La familiaridad de un gesto


Mi cintura, más ancha, más blanda, menos flexible…
Mágicamente se vuelve fina, esbelta, de porcelana…
Sólo con que tú aproximes tus manos a esos dos huecos convexos en mi cuerpo,
con seguridad, con la gracia y la facilidad con que lo hiciste siempre.
Ni recuerdo la última vez que alguien me dio un abrazo así,
transmitiendo fuerza, seguridad, entereza, deseo completo de querer estar bien, de querer estar genial.
Y así se vuelven los abrazos contigo, geniales y fuertes.

Ilustración de @astraio.s

Pedazos indemnes

Al igual que me falta la música en la calle,
me faltan tus besos por las mañanas en el hueco que hace mi cuello con tu sonrisa al despertar.
Me faltan las grandes avenidas,
como cuando echo en falta que me mires mientras me dejo llevar en el coche al cantar.
En este momento no te tengo a ti ni tampoco tengo un lugar, con todo, intento recoger pequeños pedazos de aquello que se deja caer a mi alrededor en forma de piezas que me ayudan a completar aquello que me va faltando.

Ilustración de María Melero

Te liberas

Te liberas
No sabes qué resorte has activado
Pero la sensación de alivio es la que prima y es inmensa
No entendías lo que estaba pasando, por ello lo seguías intentando
Cuanto más dabas, más sinsentido se volvía todo
Llegó el momento de mirarse de verdad frente al espejo
De rasgar la piel para llegar a las entrañas
Es un camino viscoso, resbaladizo y oscuro
Finalmente llegas a donde querías
A tu interior
Ese en el que te ves autosuficiente, en el que sabes que vales más que todo eso, en el que te aporta más moverte por ti misma a intentar avanzar en algo que descubres que no está siendo de dos
Porque cuando el peso de compartir, de ceder y de adaptarse se vuelca más en una parte que en otra…
Ese desequilibrio en la balanza tiene que dejarse ver en algún momento
Y sacar a relucir las consecuencias.
Para mí son que estaba perdiendo mi yo en favor de algo egoísta que no existía
Así que la solución está en poner las cartas sobre la mesa y recordarme qué es lo que quiero
Serenidad
Libertad
Amor propio
Entereza
Y eso lo encuentro en mí misma, no en ningún otro

Ilustración de @yre_garabatos

Obélix y compañía, Goscinny y Uderzo

Obélix y compañía acaba de ser volver a la felicidad. Si pensabas que iba a decir volver a la infancia, estás equivocado. Tener al alcance los bocadillos de Goscinny y las ilustraciones de Uderzo es una auténtica maravilla que no entiende de edades.


Hace cuatro años que no leía las andanzas de estos galos y, desde luego, es toda una aventura adentrarse en sus páginas.
No me acordaba de la gran expresividad de los rostros de estos entrañables personajes ni del ingenio que encarnan los geniales nombres de Cayo Coyuntural, Linguistix, Trastiendix, Gambalaplanchix, Radiotelegráfix o Cocidomadrilenix, entre otros muchos.


Los menhires, los jabalíes, el sorbito de poción mágica, las excursiones al bosque, las trifulcas con los romanos o entre los propios vecinos del reducto galo… Ha sido una experiencia muy entrañable volver a recordar todas las genialidades de este mundo tan fantástico y completo que crearon Goscinny y Uderzo.


En el cómic que nos hace recordar tan buenos momentos de lectura, vemos cómo Obélix es «engañado» por un romano que pretende introducir el capitalismo en el pueblecito galo. La finalidad es acabar con la resistencia gala en el imperio poniéndoles al alcance de la mano el dinero y la avaricia. Los menhires se vuelven el objeto económico estrella del reducto de bárbaros y el sistema capitalista es duramente satirizado en las múltiples viñetas de estos genios del tebeo.


Si queréis reíros con la cantidad de puntazos que destilan las páginas de esta lectura, no tenéis más que ir al año 50 antes de Jesucristo. «Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor. Y la vida no es fácil para las guarniciones de legionarios romanos en los reducidos campamentos de Babaórum, Acuárium, Laudánum y Petibónum…»

Rondamos Ronda-Málaga

Quiero comenzar esta publicación recordando las acepciones más chulas de la voz de origen romance ‘ronda’:

  • Grupo de personas que andan rondando.
  • Reunión nocturna de mozos para tocar y cantar por las calles.
  • Espacio que hay entre la parte interior del muro y las casas de una plaza fuerte.
  • Cada uno de los paseos o calles cuyo conjunto circunda una ciudad o la parte antigua de ella.
  • Invitación a comer o a beber que a su costa hace uno de los participantes en una reunión.
  • Patrulla destinada a rondar las calles o a recorrer los puestos exteriores de una plaza.

