Hoy paseamos por Chinchilla de Montearagón

En 2014 se aprueba en el Ayuntamiento de Chinchilla de Montearagón la bandera de esta ciudad. ¿Este año tan reciente quiere decir que estamos ante una población de nueva creación? Pues claro que no.

Chinchilla de Montearagón es el germen de la provincia de Albacete. Esta provincia se funda en 1822 y Chinchilla resulta ser la capital de este nuevo territorio. Sin embargo, podemos seguir dando pasos agigantados sobre el pasado y descubrir que la famosa Semana Santa de Chinchilla data del año 1586. Seguimos avanzando hacia atrás y, observando el trazado de sus calles, sabemos que es una ciudad indiscutiblemente medieval. Y, por último, atendiendo a su toponimia descubrimos el topónimo de Saltigi en esta ciudad, probablemente de época íbera (circa VI a.C.), para más tarde llegar los romanos y explotar todas las vías de comunicación existentes en la zona. De hecho, los íberos la llamaban Monte Arrago, que quiere decir ‘monte de esparto’. El estudioso Pocklington plantea que el palabro Chinchilla es el resultado de la evolución de Saltigi desde el mozárabe y andalusí con la suma del sufijo íbero –ella. Así que no, Chinchilla de Monte-Aragón no data del año 2014 como su bandera, sino que alberga siglos de historia a sus espaldas.

A continuación, me gustaría acercaros un poco a la historia de Chinchilla de Montearagón a través de los diferentes edificios y lugares emblemáticos que podemos ver al dar un paseo por este lugar tan precioso y tan sumamente cargado de patrimonio.

Mientras tanto, yo cumplo 30 años y sigo llevando a conocer esta maravillosa ciudad a todas las visitas que vienen a verme a Albacete.

  • Garitas de vigilancia

Es cierto que cuando a uno le hablan de Chinchilla, lo primero que le viene a la cabeza es el Castillo que corona su Cerro de San Blas en medio de kilómetros de extensas llanuras. Pero yo como voy por libre, cuando aterricé en Chinchilla lo que me llamó la atención a más no poder fueron las diferentes garitas de vigilancia que se pueden encontrar en los lugares más insospechados de esta pequeña ciudad.

En 1836 un decreto declara la ciudad de Chinchilla Lugar de Interés Estratégico Defensivo. Este nombramiento nos cuadra más si recordamos que en el siglo XIX tuvieron lugar la Guerra de la Independencia y, más tarde, las Guerras Carlistas.

No encuentro nada más sobre estas construcciones tan peculiares, pero dando un paseo, pregunté a un señor qué eran, y me dijo que eran nidos de ametralladora de la Guerra Civil española. Si alguien sabe un poquito más de ello, encantada de que me lo chivéis.

Ese pasado íbero del que hablábamos al principio lo podemos constatar gracias a los restos de una necrópolis que se encontraron en lo que hoy se llama Necrópolis Íbera de Pozo Moro. Dicen que en estas tumbas se encuentra la de un rey de la zona que sitúan entre el siglo VI al V a.C.

Imagen tomada de Albacete Capital

Como ya anunciábamos escasas líneas más arriba, el Castillo de Chinchilla se encuentra en lo alto de esta población, haciendo que resalte sobre las llanuras esta fortificación.

Maqueta del Castillo de Chinchilla en la Oficina de Turismo de la ciudad

Al resultar Chinchilla un punto estratégico de defensa continuada contra los cristianos, los musulmanes construyen este castillo para rechazar las incursiones del norte. Aprovechan la torre que ya habían edificado los romanos y conforman una ciudad amurallada, no solo un punto de defensa en los mapas.

Panorámica del Castillo tomada por María

Este enclave fronterizo pertenecía a la Taifa de Murcia y cae bajo manos cristianas en el siglo XIII. Sin embargo, no hace falta remontarnos tantos siglos atrás para observar que este castillo tiene un largo pasado bélico a sus espaldas. Si dejamos a un lado la Edad Media y nos venimos a la etapa contemporánea, en el siglo XIX las tropas francesas de la Guerra de la Independencia (1812) arremeten contra el castillo hasta lograr dañar la torre del homenaje. De hecho, hoy en día ni se conserva.

