Vamos a hacer un año

Probablemente vosotros no lo entendéis, pero estoy super contenta.
Dentro de un mes va a hacer un año que creé el blog para plasmar mi paso por Francia y con ello poder ayudar a quienes empezaran una experiencia como la mía.
A lo largo de estos meses he recibido mensajes de todo tipo de personas que me han animado mucho a continuar con el proyecto de Tablaturas de mis pasos.
He seguido creciendo y me metí en el mundo de las redes sociales, Facebook, Twitter e Instagram. Donde por suerte también he recibido mensajes de personas completamente desconocidas que, sin embargo, me han mostrado su apoyo, sus ganas de ayudarme, de contribuir, sus dudas y preguntas y su respeto.
Me he apuntado a concursos de todo este mundo de la blogosfera y redes sociales y, sorprendentemente, habéis estado ahí aportando vuestro granito de arena e invirtiendo el tiempo en alguien que no conocéis y que tiene un blog amateur total.
Pero aunque sea un blog de principiante y de aficionado tengo puesta mucha ilusión en él. Y es verdad que a veces no soy constante y que no publico todo lo que quisiera, pues el trabajo me quita la mayor parte de mi tiempo, pero siempre intento mejorar cada día y pasármelo bien mientras invierto mi tiempo en el blog.
Con todo esto quiero decir que estoy gratamente sorprendida. Me escribís del otro lado del planeta para felicitarme por el blog, para votarme en algún concurso, para añadir alguna información que a mí se me escapó, para que colabore en vuestros blogs o para escribir sobre vuestro proyecto/empresa/marca.
Todo esto que acabo de mencionar me ha pasado en menos de un año. Así que me siento muy satisfecha del recorrido que ha seguido el blog Tablaturas de mis pasos y espero poder seguir entreteniéndoos y dándoos ideas por mucho tiempo más.
GRACIAS

Foto de un guerrero en el Museo Guimet o de las Artes Asiáticas de París

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Ángel sonriente y Ángel que llora. Rouen y Amiens

He tenido la oportunidad de conocer la maravillosa ciudad de Reims y de poder visitar algunos de sus más emblemáticos símbolos, como lo es el Ange au Sourire o el Ángel Sonriente.

En el pórtico de la gran Catedral de Reims, el cual pertenece a una fachada de unas 2.000 estatuas, se encuentra, con un aire super apacible, una serie de ángeles cuyas caras son risueñas por completo. En concreto, uno de esos ángeles se erige como icono francés durante la Primera Guerra Mundial, simbolizando así el ingenio francés y aquello destruido por los alemanes.

Entre el patrimonio destruido a causa de la guerra se encuentra nuestro ángel protagonista, el cual data de la primera mitad del siglo XIII y, durante la guerra ya citada, es “decapitado” durante el incendio de la catedral y posteriormente restaurado.

Decapitado o no, representa a San Gabriel, y sus alas extendidas hacen de esta representación religiosa una rareza escultórica dentro del arte gótico.

Hasta principios del siglo XIX nuestro ángel protagonista es testigo de las coronaciones de los monarcas franceses, en 1914 de la Primera Guerra Mundial, en 1991 de la inclusión de la propia catedral de Reims en el Patrimonio de la Humanidad, u hoy en día de los miles de turistas que se acercan a contemplarla con toda tranquilidad e ilusión por acercarse a este trocito de historia.

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Catedral de Reims

Casualmente, unos meses después conocí la estupenda Amiens. Y cuando vi que en su catedral también había un ángel, pero en este caso triste, me llené de alegría. Sin saberlo se habían cruzado en mi camino dos grandes símbolos franceses de la Primera Guerra Mundial que para mí están completamente relacionados, pues uno es el Ángel Sonriente y el otro el Ángel que llora. Dos sentimientos y expresiones que todos conocemos, pues cada día nos batimos entre la tristeza y la alegría en esto de vivir.

Este ángel, como ya indican su nombre y su pose, tiene un trasfondo más triste, pues simboliza el dolor de los huérfanos de una casa de caridad, a cuyo cuidado se encontraba el sacerdote de la catedral. Se llamaba l’École des enfants bleus.

El ángel se encuentra sumido en un gran dolor y, como podemos ver en la imagen, la simbología acompaña la atmósfera que lo envuelve. A la izquierda hay un reloj de arena representando lo breve que es la vida. Bajo su codo, una calavera nos muestra la muerte.

Este ángel es más tardío que nuestro Ángel sonriente, pues data de mediados del siglo XVII y pertenece al grupo escultórico ideado para el mausoleo del canónigo Guilain Lucas de Genville. El pueblo de Amiens le profesa un gran cariño y es durante la Primera Guerra Mundial cuando se expande por completo su fama, pues los soldados se ampararon en él, lo protegieron con una gran barricada de sacos de arena y mandaron múltiples imágenes, fotos y postales en su correspondencia con sus allegados.

El Ángel Sonriente y el Ángel que llora son para mí dos esculturas que han enriquecido enormemente mis andaduras por Francia, pues no sabía de su existencia y sin querer, ambos se toparon en mi camino. Haciendo de esta casualidad del destino un bonito encuentro entre lo que es viajar y lo que es empaparse de cultura a donde quiera que vayas.

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Catedral de Amiens

Me llevo un gran recuerdo de los dos y sentimientos encontrados, pues mucho sonrío por haberlos visto y mucho entristezco por no poder volver a verlos todas las veces que quisiera.

Dicen que la lluvia…

Dicen que la lluvia es triste.

Dicen que la lluvia trae consigo días grises.

Dicen que la lluvia deja las ganas opacas.

Dicen que la lluvia da galbana.

Dicen de la lluvia que es engorrosa, que es fría, que moja…

Donde yo ando dicen qu’elle donne de la flemme…, que da pereza…

Yo discrepo.

Digo que la lluvia es transparente.

Digo que la lluvia rejuvenece el paisaje.

Digo que la lluvia ansía la vida.

Digo que la lluvia da ganas de avanzar.

Digo de la lluvia que es sencilla, que es ligera, que riega el alma…

Foto tomada desde la terraza del Centro Pompidou de París.

Le chat erectus

Le chat erectus o El gato erectus es el segundo libro que leo en Francia.

Al igual que Forever bitch su formato es el de tira cómica.

A través de la figura de un gato, su autor Philippe Geluck nos cuenta pequeñas situaciones humorísticas de forma muy breve. En una misma página te puedes encontrar ilustrados tres o cuatro chistes o bromas.

Bastantes de ellos me hicieron gracia, pero otros tantos me parecían de un humor muy negro o hiriente hacia ciertos sectores de la población.

Otros tantos estaban relacionados con la cultura francesa, por lo que comprendí pocos de ellos. Y luego hubo bastantes que no comprendí, no sé si fue por el léxico, por los juegos de palabras o de sonidos, porque estaban relacionados con temas culturales y sociales o porque eran chistes malísimos.

Lo recomiendo porque se lee muy rápido, yo tardé sobre una hora. Y aprendes nuevo vocabulario en francés, entras en contacto con el humor tan especial que tienen los franceses y descubres algunos rincones de su cultura.

Título: Le chat erectus.

Autor: Philippe Geluck.

Editorial: Casterman.

Género: humor.

Tipo: cómic.