Una vez que hemos puesto a la RAE sobre la mesa, quiero hacer un GRAN hincapié al que tengo todo el derecho del mundo tras haber vivido casi dos años en Cuenca: Ronda y Cuenca NO tienen NADA que ver. Ronda es una señora ciudad y Cuenca es un pueblecito. Y no me explayo más, que para darme o no la razón, tendréis que visitar ambas ciudades. Tras este pequeño momento de verdades verdaderas, me dispongo a dar un paseo por la ciudad de Ronda-Málaga.

Vistas de Ronda desde la Puerta de Felipe V

Puente Nuevo

98 metros de altura hacen de este puente el lugar más conocido y emblemático de la ciudad de Ronda-Málaga. El paraje donde se encuentra supone una hoz cuyo estrechamiento en el puente se hace llamar Tajo de Ronda o El Tajo. Dicha denominación lleva a mucha gente a pensar que nos encontramos en el río Tajo, pero no. El curso de agua que surca esta maravilla de lugar es el río Guadalevín.

A pesar de ser una obra colosal en un espacio tan angosto, el puente se integra estupendamente en el entorno debido a que los materiales con que fue edificado fueron extraídos del propio cauce del río.

Se construyó con numerosas dificultades a lo largo del siglo XVIII y, recién acabado, sufrió un buen derrumbe a causa de una fuerte crecida del río Guadalevín. Por desgracia, hubo numerosas víctimas del desastre. Una vez terminado, los rondeños pudieron disfrutar de la unión de la Vieja Ronda con la Nueva Ronda.

Sinceramente, yo no recomiendo acceder al interior del puente. En él visitamos su Centro de Interpretación, pero creo que se le podría sacar muchísimo más partido. Si accedéis al mismo, pues podréis decir que estuvisteis dentro del Puente Nuevo de Ronda.

Baños árabes

Estos baños árabes son unos de los mejores conservados que podemos encontrar en España. Datan entre los siglos XIII y XIV y podemos ver que los componentes de las termas romanas se repiten con las salas caliente, templada, fría…, con la diferencia de que los baños árabes principalmente son con vapor y los romanos con inmersión. Además, comportaban una doble función, la religiosa y la de espacio social.

Podemos encontrar en Ronda este tipo de espacio porque la ciudad fue un gran punto estratégico en la frontera más occidental entre cristianos y nazaríes del reino de Granada. Además, hay que contar con que Ronda no tiene puntos de agua en lo que es la propia urbe, así que para hacer funcionar semejantes baños, era necesario situarlos en una zona donde el río pudiera abastecerlos abundantemente. Presumiblemente, toda la tecnología de la que disponen estos baños sirve para captar y distribuir el agua de forma funcional. Siendo muy curioso la noria tirada por un mulo que ganaba así su propio jornal. Afortunadamente, los procesos mecánicos ganan a los de la llamada tracción a sangre, que se sostiene cada vez menos.

Museo de Ronda o Palacio de Mondragón

El Palacio de Mondragón alberga el museo municipal de la ciudad, además de ser el edificio civil más significativo de Ronda. Sus tres patios hacen que tanto su arquitectura como las exposiciones se articulen en torno a los mismos. Se llaman patio mudéjar, patio castellano y patio de entrada y con todos te quedas con la boca abierta. El patio que más fascina a los visitantes es el mudéjar, y no es para menos.

Hammet el Zegrí fue el último gobernador del Reino de Granada y opuso resistencia a los Reyes Católicos. Ocupó este palacio a la muerte del sultán Abd al Malik. Más tarde, en época cristiana, son acometidas múltiples reformas y, además, el propietario pasa a ser el capitán Mondragón, cuyo escudo viste la fachada de acceso, dando así nombre a este palacio.

En la segunda altura se ve el escudo de Mondragón

Tajo de Ronda

La altura de este corte en el terreno de la ciudad llega a alcanzar los 140 metros y supone una garganta preciosa. Está declarado Monumento Natural de Andalucía desde 2019 y la mayoría de los turistas que van a esta ciudad se acercan a ver el espectacular paisaje que enmarca su hoz. Además, mogollón de pájaros habitan el lugar, llenándolo de encanto.

