Albacete es más que el Pasaje Lodares

Como ya viene siendo tradición durante los últimos años en este blog, el día de mi cumpleaños tengo que compartir con vosotros los encantos de la ciudad en la que me encuentro viviendo. Este 2021 le toca a Albacete, Castilla-La Mancha, España.

Parece que en la capital albaceteña lo único que tiene fama de visitable es el Pasaje Lodares, pero aquí estoy yo para desmentirlo. Albacete es mucho más que el Pasaje Lodares.

Con todo, comencemos hablando de esta bonita joya arquitectónica que presenta Albacete.

El Pasaje Lodares es una galería comercial cubierta de estilo posmodernista. Se construye en 1925 inspirándose en las galerías italianas de la misma época. En su momento, yo hablé en este blog de los passages parisinos y, la verdad, que entrar en este rinconcito de Albacete me transporta un poquito a la Ciudad de las Luces.

Al igual que muchos de los pasajes modernistas de París, Milán o Nápoles, se encuentra cubierto con un tragaluz, el cual permite que entre la claridad del día, siendo los pisos superiores residenciales y, el bajo, la parte comercial. En este momento, junto a las galerías de Valladolid y de Zaragoza, Pasaje Gutiérrez y Pasaje del Ciclón, respectivamente, es el tercer pasaje modernista que se conserva en España. De hecho, es declarado Bien de Interés Cultural en 1996.

Respecto a las dos monumentales entradas que presenta, ambas se encuentran custodiadas por puertas enrejadas de hierro, en cuya parte superior se pueden apreciar las iniciales de Gabriel Lodares, hombre que manda construir este singular espacio albaceteño. Ya en el interior, diversas figuras alegóricas decoran la estancia, siendo múltiples de las mismas las que encarnan a Mercurio, dios del Comercio.

Como ya dice el título de este escrito, Albacete es más que el Pasaje Lodares, y es que tenemos otro pasaje menos conocido llamado Pasaje Massó. Se encuentra en el centro de la ciudad y está decorado con un mural muy colorido.

Ramón Casas Massó fue un importante arquitecto albaceteño de los siglos XIX y XX, cuyos trabajos los podemos seguir contemplando en la edificación del Hospital General Universitario de Albacete, para el cual se inspiró en el Hospital Militar de Madrid y en el de Eppendorff de Hamburgo. También son obra suya el Casino Primitivo de Albacete, la Casa de Maternidad o el edificio de la Caja de Castilla-La Mancha.

Hospital Universitario de Albacete

Otro de los puntos fuertes del Albacete es su catedral. Catedral de San Juan Bautista de Albacete. Desde el mudéjar hasta el reciente siglo XX, cuatro siglos de historia nos encontramos entre sus paredes de piedra. Gótico, Barroco, Rococó, Renacimiento, Manierismo… Altamente profusa es la mezcla de estilos en este templo.

Como toda gran construcción que se precie, no pueden faltar los datos curiosos sobre la misma. Las columnas que podemos contemplar ahora son renacentistas, sin embargo, en sus comienzos fueron góticas. El cambio de las columnas góticas por las actuales produjo el desplome de las bóvedas, así que permaneció sin techumbre desde 1538 hasta 1690.

Para colmo, el dinero destinado a las obras había sido invertido por completo en la sacristía. Ya más adelante, durante la Guerra Civil, la catedral es sometida a otro tipo de saqueos, no sólo monetarios. Es en este momento se termina su fachada tal como la podemos contemplar hoy en día. Una pena que para ello tuvieran que prescindir de su parte mudéjar.

La Casa de Hortelano, que no “del Hortelano”, alberga el Museo Municipal de la Cuchillería. Como muchos de vosotros sabéis, Albacete destaca por sus famosas navajas. Ya sabéis, si alguien os regala una navaja de Albacete, tenéis que darle de vuelta al menos un céntimo, en su día una peseta, pues así será la forma en la que perdure en el tiempo vuestra amistad.

En todo Europa sólo encontramos tres museos dedicados a la cuchillería, así que hay que aprovechar esta oportunidad que nos presenta Albacete. La Casa de Hortelano no sólo nos va a ofrecer una parte cortante, sino que en su estructura podemos disfrutar de las vistas de un edificio modernista, cuya iluminación nocturna me recuerda a la Mansión de Casper. Lo siento, los recuerdos no son controlables, ja, ja, ja.

El Museo de Albacete dedica nueve de sus salas a la arqueología de la provincia. Es altamente rico en elementos íberos, visigodos e islámicos encontrados en santuarios, necrópolis o restos de poblados de los mismos… A su vez, la parte romana despunta con los grandes mosaicos que podemos encontrar en sus suelos y paredes. La parte griega se hace patente con la colección numismática custodiada en diversas vitrinas.