Foso del Castillo fotografiado por Irene

Esta puerta de la ciudad formaría parte del recinto amurallado que construyeron los musulmanes cuando pasaron a convertir la fortaleza de Chinchilla en ciudad amurallada. De las diversas puertas que había, es la única que se conserva hoy en día.

De ese pasado musulmán, además de conservar la muralla y el castillo, también podemos pasear por sus calles y descubrir los baños árabes.

Son los únicos de esta comunidad que se conservan en la provincia albaceteña y los encontramos absorbidos por un edificio privado

  • Casas señoriales

Son numerosos los escudos que podemos apreciar en gran cantidad de fachadas chinchillanas. De todos estos escudos familiares os dejo unas cuantas fotos para que os sintáis dando un paseo por las calles de Chinchilla. No os los pongo todos para que los descubráis vosotros mismos dando ese paseo.

Hablando de casas vamos a acercarnos a otro tipo de viviendas más modestas que las de los grandes señores. Estamos hablando de las famosas casas-cueva de Chinchilla.

Son muy abundantes este tipo de viviendas y las más famosas son las llamadas del Agujero. Fueron excavadas en la roca en el siglo XVI por los moriscos expulsados de Granada. Las del Agujero se encuentran al lado de la Puerta de Diablos y Tiradores y, las de los Patios, a lo largo del recorrido de la muralla.

Es la primera iglesia que se edifica en Chinchilla y, por ende, la más antigua. Data del siglo XIV y se erige sobre el antiguo alcázar musulmán. Los cristianos se asentaron alrededor de esta iglesia porque eran poquitos y el lugar, al encontrarse en lo alto, era fácil de defender.

A Chinchilla le otorgan la categoría de ciudad en 1422. Todos recordamos quienes son los Reyes Católicos, si bien es el padre de Isabel la Católica quien atribuye este nombramiento a Chinchilla, Juan II.

La llave de la ciudad es entregada como acto simbólico en el que se hace entender que la ciudad acoge de buena fe al receptor de la llave. A mí me resulta muy entrañable que la llave se encuentre en una hornacina bajo el arco de entrada del Ayuntamiento a la ciudad, Arco de la Villa. Es una bienvenida muy simbólica para cualquier visitante que se acerque a descubrir Chinchilla.

En su interior no se conserva nada de lo que fue. Había dos cuartos como prisión de mujeres y, lo que es la actual Comisaría de Policía, los calabozos para los hombres.

O para mí el sitio donde practicaban esgrima cuando yo salía a pasear a mi perra.

Las tercias reales de Chinchilla se asientan en un edificio renacentista y era una especie de pósito, pues en él se almacenaban los diezmos. Este almacén es nombrado ‘tercia’ porque sus plantas se dividen en tres partes.

Los siguientes edificios que nos vamos a encontrar en Chinchilla son los más importantes y se ubican en la Plaza de La Mancha. El ayuntamiento, la iglesia, el casino o la torre del reloj, entre otros.

El casino y la torre del reloj. Foto de Irene

Comencemos por el ayuntamiento de fachada barroca. Comentábamos antes que la llave de la ciudad se encuentra bajo su arco. Este Arco de la Villa se encuentra custodiado por dos cañones, los cuales fueron reubicados en los flancos de esta entrada a la ciudad tras ser recuperados en la Guerra de la Independencia.

Fachada del Ayuntamiento de Chinchilla, Arco de la Villa y los cañones

Para mi sorpresa me vuelvo a encontrar con el artista, artesano, escultor, entallador, imaginero y maestro Jamete, aquel que conociera a través del espectacular Arco de Jamete en Cuenca. No solo se encuentra en la construcción de la mayor obra arquitectónica del Renacimiento en España (el Arco de Jamete), sino que también acaba de aparecerme en Chinchilla creando una de las obras más representativas del arte plateresco en Albacete, la cabecera de la Iglesia de Santa María.

Foto de María

Es cierto que este genio recorrió las dos Castillas y también el reino de León dejando su impronta junto a artistas de la talla de Berruguete. Pero a mí me sigue alucinando que ciudad manchega a la que voy, ciudad en la que Jamete se supera y nos deja una joya.

Este convento destaca por su claustro mudéjar, así que volvemos a encontrarnos con la influencia musulmana en el patrimonio chinchillano.

El convento es fundado por la orden de los dominicos y, poco después de su construcción en el siglo XIV, recibe múltiples donaciones de familias conversas en el siglo XV.