Puente Viejo

No todo iba a ser el Puente Nuevo de Ronda, pues esta ciudad llena de encanto cuenta con, nada más y nada menos, que tres puentes que unen las zonas en las que divide su Tajo los diversos barrios que conforman la ciudad.

La información acerca de este puente escasea. Por eso me limito a deciros lo poco que encontré verdaderamente cierto. En los años 60 del siglo pasado es restaurado y aprovechan para añadirle un pretil y cuatro balcones que actúan como miradores.

Murallas árabes

Ronda es una ciudad fortificada que se hace rodear de unas recias murallas porque se encontraba en un punto estratégico durante la reconquista del Reino de Granada por parte de los cristianos. Así que se vuelve imprescindible una buena defensa y elemento de contención de los asaltos de los enemigos. La verdad que el paseo que hay por los alrededores de la ciudad siguiendo la muralla, es una maravilla. Aunque también hay que reconocer que tiene algún que otro desnivel que hace sudar a más de uno.

A lo largo de toda la ciudad encontramos diferentes puertas que conforman el recinto amurallado y también sus puentes, de los que hablamos en las líneas de esta publicación rondeña. Dentro de lo que es este entramado defensivo, la parte árabe norte es la que mejor se conserva. Se nombra Muralla de la Cíjara y consta de un punto de acceso, la Puerta de la Cíjara.

Alameda del Tajo

Ronda es muy atrayente por los numerosos miradores que se encuentran en los rincones más inesperados de la ciudad. Uno de ellos lo encontramos al final del parque y del paseo de la Alameda del Tajo.

El mirador de la Alameda con su majestuoso quiosco.

Si se os está haciendo un poco larga la lectura, aprovechad para hacer un pequeño descanso contemplando las fotos que hay desde este lugar.

Palacio del marqués de Salvatierra

Lo que más llama la atención del edificio señorial son las esculturas que adornan su portada. En lugar de los clásicos atlantes sujetando con esfuerzo todo el peso de la estructura, encontramos una suerte de figuras representativas de indígenas americanos que parecen burlarse de su público. Por contra, las siluetas de las mujeres muestran pudor y tapan sus atributos femeninos.

También es llamativa su planta totalmente irregular, pues a lo largo de los años se va agrandando al yuxtaponer las viviendas y bloques que se encontraban adyacentes, buena parte de ellos mudéjares.

Fuente de los Ocho Caños

Nos encontramos ante la única fuente antigua y pública de la ciudad que aún hoy se conserva, concretamente de la época de Felipe V; aunque hemos de matizar que, además de fuente, también cuenta con un abrevadero.

Su nombre, como bien podemos intuir, se lo da el número de caños que la adornan. Nada más y nada menos que ocho salidas de agua, adornadas cada una de ellas con una roseta. La fuente también está vestida con dos medallones, el escudo de la ciudad, unos pináculos y una cruz.

Puente árabe

Con el objetivo de dar de beber a las reses en el río Guadalevín, se hace construir este puente en el siglo XIII. Como ya sabemos que suele imperar la famosa Ley del Mínimo Esfuerzo, el puente se edifica en la zona más estrecha del Tajo para unir ambas partes de la ciudad, sin embargo, esto supone que este paso elevado, en realidad, sea muy bajo y es dañado en numerosas ocasiones por grandes riadas.

Entre sus nombres más extendidos se hace llamar Puente Romano, a pesar de que es de origen árabe. Más adelante, lo nombran Puente de las Curtidurías porque los trabajadores de género textil se instalaron en sus aledaños.

Palacio de los condes de la Conquista o Museo Lara

Los siglos XVIII y XIX son el elemento común de todos los curiosos elementos que componen una de las colecciones privadas más importantes de España. Juan Antonio Lara Jurado es quien ha tenido la paciencia de reunir todos estos materiales a lo largo de su vida para exponerlos en el edificio que fue Palacio de los condes de la Conquista de las Islas Batanes. Ejemplo extraordinario de lo que era la arquitectura palaciega del siglo XVIII en Ronda, en este momento alberga guitarras, armas, coches, cuadros, pipas, máquinas de coser, cámaras, microscopios, motos…, hasta una exposición dedicada a la Inquisición y a la brujería. Es totalmente alucinante la disparidad de objetos reunidos bajo el mismo techo.