Entre las piezas más destacables, encontramos la Bicha de Balazote (copia), el Caballero Número 1 o la Cruz de Término de Albacete.

Estamos en una época donde la cultura del reaprovechamiento se encuentra en boga, y no iba a ser menos para las infraestructuras ya existentes en Albacete. Los depósitos de agua son reaprovechados y en este momento constituyen una preciosa biblioteca, Depósitos del Sol.

En su momento, en 1921, se construyeron en la zona más alta de la ciudad para garantizar el abastecimiento de agua a los vecinos de Albacete. Con el paso de los años, ya no fueron necesarios y cayeron en desuso. Sin embargo, las ruinas del complejo fueron levantadas y reacondicionadas para dar cobijo a los miles de libros que constituyen la Biblioteca Municipal de los Depósitos del Sol.

Una de las cosas que más llama la atención a la gente que visita Oviedo es la ingente cantidad de estatuas que podemos encontrar en sus calles. Así que, como buena carbayona que soy, yo también quería encontrar estatuas en la capital albaceteña. Me quedo con la de Isabel de Portugal, Señora de Albacete. Vivió de 1503 a 1539 y fue, nada más y nada menos, que la esposa y Emperatriz de Carlos I de España y V de Alemania (léase con la cantinela con que lo aprendíamos en el colegio, ja, ja, ja).

En 1526, Carlos V concedió a Isabel de Portugal el señorío de la Villa de Albacete a raíz de su matrimonio. (El típico regalo de bodas, toma, tengo tierras. Todas tuyas, que me sobran.) La estatua que nos encontramos presidiendo la Plaza de la Constitución es una reproducción de la que encargó el Emperador al escultor Leone Pompeo Leoni en 1564.

Más estatuas os traigo. No me podía resistir. Aquí tenemos la gran Dama Oferente del Cerro de los Santos. La original se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional desde el siglo XIX, sin embargo, entre la Catedral, el Ayuntamiento nuevo y la Casa de Hortelano, podemos disfrutar de una réplica de esta estatua.

Vuelve a aparecernos el agua en Albacete, pues esta mujer esculpida ofrece un vaso con agua de propiedades terapéuticas. Sus réplicas viajaron por muchas partes del mundo e inspiraron a numerosos artistas, pues estuvo en las expos universales de Viena y de París, 1873 y 1878 respectivamente, y hasta Picasso creó su Dama Oferente.

Declarada monumento histórico-artístico de carácter nacional, la Posada Rosario se encuentra en la Calle del Tinte. Su edificación data del siglo XVI, lo que la hace una construcción renacentista. Probablemente, su origen fue una residencia de algún hidalgo sito en Albacete, allá por el XVI. Hoy en día, podemos disfrutar en su interior de una tranquila y bonita sala de estudios.

Si rodeamos la Posada Rosario, encontraremos en una de su fachada principal la llamada Casa de los Picos. Tal y como indica una placa en su pared, la casa-palacio perteneció a los Condes de Villaleal. Una suerte que hoy en día podamos disfrutar de lo poquito que se conservó.

Como ya comentamos más arriba, son varios los edificios modernistas que encontramos a lo largo de la capital de Albacete. Uno de ellos es el Gran Hotel, cuya fachada más bien presenta un estilo eclético, donde apreciamos la combinación de los estilos renacentista, gótico, plateresco y barroco. En este edificio cabe destacar que marca un antes y un después en el campo del turismo y de la industria hotelera en Albacete, pues se comienza a tantear el turismo de lujo. Si os acordáis, hablábamos más arriba de Gabriel Lodares, pues fue él quien lo promovió y, desde sus inicios hasta hoy en día, siempre ha mantenido su rango de hotel.

Más modernismo en Albacete es apreciable en la Fábrica de Harinas. Se trata de un palacio gubernamental modernista, cuya primera función fue erigirse para dar alimento a los contendientes de la Primera Guerra Mundial. Son ingenieros suizos quienes la idean siguiendo el modelo europeo para la industria de principios del siglo XX. Es decir, que además de la fábrica, también estaban las viviendas de los trabajadores, los almacenes, los muelles o los talleres. La mayoría de la harina que producía, unos 150.000kg diarios, era exportada al extranjero.

Finalmente, en 1990 el Ayuntamiento de Albacete la adquiere y le pretende dar un uso público. Volvemos a encontrar ese reaprovechamiento de infraestructuras del que ya hablamos con los Depósitos del Sol. Hoy en día, alberga la Consejería de Hacienda y Administraciones Públicas de Castilla-La Mancha.

Si pensabais que tocaba más modernismo, pues no, ahora os traigo la Casa Perona, de estilo rococó del XVIII. Es un palacete señorial que presenta en su fachada varios escudos. Entre las personalidades que entraron de puertas adentro, se encuentra el rey José I Bonaparte, quien, en su huida de España, camino de Valencia, hizo noche en este palacio albaceteño. Además, también pernoctó en sus habitaciones la reina Isabel II. No es moco de pavo la “clientela” del palacio en cuestión.