Hoy en día se celebra en este recinto el Festival de Teatro Clásico Ciudad de Chinchilla, así que además de la representación pertinente, también se puede contemplar la belleza del lugar.

Incorporada a la Lista Roja del Patrimonio por la asociación Hispania Nostra debido a su estado de abandono, esta estación ferroviaria forma parte del patrimonio civil de Chinchilla. Recordemos que, en el siglo XIX, supuso una de las estaciones de más importancia de nuestro país gracias a constituir el punto de unión entre Madrid, Murcia, Cartagena y Alicante. Hasta 16 vías llegó a haber en este lugar y la población del Barrio de la Estación de Chinchilla llegó a superar la propia población de Chinchilla.

Foto de eldiario.es
  • Molino de Chinchilla

Si nos encontramos en Castilla-La Mancha no podemos dejar pasar la oportunidad de sacar a relucir el molino de viento que hay en Chinchilla. Me costó muchísimo ir a sacarle la foto, y no precisamente por haber ido andando bajo el sol abrasador… Espero que os guste la foto.

Para cerrar este paseo por Chinchilla de Montearagón os dejo la inscripción que presenta el escudo de esta ciudad.

En campo de sinople, un trozo de muralla de plata con dos torreones, almenada, mazonada de sable y aclarada de gules, surmontada de un castillo con idéntico esmalte y metal. En los torreones laterales del castillo sendas águilas, de sable, afrontadas que apoyan sus patas en el homenaje y en los torreones. Surmontando los torreones de la muralla, sendos ciervos del natural pasantes y enfrentados. Al timbre, como es habitual, corona real cerrada española.

Las hojas cayendo

El viento permitía a las hojas hacernos reverencias en medio de aquel claro.
La hierba cubría el suelo de un mullido manto para que nuestros cuerpos pudieran darse cobijo.
La banda sonora venía dada por las notas de las hojas otoñales cayendo a nuestro alrededor.
La vida nos había regalado un momento de paz.
Un momento de paz para nosotros.
Y nosotros hicimos como la mullida hierba y las hojas color otoño, nos dejamos llevar por el viento y nuestros cuerpos de juntaron en el suelo.

Ilustración de Pamela Leichtle

Pequeños espacios de inmensidad

Formábamos pequeños espacios de inmensidad en los que parábamos el tiempo.
El mundo dejaba de girar para traspasarnos su giro, creando en cada vuelta una caricia sincera.
La seguridad de formar un espacio con quien quieres, con quien creas los lugares de quienes se sienten grandes por dentro.

Ilustración de Paloma González

Un monstruo viene a verme, Patrick Ness

Ha sido una lectura increíble.
Reconozco que al haber visto la película hace unos años ya tenía el sesgo activado, aunque he de decir que no afectó casi nada a mi vivencia de esta historia.

Yo interpreté Un monstruo viene a verme como un viaje de introspección ante la enfermedad de un ser querido. Y no solo un niño actúa así ante una situación difícil. Todos en algún momento hemos querido mirar a otro lado, hemos querido creer, hemos querido encontrar cualquier alternativa… No hemos sabido gestionar nuestras emociones, no hemos sabido poner nombre ni verbalizar todos aquellos pensamientos que nos rondan, que nos quitan el sueño y que hasta nos asustan.

Muchas veces la ansiedad, la angustia, la presión, la tensión, el estrés… Nos ahogan y toman forma en nuestro subconsciente. El mundo de los sueños se vuelve realmente tangible. Hasta llegar el momento en que uno se planta cara a cara frente a la verdad y, al asumirla, comienza el proceso de sanación, de autocuidado, de recuperación de uno mismo.

En la novela, los saltos entre el mundo de los sueños y la realidad son muy bruscos, incluso a veces, algo torpes. Independientemente de ello, no creo que se vea interrumpida en ningún momento la lectura. Incluso esa «torpeza» ayuda a recrear aún más ese escenario que vive aquella persona que actúa de cuidador sin recursos para aliviar al enfermo.

Recomiendo totalmente esta lectura, a pesar de que muestre la cara más humana del ser humano.

Día del padre

Mi padre murió hace 26 años. Cuando yo era bien piquiñina.

Hoy apareció este arcoíris y, sorprendentemente, la primera persona en la que pensé fue él.