Casa de san Juan Bosco

Las vistas que tenemos desde este edificio modernista suponen un auténtico mirador de la Serranía de Ronda. El azulejo y la cerámica son los protagonistas del interior de esta casa que sirvió de lugar de reposo para sacerdotes mayores o enfermos de la congregación salesiana.

Que no os engañe su fachada, su interior deja sin palabras a los visitantes.

Puerta de Felipe V

La concha de Anjou y el escudo de los borbones adornan esta puerta de acceso a la ciudad. Recordaréis que contamos antes que el Puente Nuevo sufrió un derrumbe, pues en ese momento los transeúntes tuvieron que hacer un uso intensivo de este paso al interior o exterior de Ronda, así que decidieron acondicionarlo para facilitar el tráfico en la vía de comunicación. Al encontrarse reinando Felipe V en el momento en que se adecentó el lugar, le pusieron su nombre.

Casa del Rey Moro

El hijo del sultán de Fez, Abomelic, se convirtió en el Rey Moro al autoproclamarse desde 1331 a 1339 rey de Ronda, Algeciras y Gibraltar. Curiosamente, en el siglo XV, dio lugar el comienzo de la reconquista de la ciudad de Ronda donde se sitúa este edificio.

Los alrededores que circundan esta casa alberga maravillas como sus famosos y cuidados jardines, una extraordinaria mina de agua o también pueden contar el rodaje del videoclip Take a bow de Madonna o la visita de Michelle Obama.

Esa mina de agua a la que hacemos referencia supone todo un logro en el campo de la ingeniería hidráulica. Para crearla, se aprovechó una grieta natural que hay en el Tajo y es el citado Abomelic quien ordena construir allá por el siglo XV una galería para acceder de la casa al río sin ser vistos.

Vista de la Casa del Rey Moro y sus jardines desde los Jardines de Cuenca.

Casa consistorial

El Ayuntamiento de Ronda no fue siempre casa consistorial. Se construye en el siglo XVIII como cuartel de milicias para, más adelante, restaurarse y aunar las tiendas que se refugiaban bajo los soportales, el pósito y la alhóndiga. Este edificio es uno de los que conforman la Plaza duquesa de Parcent, junto a la Iglesia de Santa María la Mayor, la de María Auxiliadora, el Convento de Santa Isabel y el de la Caridad.

La Alcazaba

Las alcazabas servían de refugio a las guarniciones de soldados. La de Ronda no tuvo muy buena suerte, pues fue muy dañada en el siglo XV en el asedio de Ronda y, más tarde, los franceses también la tocaron durante la Guerra de la Independencia en 1812.

A escasos metros de este elemento defensivo tan importante de la ciudad, da comienzo el Sendero Asa de la Caldera – Los Molinos, el cual permite conocer de primera mano el paraje de la Hoya del Tajo. Si seguimos este sendero, llegaremos a tener unas vistas preciosas del Puente Nuevo y de la ciudad de Ronda asomándose al Tajo.

Puerta de Almocabar

Al sur de la medina árabe abría el paso a la ciudad la Puerta de Almocabar. ‘Al-maqabir’ significa cementerio en árabe, así que esta puerta se encontraba cerca del cementerio a extramuros islámico.

El Pilar es como los rondeños llaman a un abrevadero ubicado en las proximidades de esta puerta. Ahí da comienzo la Cañada Real de Ronda y en ese punto de agua se refrescaba el ganado, los hombres a caballo o las mujeres se acercaban a recoger su agua.

Colegiata de Santa María la Mayor

Dentro de la mayor plaza monumental de Ronda, la de la Duquesa de Parcent, encontramos esta colegiata ocupando el lugar de la mayor mezquita de la Ronda musulmana. La orden de construir en el mismo lugar la dieron los Reyes Católicos en 1485. Se terminó su edificación en el siglo XVII, así que podemos apreciar a la convivencia de estilo gótico, renacentista y barroco.

Resulta tan curiosa esta iglesia porque hay una elemento que llama mucho su atención: su doble galería corrida, la cual no es propia de edificios religiosos, sino civiles.