Ahora sí, volvemos al modernismo con el Colegio Notarial de Albacete. Es muy simbólico que en su parte alta se encuentre una estatua de la Fe en representación de la fe pública. En su momento, este colegio notarial agrupaba los territorios de provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Región de Murcia. Sin embargo, hoy en día, es el nuevo Colegio Notarial de Castilla-La Mancha.

Otro palacete modernista lo encontramos en el llamado Casa o Chalet de Fontecha. Es un claro ejemplo de la típica casa residencial burguesa del siglo XX. Al igual que en otras ciudades es difícil encontrar arquitectura civil, en el caso de Albacete está muy bien poder observar este tipo de construcciones. Además, ésta es declarada en 2014 Bien de Interés Patrimonial

La parte más representativa del skyline albaceteño son los depósitos de agua del Parque de la Fiesta del Árbol. Con 69 metros de altura es, nada más y nada menos, que el edificio más alto de todo Castilla-La Mancha. Se ve desde todo Albacete y más allá.

Si los Depósitos del Sol se construyeron en 1921, entre 1944 y 1947 se edifica este otro ante la necesidad de almacenar agua en Albacete. Se rumorea por ahí un reventón de tuberías, pero esta vez la ficción no supera la realidad y lo que pasó es mucho mucho más tranquilito. Simplemente, nunca se llegó a hacer uso de ellos.

Volvemos a tener un ejemplo de reaprovechamiento de depósitos de agua, pues se está preparando todo para que, próximamente, la Fiesta del Árbol sea mirador de la ciudad, restaurante y centro de interpretación del agua.

Vamos a rescatar un poquito la nostalgia y nos volcamos en las reminiscencias del pasado como con este almacén de vinos. Se conserva su fachada, recordándonos que todavía están muy presentes los trabajos y negocios tradicionales. Hoy en día es un restaurante muy bonito, pero ahí conserva su cartel antiguo, transportándonos al pasado.

Vamos con más agua en Albacete. Tras el trasvase Tajo-Segura, el Canal de María Cristina es la obra de ingeniería hidráulica de mayor envergadura de Albacete. Popularmente conocido como Río de la Mierda, ya en el siglo XIV el infante don Juan Manuel (el del Conde Lucanor) promovió un sistema de acequias con las que se aprovechase el agua.

En el siglo XVIII el conde de Floridablanca tuvo las buenas intenciones de hacer lo mismo, pero eso, que se quedó todo en la buena intención.

Es en el siglo XIX cuando el conde de Villaleal, ya hablamos de él con su Posada del Rosario, le toca la fibra sensible al monarca Carlos IV enseñándole el estado de las aguas albaceteñas. Tras la Guerra de la Independencia, es la reina María Cristina quien da el último empujón al proyecto, de ahí el nombre en su honor.

Cómo no, un poquito de fiesta en España nunca está de menos. Vamos allá con el Recinto Ferial de Albacete. Archiconocida es su feria, la cual es declarada de Interés Turístico Internacional. Ésta se desarrolla en el Redondel, plaza circular porticada a la que va a dar el Rabo de la Sartén, la avenida de acceso. Si os dicen de quedar en el Pincho de la Feria, no rechacéis la oferta, tenéis diversión asegurada.

El origen de esta festividad, que se acaba ligando a la patrona Virgen de los Llanos, procede de la concesión del privilegio de Felipe V de poder realizar una feria franca anual en el XVIII, aunque los albaceteños son muchísmo mucho de Albacete y ya la venían celebrando desde el siglo XIII.

De ayuntamientos va a ir ahora la cosa. A falta de uno, tenemos dos en Albacete, el viejo y el nuevo.

La antigua casa consistorial es la Casa Cortés, palacio ecléctico que hoy en día es el Museo Municipal y el Museo Internacional de Arte Popular del Mundo. Se llama Casa Cortés porque su propietario del siglo XVIII fue Manuel Cortés Alonso.

Respecto al nuevo ayuntamiento, comparte con el viejo el gran reloj en su fachada principal. Para llegar a este edificio construido con piedras de Salamanca, tenemos que pasar primero por cuatro sedes previas de la casa consistorial albaceteña.

Las Salas Capitulares de Santa María de la Estrella se encontraban en la céntrica Villacerrada con sus salas municipales, las cuales fueron derruidas en el XIX. El primer traslado del Ayuntamiento se produce a la Casa de la Lonja, luego ya pasa a la recién comentada Casa Cortés y, finalmente, por falta de espacio, tenemos la Casa Consistorial que conocemos hoy en día.