Estaba pasando mi super aspiradora nueva que es como un palo sin cable con muchas luces a lo nave espacial.
Si mi padre me ha visto así, ha tenido que alucinarle mucho que en el futuro no tengamos aspiradoras que no hagan ruido y que no lleven más luces espaciales todavía si cabe.

En el arcoiris de los padres fijo que más de uno está orgulloso de que pasemos la aspiradora con luces o sin ellas. Porque la luz ya la ponemos nosotros todos los días al recordar a los que ya no están.

El péndulo de Foucault

Todos los 18 de marzo, desde que mi memoria me lo permite, el día ha de tener su dosis de ciencia, conocimiento, cariño y afán de compartir lo mejor de cada uno.

El Museo de las Ciencias Príncipe Felipe nos da la siguiente descripción del objeto del que vamos a hablar en este día tan especial de cumpleaños: el péndulo de Foucault. «Un gran péndulo de Foucault de 30 metros de longitud y cuya masa es de 130 kilos sirve para comprobar el giro de la Tierra sobre su eje. El plano de oscilación del péndulo permanece invariable y, mientras tanto, el suelo gira debajo de él.«

¿Cómo llega Foucault a hacer su descubrimiento en el que demuestra empíricamente la rotación del planeta Tierra?

Pues experimentando y jugando, que es como yo me imagino a todos los descubridores. Si no, que alguien me explique qué hacía Newton debajo de un árbol viendo caer manzanas o Colón encabezando tres embarcaciones por el océano…

Foucault colocó un pendulillo en una plataforma que giraba y se percató de que, tanto la base como el péndulo, se mantenían en su giro. Fue probando con más péndulos de diferentes tamaños y decidió enseñar sus conjeturas a sus amigos en el Observatorio de París. En consecuencia de esta puesta en escena, Napoleón Bonaparte le pidió que hiciera una demostración pública en el Panteón de París un 26 de marzo de 1851. (Si es que todo lo bueno ocurre en marzo).

Me encanta el slogan que utilizaron para atraer a las masas a amigarse con la ciencia:

“Vous êtes invités à venir voir tourner la Terre…”
Están ustedes invitados a ver girar la Tierra…

Pues vamos a aprovechar esta preciosa invitación para contemplar este famoso péndulo, el cual estuvo a caballo entre el Pantheón de Paris y el Musée des Arts et Métiers. En el museo, el cable del péndulo original se rompió y una copia del mismo estuvo en el Pantheón hasta que este comenzó con sus obras. A pesar de la momentánea desaparición, nosotros tuvimos la oportunidad de verlo una vez repuesto y sacarnos una foto con él.

El cumpleañero en el Musée des Arts et Métiers de Paris con el péndulo de Foucault.

Os dejo a continuación una foto del Pantheón de París para que veáis el edificio tan monumental que eligió Napoleón para que Foucault mostrara su descubrimiento. Allí también pudimos ver este péndulo pero no le sacamos foto.

Por el mundo hay diversos péndulos de Foucault, de hecho, en España, entre los muchos que hay, uno de los más antiguos se encuentra en La Coruña. Nosotros tuvimos la oportunidad de ver uno en Valencia, en la Ciudad de las Artes y las Ciencias y, aunque no le sacamos foto, todo lo que se ve, se siente y se descubre en un viaje no tiene por qué estar guardado en un carrete. Con tenerlo nosotros en la memoria con buen sabor de boca, más que suficiente.

El cumpleañero en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia (sin péndulo).

Michu, gracias por hacer de los viajes y de la ciencia experiencias que nos hacen a los dos más grandes y que nos siguen llenando al recordar nuestros periplos por el mundo. Muchísimas felicidades.

El corazón helado, Almudena Grandes

Yo he visto el miedo a hablar del pasado en unos ojos muy oscuros, unos ojos casi negros. Esa mirada llena de horror pertenecía a mi bisabuela.
Unas veces, sin decir yo nada, me contaba historias de la guerra. Otras, respondía a mis preguntas. Pero había otras veces en que su mirada iba acompañada de palabras que pedían por favor que no la hiciera hablar de aquello. Me pedía no tener que decir en voz alta un momento concreto que había vivido allá por el tan cercano y tan lejano siglo XX.

Qué necesario es que personas como Almudena Grandes se hayan documentado y hayan querido reflejar las infinitas historias e intrahistorias de las caras más inhóspitas del ser humano. Concretamente, de personas en la guerra. Personas en la miseria que dejan de ser personas para convertirse en cuerpos que sobreviven y ya.