Pequeñas reminiscencias de esa previa mezquita las podemos encontrar en su torre mudéjar de ladrillo con forma octogonal, previamente fue el alminar antes de convertirse en torre-campanario de la actual iglesia. También se conserva el mihrab, que es una especie de hornacina que indica dónde se encuentra La Meca para dirigir hacia allí la oración. Y estoy segura de que conserva muchos más vestigios de aquella época.

Alminar de san Sebastián

A lo largo de Ronda se distribuían varias mezquitas, siendo este alminar correspondiente a uno de estos templos. Más tarde, es transformado en torre-campanario de la ya desaparecida Iglesia de San Sebastián. Las dos primeras alturas son de época árabe, siendo la tercera de época cristiana. Era desde aquí desde donde llamaba a los fieles parar orar el muecín o almuédano.

Los viajeros románticos

Durante el siglo XIX en Europa se desarrolla el movimiento Romántico. Ronda, ajena en sus serranos paisajes a este movimiento cultural, decide querer involucrarse en el presente europeo y se convierte en un lugar muy atrayente para esos viajeros románticos de la Europa decimonónica.

La maja serrana, el torero gallardo y la ilusión de los bandoleros y contrabandistas hacían de Ronda un escenario turístico delicioso para los aventureros del XIX. Todo ello lo vemos recogido en los azulejos que adornan una de sus calles.

¿A qué estás esperando para ir a descubrir la preciosa ciudad de Ronda?


Carmen, espero que te haya gustado este recorrido por la ciudad que en este momento te acoge. No tengo mejor regalo de cumpleaños que recuperar los días tan buenos que pasamos contigo, que tan bien lo pasamos y que tanto nos gustó que compartieras con nosotros un trocito de esta etapa de tu vida. Que tengas un feliz cumpleaños, en Ronda, en Albacete y donde sea.

El gremio de los brujos

Los brujos y las brujas pueden tener una imagen normal y corriente. Pueden ser caucásicos, nórdicos, asiáticos o del montón.
A veces, mientras les suceden las mejores cosas de la vida, se despeinan. Se sonríen. Y comparten la belleza de las palabras bien ordenadas y bien dichas.
Dichas desde dentro.
Porque en el gremio de los brujos se quiere conocer al otro y hay ganas de compartir lo propio.

Tener ganas, dicen…
Ganas de una mirada llena. De una sonrisa de satisfacción absoluta viendo el alcance del placer del otro. De un abrazo sentido, exaltado, extendido a otros muchos abrazos en los instantes que nos siguen.

En el gremio de los brujos se cree en las casualidades.
Ellos distinguen las casualidades aleatorias de las casualidades que se convierten en regalos. Pues los brujos pueden ser un ser de luz que, siendo agradecido, es en el otro la ilusión de una vida que es aquello que no es durante el instante que es.

Los brujos también pueden hacer que algo parezca lo que no es y poseen el privilegio de no tener que decidir. Ellos sólo dejan pasar el tiempo a sabiendas de que, en el mundo de las ciudades, son seres del montón, con vidas comunes, pequeñas casualidades y mentes llenas de hechizos.

Ilustración de Josmar Bonilla

Cada uno por su lado

Entonces empieza todo otra vez como pequeñas pinceladas.
Son violentas. Bruscas y cortas.
Pequeñas e intensas.
Son breves. Menos mal.
Pocas veces noto este sentimiento.
De hecho es nuevo. Y yo neófita en él.
Cuando aparece, si tengo los ojos abiertos, empiezo a entrecerrarlos.
Una especie de mirar mal.
Lo que siempre sale es fruncir el entrecejo.

Es que manda cojones.
Y no hay frase más española que esa.
Manda co jo nes.
Con las enes bien marcadas.

¿Qué hemos hecho?
¿Qué hicimos?
Tú no querías probar cosas nuevas y yo tampoco.
Nos forzábamos a ello.
Recuerdo que muchas veces fui yo contigo. Y tú también lo intentaste conmigo.

Y ahora lo entiendo.
Al igual que a mí no me interesaba lo más mínimo compartir algo que desconocía, a ti tampoco te atraía el gusto de lo nuevo en un ámbito que te la soplaba.
Te la traía al pairo.

Traer al pairo.
Creo que tú nunca caíste en eso. Porque siempre demostrarte que me querías de otras mil formas.
Pero acabamos descuidando los aspectos importantes del otro.
Nos quedamos en tal silencio que, por no quebrarlo y creer que lo íbamos a estropear, lo terminamos de romper.
Y lo rompimos en trocitos de lo que tiene importancia y lo que no.