Yo no sé si es que aquí todo es llano, en honor a ello Nuestra Señora la Virgen de los Llanos, pero a mí siempre me llama la atención una iglesia que despunta de entre todos los edificios que la rodean. Por fin me enteré de que se llama Iglesia de Fátima y yo también la añadiría al skyline albaceteño. En el siglo XX se construyó en el extrarradio de este barrio obrero, sin embargo, con el crecimiento de la ciudad, ya se encuentra totalmente integrada en la misma.

Seguimos paseando por Albacete y ahora nos toca ir al cole. Las Escuelas Pías o los Escolapios están en un edificio neoclásico cuya fachada hace las delicias del caminante. Os dejo una foto para que lo disfrutéis igual que yo.

Nos hacemos mayores y nos toca promocionar al instituto. Otro edificio emblemático de la ciudad es el Instituto Bachiller Sabuco, pues es declarado “instituto histórico”. Desde 1840 hasta 1960 fue el único centro de enseñanza secundaria de Albacete. La parte bélica del edificio viene de la mano de las Brigadas Internacionales, pues fue cuartel general de las mismas durante la Guerra Civil, además de sede de los tribunales populares o lugar de ajusticiamiento.

Un poco de salud a estas alturas de la lectura no nos viene nada mal. El Sanatorio Arturo Cortés Ortiz es actualmente el edificio de la Subdelegación de Defensa. Arturo Cortés fue el primer gobernador republicano de Albacete además de médico, así que mandó construir este sanatorio. Más tarde, se transforma en un centro de reclutamiento del servicio militar obligatorio, la mili de toda la vida, y también en gobierno militar.

Al lado de la Subdelegación de Defensa encontramos el edificio de la Caja de Castilla-La Mancha. Ideado por el ya mencionado Ramón Casas Massó, inicialmente es un edificio que alberga multitud de viviendas. Más tarde, se mantiene únicamente la fachada para albergar la entidad financiera actual.

En esta misma Plaza de Gabriel Lodares donde encontramos los dos anteriores edificios, podemos contemplar también la Casa de Amalia Jiménez de Córdoba o la Casa de Archillas. Se trata de un palacete modernista cuya portada presenta un estilo barroco. Además, es un edificio con una torre.

Por último, vamos a darle al juego con el Casino Primitivo de Albacete. Era necesario cerrar esta publicación con otro edificio modernista de principios de siglo XX. Su interior se caracteriza por toda una serie de salas con alto grado de lujo a imitación de los salones palaciegos. Actualmente, además de centro cultural, te puedes relajar tomando un café en su cafetería.

Estoy segura de que Albacete tiene muchos más rincones y mucha más historia por descubrir. Mientras, yo intentaré seguir investigando la ciudad y os la intentaré mostrar de la mejor manera en que pueda. Espero que os haya gustado y que os haya entrado el gusanillo de visitar Albacete.

Sinking House de París

Hay quien, a la hora de visitar una ciudad, le gusta captar con su cámara todo aquello que le sorprende. Desde las fotos más clásicas a las más elaboradas, en el mundo de las redes encontramos toda una serie de ideas para jugar con las perspectivas y no tener nuestros recuerdos en los encuadres de siempre.

Este sería el encuadre tradicional del edificio que os quiero mostrar

Ejemplo de ello es la fotografía de la publicación de hoy. En el 18e arrondissement parisino, tenemos un edificio en Montmartre, que hace las delicias de los fotógrafos intrépidos. Algunos lo llaman la Sinking House o Casa Inclinada, la cual no hay que confundir con la Maison Fond. Así que la Torre de Pisa no tiene la patente de edificios inclinados en Europa.

Aquí ya tendríamos el edificio un poco inclinado

Para que parezca que el edificio resurge de la tierra, se juega con la perspectiva del suelo en pendiente. La verdad que es un edificio que pasa un poco desapercibido con la monumentalidad de la Basílica del Sagrado Corazón justo al lado, pero ello no quita que, quien se fije en él, lo pueda disfrutar en medio del barrio de Montmartre.

Sacré Coeur de París

Las ilusiones ópticas son todo un mundo por descubrir. Además, yo tuve la gran suerte de tener la naturaleza de mi lado y de hacer, de esta foto tan típica, una captura única, pues las palomas se hicieron mis amigas y se pusieron de mi parte.

Mi captura única, con las palomas libres

Espero que os guste tanto como a mí.

¿Vosotros también tenéis fotos jugando con la perspectiva?
¿Me contáis dónde las hicisteis?

Flor de loto

La mejor forma que tengo de recordarte
es recogiendo aquello que sembraste.

Granos que germinaron en versos
perdidos entre hojas de libros
los hago brotar al recuperarlos
de entre las páginas del olvido.