Yo escuché de primera mano el ruido de los aviones sobrevolando la población, las escapadas a otras zonas, el frente de Teruel, las cartas en clave a la cárcel para poder enviar noticias… Una lástima que no sabían escribir o leer. Todavía recuerdo escuchar un montón de veces la palabra estraperlo. ¿Qué significaría un palabro tan raro? Hasta que por fin un día me enteré de que estraperlo, en mi casa, iba a ser esconder la comida entre la ropa que se llevaba a lavar. También escuché de primera mano el compartir los vales de racionamiento como buenamente se podía. Que el chocolate era rarísimo. Y que si se tenia que ir un poco más justo de la cuenta, se cocinaba un gato. Las denuncias a vecinos, con su afeitado de cabeza correspondiente en el mejor de los casos. La dinamita en un pozo. Pedir que te entierren con tus amigos.

Cuando ya empecé a ser más mayor y más consciente, alguna que otra vez pensé en escribir aquello que me contaba mi bisabuela. Pero siempre lo fui dejando pasar y ahora ya no hay marcha atrás. Por eso es tan importante la labor de escritores como Almudena Grandes. Para que no se olvide lo que fuimos, que es por lo que somos.

En cuanto a El corazón helado, lo primero que me llamó la atención fue la forma en que Grandes utiliza la repetición. Es de una maestría su prosa en general…

Lo que más me impactó es que es el primer escritor que leo que logra plasmar pensamientos simultáneos de manera fluida y lograda. Nunca lo había visto y dudaba de que alguien lo pudiera hacer bien. Sin embargo, Almudena lo logró y me encantó leerlo.

En cuanto al contenido, uf, uf y uf. Son tantas las historias que cuenta… Que imagino que la realidad supera a la ficción y por mucho que esté novelado, la realidad palpita detrás. Me dejó completamente tocada la forma tan humana, que no quiere decir ni romántica, ni idealizada, sino cruda, como el propio ser humano, de relatar lo vivido en los campos de concentración. Las marchas. Los «paseos». Las huidas. Los logros y las miserias. El Exilio. Al fin y al cabo, la supervivencia.

Recomiendo su lectura. Para mí pesa más la parte directamente relacionada con la guerra que el intento del protagonista de descubrir quién fue su padre a través de las distintas personas que lo conocieron.

La misma ola

A cada ola el azul de tus ojos se mezcla con la rubia arena de tu pelo.
Cada golpe viene con tu nombre y la espuma hace que permanezca en un constante olvido el eco de tu voz.
El salitre se pega a mi piel, como cuando tus caricias buscan cada hueco de mi cuerpo.
La mar está picada, son demasiados pensamientos, emociones y sentimientos por ordenar.
El mar los va arrastrando hacia aguas más oscuras, más azules.
En verdad son más transparentes, pues el tiempo va dando forma al pensar y moldea los caminos a seguir.
Qué suerte estar en la misma ola y saber que en algún momento romperemos en la orilla.
Pero mientras, sigamos mirando el horizonte, que la orilla ya la conocemos.

Ilustración de Íñigo Lanz

La familiaridad de un gesto


Mi cintura, más ancha, más blanda, menos flexible…
Mágicamente se vuelve fina, esbelta, de porcelana…
Sólo con que tú aproximes tus manos a esos dos huecos convexos en mi cuerpo,
con seguridad, con la gracia y la facilidad con que lo hiciste siempre.
Ni recuerdo la última vez que alguien me dio un abrazo así,
transmitiendo fuerza, seguridad, entereza, deseo completo de querer estar bien, de querer estar genial.
Y así se vuelven los abrazos contigo, geniales y fuertes.

Ilustración de @astraio.s

Pedazos indemnes

Al igual que me falta la música en la calle,
me faltan tus besos por las mañanas en el hueco que hace mi cuello con tu sonrisa al despertar.
Me faltan las grandes avenidas,
como cuando echo en falta que me mires mientras me dejo llevar en el coche al cantar.
En este momento no te tengo a ti ni tampoco tengo un lugar, con todo, intento recoger pequeños pedazos de aquello que se deja caer a mi alrededor en forma de piezas que me ayudan a completar aquello que me va faltando.

Ilustración de María Melero