Qué gusto…
Qué egoísta suena, pero qué gusto, joder…
Qué peso quitado de encima.
Qué triste decirlo…
Sin embargo qué verdad más inmensa.
Qué alivio.
Ya está.
Se acabó.
Fuimos.
Eres y soy.
Serás y seré.
Afortunadamente cada uno por su lado.

Y seguiremos caminando.
Cada uno por su lado.
Menos mal.

Ilustración de Raúl García

Pantallas

Se nos iban las horas entre líneas y más líneas de texto.
Palabras que si hubieran coincidido en el mismo lugar y en el mismo espacio,
se hubiesen entremezclado entre besos, risas, abrazos y caricias.
Si yo me viera como tú me ves …
Si tú te vieras lo maravilloso que yo te veo…
Y si nos viéramos, no harían falta tantas líneas, sino los besos.

Ilustración de @ellehell

El nuevo Pinocho, Christine Nöstlinger

Terrible lectura. Todos los personajes son a cada cual más insoportable.
Gracias al mundo Disney tenía una visión más azucarada del asunto. Sin embargo, esta versión de Christine Nöstlinger del clásico de Pinocho ha sido una lectura harto incómoda, molesta e irritante.


Gepetto, un viejo desagradable que no sabe hacerse cargo de su hijo. Y, después de todos los problemas que le da Pinocho, acaba siendo él quien se los da al muñeco de madera con una actitud inmadura y catastrofista.


El Hada Turquesa tiene poderes para lo que le viene en gana. Y es una egoísta al poner a todo el mundo bajo sus órdenes para ir en busca de Pinocho. Que lo busque ella, que es la única que lo quiere y, precisamente, no como amigo. Hay alguna que otra escena que, incluso, me parece que tiene cierto toque sexualizado. En un libro infantil… Ejem, ejem…


El Gato y el Zorro muestran lo más bajo en cuanto a honor, lealtad, fidelidad, moral… No entiendo por qué a Pinocho se le muestra defensor de una amistad tan mezquina. Porque, a pesar de ser consciente de que Gato y Zorro lo traicionan, él sigue ahí con ellos.


Pinocho es el que menos se salva. Avaricioso, así tiene los problemas que tiene con Gato y Zorro. Lo de presentar a un niño (de madera) como avaro me parece muy fuerte.
Es un desobediente redomado. No hace caso de nadie. Tanto que quiere a su padre y al hada y no hace más que preocuparlos, pasar de ellos y vacilarlos una y otra vez con toda la desfachatez del mundo.
Es un incrédulo que no tiene más que pájaros en la cabeza. El pasaje del mundo de los juguetes… Uf… Es tal despropósito de la zanganería, la juerga y la pereza, que mostrar ese ambiente tan desmesurado…, no sé cómo lo puede interpretar un lector infantil para saber que no ha de seguir los caminos fáciles sin responsabilidades ni deberes.


El Grillo es como una piedra clavándose en un zapato… Para desalentar a Pinocho de sus malas decisiones se expresa como un libro cerrado. Con razón el otro no le hace ningún caso. Que es lo mismo que le pasa al Burro. Que si le habla en esperanto o sefardí al títere igual es más claro en su discurso…


La Babosa, el Atún y el Perro son los personajes que más me gustaron. Mostraron los tres actitudes muy nobles, maduras y respetuosas, además de explicar abiertamente lo que querían hacer o decir.


El nuevo Pinocho tiene alguna que otra licencia literaria, aunque básicamente es la historia del títere de madera tal cual; con el pero de que los personajes son altamente irritantes hacia sus pobres lectores.

Obviamente, me queda pendiente leer al Pinocho original. A ver si le aplico un pequeño indulto, porque a este le tengo puesta la cruz.


Finalmente, he de apuntar que las ilustraciones de Nikolaus Heidelbach están muy logradas.

Solsticio de invierno

Sol invicto

Como quiero que sea nuestra sonrisa.

Llamas

Esas que quiero que arrojen luz en mi camino.

Calor

El que quiero que me dé alguien con buen corazón. Crear hogar. Fuego.

Fuego

Para nunca dejar de sentir pasión por la vida. Tener la capacidad de generar instantes. De vivirlos. De respetarlos en su esencia.

Vida… Que te quiero vivir… Déjame vivirte…

Atardecer en la plaza de la Catedral de Cuenca