La danza con los mecanismos de la memoria
me permite recordarte en las siguientes líneas:

“Como gotas de rocío
que estrellan el campo,
así las palabras
lucen en los libros”

A mi abuelo, hoy hace 6 años.

El Campichuelo, de la tierra a las estrellas

El Campichuelo conquense es una pequeñita comarca de la provincia de Cuenca que se inserta en la Sierra, mayor comarca natural de la zona.

Supone una pequeña depresión cuyo significado viene a querer decir ‘campo pequeño y cubierto de hierba’ que, además, sirve como territorio de transición entre las comarcas de la Alcarria y de la Serranía.

Una vez que comprendemos la zona en que nos vamos a mover, vamos a ubicar las diferentes poblaciones que componen El Campichuelo: Arcos de la Sierra, Cañamares, Castillejo de la Sierra, Collados, Fresneda de la Sierra, La Frontera, Mariana, Pajares, Portilla, Ribagorda, Ribatajada, Ribatajadilla, Sotos, Torrecilla, Villaseca y Zarzuela.

Estos lugares que mencionamos fueron repoblados durante los siglos XII y XIII por castellanos que procedían, en la mayoría de los casos, del Señorío de Molina. Con el asentamiento de estos cristianos, cada pueblo formado plantea una serie de singularidades que lo hace especial.

Las iglesias que construyen los repobladores no son precisamente monumentales, sin embargo, muestran un románico popular marcado por su nave única, su presbiterio, su ábside y su espadaña. Si no edifican sus iglesias durante los siglos XII y XIII, será durante la segunda repoblación, en el siglo XVII, cuando se terminan de completar estos los pueblos con un templo. Pues el auge económico que experimentó la zona gracias a la ganadería permitió edificar estas construcciones o reformar las iglesias románicas que ya poseían.

Si nos venimos a la actualidad, el turismo astrológico hace las delicias de quienes viven en las nubes. Mariana, las pedanías que integran el municipio de Sotorribas, Zarzuela, Portilla, Arcos de la Sierra, Castillejo de la Sierra y Fresneda de la Sierra forman parte del gran parque astronómico que supone la Serranía de Cuenca, porque en Cuenca, no sólo desde El Campichuelo podemos ver las estrellas.

Cielo de Portilla. Foto de Gema.

La certificación Starlight garantiza unas condiciones excelentes para la observación nocturna de la bóveda celeste, siendo la Unesco, la Organización Mundial del Turismo (UNWTO) y la Unión Astronómica Internacional (IAU) quienes se encuentran detrás de este reconocimiento.

Ya sabéis, si queréis disfrutar de unos cielos libres de contaminación lumínica, totalmente nítidos, con sus lucecitas titilantes, tenéis que pasaros por la Serranía de Cuenca a disfrutar de todos los pueblos en los que podéis hacer turismo de estrellas.

Cielo de Collados. Foto de noe_koya2.

Yo de momento os voy a hablar sobre cada uno de los pueblos que integran la subcomarca del Campichuelo para que os entre el gusanillo de descubrir esta zona tan genial que tenemos en España.

Arcos de la Sierra

El nombre de este enclave alude a su situación, se encuentra en la comarca de la Sierra, teniendo próximas tres elevaciones o alcores, los cuales en su día sirvieron de vigilancia ante las tropas enemigas de aquellos cristianos repobladores procedentes del Señorío de Molina.

Arcos de la Sierra. Foto de fernycarreras.

Ya en el siglo XVII, alcanza Arcos de la Sierra su mayor auge gracias a las explotaciones ganaderas que trabajaban. Pues nos encontramos en muy buen lugar y momento para tener ganado en Castilla y aprovechar el éxito del sector lanar.

Su iglesia se dedica a la Asunción y probablemente se encuentre edificada sobre restos de un templo anterior.

Arcos de la Sierra. Foto de Ecoexperience

Cañamares

Cañamares es más que su famosa piscina natural. Su nombre responde a la abundancia de cáñamo en la zona, sustento de su economía.

Al igual que en Arcos de la Sierra no se tiene constancia de procesos inquisitoriales, en Cañamares encontramos el contrapunto. Destaca en este municipio la abundancia de litigios entre los musulmanes convertidos que decidieron quedarse y los cristianos, no teniendo tampoco una vida tranquila los judíos, pues aquí se registran procesos contra todo el mundo.

Piscina de Cañamares. Foto de Nieves.

También hubo turbulencias durante la Desamortización de Mendizábal, pues se sancionó al alcalde por haber ocultado bienes que tenían que expropiarse.

Su economía mejora al dedicarse al mimbre y a la madera, de lo que resulta un aumento de las infraestructuras y comodidades, entre ellas, su iglesia dedicada a San Millán, la cual, tras las reformas experimentadas, resulta desproporcionada, pues su cuerpo es mayor en altura que la torre.

Río Escabas a su paso por Cañamares.
Foto de beitagarrg.

Castillejo de la Sierra

Se cree que los habitantes de esta zona eran cristianos procedentes de Sigüenza o del Señorío de Molina. Se asientan en este lugar porque hay un castillo o atalaya musulmana, la cual le da le nombre de Castillejo. Respecto al apellido de la Sierra, este respondería a que se ubica en la comarca de la Sierra, al igual que con el resto de pueblos de los que hablaremos.

Es Alfonso VIII quien reconquista la zona, o más bien sus tropas; pero antes, quedó la zona bien protegida gracias a las múltiples fortificaciones y torres que manda construir el príncipe Alcadir Yahya ben Dylum, quien dominaba Huete y muere contra el rey valenciano Almuafar.

Al igual que en Arcos de la Sierra, el punto fuerte de Castillejo de la Sierra es la lana, permitiendo esta prosperidad crear, en el siglo XVII, la iglesia más grande del Campichuelo, siendo esta misma dedicada a la Asunción de la Virgen.

Tractor en Castillejo de la Sierra. Foto de Ecoexperience

Collados

Su nombre alude al accidente geográfico donde se ubica, un collado. Se supone que fue repoblado en el siglo XII, sin embargo, es con las segundas repoblaciones del XVII cuando comienza a destacar, además, momento en que se documenta una gran acumulación de hidalgos, siendo más estos que los propios pecheros.

Iglesia y plaza de Collados. Foto de davidgalanabarca.

Es curioso, o al menos a mí me lo parece, que en este punto de nuestra geografía se deje a un lado la vertiente mediterránea del Júcar para pasar a la atlántica del río Tajo, o a la inversa, según hacia dónde mires.

La plaza central de Collados hace gala de aunar múltiples espacios clave, como lo son el pilón-abrevadero, un precioso olmo, una casona deteriorada de aquellos hidalgos que mencionábamos antes y su iglesia, dedicada a la Concepción.

Fuente-abrevadero y olmo de Collados.
Foto de noe_koya2.

Fresneda de la Sierra

Lugar que presenta abundancia de fresnos en la Sierra de Cuenca. Ya en el siglo XIX es habitado por gentes de prestigio, pues se documentan un abogado de los Reales Consejos y un sangrador que quiere superar el examen de cirujano.

En medio de este apogeo socio-económico del XIX, es, probablemente, el momento en que se reforma su iglesia del XIV. Sin embargo, en la actualidad, la encontramos en estado de ruina. Fijo que en el pasado fue un templo espléndido, pues las grandes dimensiones nos permiten intuir su grandeza.

Un paño de la iglesia de Fresneda de la Sierra.

Me pareció muy curioso que en la descripción de la zona que lleva a cabo el gran historiador Pascual Madoz, que diga que las enfermedades más frecuentes de Fresneda de la Sierra sean los dolores de costado.

Tiene una rutita circular muy guapa que sale del pueblo para volver al mismo, pasando por parajes como la Risca del Perro, el Collado del Bu o pudiendo ver en la lejanía el Estrecho de Priego y los abrumadores alrededores que presenta el paisaje.

Mi Kira con el Estrecho de Priego al fondo.

La Frontera

Su nombre lo dice todo. Fue territorio fronterizo entre musulmanes y cristianos procedentes de Corduente, territorio del Señorío de Molina. También es considerado límite natural entre El Campichuelo y la Sierra, comarcas de las que ya hablamos.

Cuenta la leyenda que en el siglo XVI una tal Quiteria bajó a Cuenca a ver al obispo San Julián, obispo de Cuenca, quien obró el milagro en ella curándola de su fuerte cojera.

Dejando a un lado los milagros y pasando a temas más terrenales, entre la arquitectura del lugar hay una casona palaciega, la Iglesia de San Andrés del siglo XVI y multitud de tejaroces, los cuales son los tejaditos pequeñitos que hay sobre los diferentes huecos de las casas, como pueden ser ventanas, balcones o las propias puertas de entrada a los hogares.

Iglesia de San Andrés de La Frontera.

Mariana

Es incierto el origen etimológico del pueblo que nos compete, pues las diversas teorías nos llevan a que, debido a que es una población limítrofe con Cuenca, su nombre procede de una derivación de mutulus, maliana, majana, mariana.

Otros se decantan por un origen religioso, en el que los primeros repobladores se rindieron a la Virgen María con su devoción mariana.

Temporal Filomena de 2021 a su paso por Mariana.
Foto de deeeboris.

En 1874, en plena tercera guerra carlista, el general Santés pasó por diversas zonas del Campichuelo, como lo fue Mariana, para adentrarse en Cuenca. Iban tras él las tropas gubernamentales del general Santa Cruz. Tras varios días en Mariana, la persecución se dirige a Sotos para acabar allí dispersándose.

Su Iglesia de San Pedro data del siglo XIII, mostrando varias reformas y ampliaciones de los siglos XVII y XX.

Pajares

Al igual que en los demás, si comenzamos señalando su origen etimológico, podemos decir que fue una zona donde se almacenaban granos y paja del vecino pueblo de Torrecilla.

Se dice, según las crónicas de Giménez de Aguilar, que las tropas de Carlos V anduvieron por estos lares en 1521 de la que iban a combatir a los mismos comuneros a Toledo.

A los habitantes del Campichuelo no les cayó en gracia que los soldados imperiales se aprovecharan de sus recursos y los expulsaron de la zona.

La Iglesia de Pajares es de Santo Domingo de Silos y pertenece al románico del siglo XIII. Sin embargo, lo más curioso de la zona es que tienen dios propio: el Dios de Pajares. Este es un gran roble centenario al que sus habitantes cuidan mucho y hacen que goce de buena salud. Pertenece a un catálogo de árboles singulares, permitiendo a los vecinos este hecho que, si alguna vez lo notan mustio, avisen para que vengan a ayudarlo a recuperarse.

Iglesia de Santo Domingo de Silos de Pajares.

Portilla

Como pequeño puerto, su nombre alude a ese paso de montaña, el cual perteneció al marqués de Valdecabras al dotársele en 1530 de los territorios de Valdecabras, Las Majadas y Portilla.

Sus habitantes se dedicaron principalmente a la extracción de mármol de sus canteras. De hecho, de la cantera que se llama Piedra Jaspe salió el mármol del edificio de la Diputación Provincial de Cuenca procede de este municipio, al igual que también hay mármol de Portilla en el Palacio Real de Madrid.

La fábrica para tratar este material daba trabajo a nueve familias, las cuales aprovechaban no sólo los recursos de la montaña, sino que el río Júcar también se convirtió en su aliado.

Ribagorda

‘Riba’ significa elevación y ‘gorda’ ya lo sabemos todos. Así que quiere decir que este enclave se asienta en un alcor voluminoso donde, en el siglo XIII, lo comienzan a habitar los repobladores del Señorío de Molina.

Río Trabaque a su paso por Ribagorda. Foto de Julio.

Del siglo XVII es su iglesia dedicada a Santiago Apóstol y se trata del único templo de la comarca que no presenta resquicios del estilo románico porque fue destruida y vuelta a hacer de cero. En cambio, es su Ermita de la Horcajada la que es del siglo XIII y sí que muestra elementos románicos.

Otra diferencia respecto a los otros núcleos urbanos del Campichuelo es que sus calles presentan una mayor amplitud y anchura. Aunque yo qué queréis que os diga, a mí todas las callecitas de los pueblos castellano-manchegos me parecen estrechas en demasía. Más de un apuro tengo pasado con el coche y fijo que no soy la única.

Ribagorda con la nieve del temporal Filomena de 2021. Foto de Ana

Ribatajada

Ya sabemos lo que significa ‘riba’ gracias a Ribagorda, así que Ribatajada vendría a querer decir que estamos ante una elevación escarpada o abrupta con una tajada.

Los restos hallados indican que hubo un poblado en la Edad de Bronce y también íberos, estos últimos desaparecidos por la ocupación de las tropas romanas de Escipión.

Al igual que en La Frontera, Ribatajada también es tierra de milagros. De este pueblo fue llevado un paño que tocó el obispo de Cuenca, San Julián. Con este mismo paño se le cubre el brazo a una mujer llamada Teresa, quien se había caído y roto una extremidad meses antes. Una vez que el paño cubre su brazo, Teresa queda curada.

Ribatajada asomando tímidamente. Foto de Guillermo

La iglesia de Ribatajada es del románico del XIII y se dedica a San Juan Bautista. Aunque a simple vista, lo que más llama la atención por estar coronando todo el alto del pueblo es la Ermita de Nuestra Señora de la Estrella.

Vistas de Ribatajada. Foto de Ecoexperience

Ribatajadilla

Basándonos en lo que hemos aprendido con la etimología de Ribatajada, Ribatajadilla es diminutivo de este último en cuanto al menor número de habitantes.

Tierra de brujos o herejes, se lleva a cabo un proceso inquisitorial en el siglo XVII en el que se enjuicia a un grupo de vecinos que se dedicaban a infundir supersticiones entre los lugareños.

Entrando en el ámbito de la opinión personal, me parecen super injustos estos procesos, pues una curaba las reses enfermas, otro eliminaba gusanos o parásitos y otro documentado hacía que los caballos que se perdían volvieran a casa. No veo yo el mal en estas cosas. No sé vosotros…

Su iglesia del románico popular está dedicada a la Asunción y, a las afueras del pueblo, encontramos otros edificio religioso, el antiguo convento franciscano de San Pantaleón.

Pilón-abrevadero de Ribatajadilla.

Sotos

Un soto es un monte bajo poblado de arbustos, de ahí el nombre de este lugar. Fueron los árabes pertenecientes a la Kora de KunKa los primeros en cultivar esta zona y, más tarde, son los cristianos viejos de Soria y de La Rioja quienes se asientan en Sotos a partir del siglo XII.

Cerro San Cristóbal de la Sierra de Bascuñana más ovejitas.

El siglo siguiente es el momento en que se crea la iglesia de Sotos dedicada a la Asunción debido a las mejoras económicas que les permite la actividad ganadera.

Otro milagro de nuestro ya conocido obispo de Cuenca, San Julián, aconteció a una sotera a la que le quedó agarrotada la mano por una enfermedad que sufría, la cual se le curó al meter su mano por la reja que guardaba el cuerpo del santo en el siglo XVI.

Al hablar de Mariana comentamos ciertos movimientos de las tropas carlitas y gubernamentales por la zona. Pues dejo caer por aquí que el alcalde de Sotos fue quien acogió en su casa, varios días, al general carlista Santés. Si es que desde siempre es un pueblo acogedor donde los haya.

Torrecilla

Se cree que el nombre de este lugar viene de una pequeña torre sobre cuyos restos vemos hoy en día la espadaña de la Iglesia de la Asunción de Torrecilla del siglo XIII. Sin embargo, no existe documentación que pueda respaldar esta teoría.

Entre sus edificaciones, cabe destacar un edificio de arquitectura civil como es la Casa Grande de Torrecilla, la cual fue, en sus buenos tiempos, una gran casona señorial que perteneció a don Lope Flórez, un ganadero de buena fortuna gracias a su actividad ganadera. Hasta ordenó acondicionar una capilla en la iglesia para su propia familia.

No solo a este tal Flórez le fue bien con los ganados, pues los habitantes de Torrecilla también supieron aprovechar el paso de la Cañada Real por sus dominios poseyendo un alto número de animales y pastos de los que sacar en provecho la lana.

Villaseca

Probablemente su nombre haga referencia a la escasez de agua durante la época en que se asentaron los cristianos a repoblar la zona.

Dentro de quienes saben reconocer el arte románico, su iglesia, dedicada a San Pedro Apóstol, es muy destacable y valiosa por tener una torre y una portada del siglo XIII que constituyen dos buenos ejemplos del románico popular. Aunque también hay que reseñar que ya se dejan entrever elementos góticos, así que esta iglesia es todo un ejemplo del esplendor de la transición del estilo románico al gótico.

Iglesia de San Pedro Apóstol de Villaseca.

Su construcción emblemática son las cuevas de vino que tiene a las afueras del pueblo, las cuales siguen funcionando y dándonos y rico vino.

Zarzuela

Su nombre nos deja intuir que estamos en un lugar con muchas zarzas. Sonado es en todo el reino del XVII el proceso inquisitorial a dos vecinas de Zarzuela, las cuales fueron quemadas por curar a niños cortando un árbol en presencia de tres Juanes y de tres Marías.

En el siglo XVIII el Santo Oficio la toma con el Lobero de Castejón, un curioso personaje que afirmaba tener poder sobre los lobos. En Zarzuela se “autoinvitó” a una boda y un vecino lo quiso echar, al cual el Lobero amenazó yendo en contra de su mula. Al día siguiente, la mula había sido atacada por los lobos.

En el siglo XIX también ocurren hechos destacables en Zarzuela; en este momento nos referimos a las guerras carlistas. Otrora ya habíamos dicho que el general carlista Santés anduvo pululando por tierras del Campichuelo. Pues ahora son enviados desde Albacete 1500 hombre de infantería más 100 caballos bajo las órdenes del coronel Felipe Moltó para atrapar a Santés.

La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción experimenta múltiples reformas, las más significativas en el siglo XVIII.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Zarzuela.

Y hasta aquí con El Capichuelo. Espero que os haya gustado mucho. La información que aparece, además de basarme en mi experiencia personal, la tomé de los libros Pueblos y arte: el Campichuelo conquense de Jesús Arribas y Miguel Romero; para la toponimia, además de estar trabajando en el Nomenclátor Geográfico de Castilla-La Mancha, me ayudé del libro Toponimia conquense: interpretación toponímica de todos los municipios que componen la provincia de Cuenca y notas complementarias de Heliodoro Cordente; y otras informaciones de los links que hay enlazados en las diferentes secciones.

Quiero terminar la publicación agradeciendo a todos aquellos que me enviaron sus fotos para completar gráficamente aquello que me apeteció escribir por aquí. Todo un placer haberos conocido a través de la pantalla.