Gare du Nord y la Maison Fond

La Estación del Norte de París, Gare du Nord, es la más importante de todo el Hexágono y supone una de las más grandes a nivel mundial gracias a sus más de 200 millones de pasajeros al año. Ante tal dato, es de suponer que preste servicio a todo tipo de líneas, alta velocidad tanto nacional como internacional, media distancia, regional, cercanías y también conecta con el metro y el servicio de autobuses.

Respecto al majestuoso edificio que supone esta transitada estación, es obra del arquitecto Jacques Hittorff. Fue inaugurada en 1846, sin embargo, pronto se quedó pequeña, demoliéndose parte de ella y trasladándose su fachada en 1860 a Lille.

Otra de sus remodelaciones para adecuarla a las nuevas necesidades data de 1865. Además, la adornan 23 estatuas que representan las ciudades a las que llegaban las líneas de tren de esta estación. Rondan los cuatro metros, para que os hagáis una idea de lo grandes que son.

En 1884 ha de volver a reformarse ampliándola con cinco vías más. Con el añadido de que en 1906 se completa con el servicio del metro (líneas 4 y 5). Lo último que vamos a apuntar en este pequeño paso por su cronología es que en 1975 la estación Gare du Nord fue declarada Monumento Histórico de Francia.

Finalmente, el toque cinéfilo lo ponemos con escenas de películas y series que fueron grabadas en este edificio: El caso Bourne, Ocean’s Twelve, Las vacaciones de Mr. Bean o Gossip Girl.

A las afueras de la Gare du Nord, en su parvis, nos damos de bruces con una alegoría del calentamiento global, la Maison Fond del artista argentino Leandro Erlich. Si hacéis un poco de memoria, no es la primera vez que un artista nos presenta un objeto de nuestro día a día “pasando de estado sólido a líquido”. Salvador Dalí en 1931 ya nos mostraba unos relojes blandos y deformados en La persistencia de la memoria.

Volvemos al 2015, año en que se inaugura esta curiosa casa delante de la Gare du Nord, la cual, como ya dijimos antes, además de hacernos reflexionar sobre el cambio climático también alberga un juego de palabras con el que se nos sensibiliza sobre el legado que estamos dejando a las generaciones futuras. “Maison fond” suena casi igual que “Mes enfants” (mis hijos).

Como vemos, París está lleno de arte e historia y sus estaciones no iban a escapar de esta carga cultural.

Para Sandra. La gallega con la que tengo pendiente una escapada para llevar siempre en el recuerdo. (Atención. Se hace saber que sólo yo la puedo llamar gallega).

“El poeta pregunta a su amor por la Ciudad Encantada de Cuenca”

“El poeta pregunta a su amor por la Ciudad Encantada de Cuenca” es el título que da Federico García Lorca a un soneto ambientado en el famoso enclave turístico conquense de Ciudad Encantada.

Como bien sabemos, Lorca es uno de los poetas más relevantes de la Generación del 27. Todos hemos estudiado a este grupo de escritores, tanto en el colegio como en el instituto, algunos hasta en la carrera… Y quién me iba a decir a mí que, entre las joyas de este hombre, iba a encontrar una descripción lírica de unos de los parajes de la tierra en la que me está tocando vivir.

A pesar de haber visitado Cuenca en 1932, en 1935 nuestro autor escribe este soneto, el cual forma parte de una colección de once sonetos publicada en el periódico ABC, cuyo nombre era Sonetos de amor. Otros prefieren llamarla Sonetos de amor oscuro, en referencia a ese amor oculto, dolorido, angustioso y apenado que expresan sus versos. Un año después, un 18 de agosto de 1936, es asesinado. Por ello, este 18 de agosto de 2020 he decidido escribir esta publicación sobre Lorca y la Ciudad Encantada.

En el mencionado soneto, Lorca asimila el paisaje kárstico conquense con el sentimiento de amor. Entrevemos entre sus versos las rocas de la Ciudad Encantada mezcladas con una serie de emociones que interpelan al ser amado.

Hace 90 millones de años el mar de Thetis inundaba Cuenca, al retirarse y dejar el suelo marino al descubierto, las inclemencias atmosféricas labraron a su antojo la piedra caliza que tan peculiar hace que sea el paisaje de Cuenca.

Hace 85 años, Lorca escribía este soneto dando forma a lo mismo que seguimos viendo los visitantes de este enclave turístico: una ciudad de piedras en la que la búsqueda de diferentes formas e imágenes se vuelve un juego donde quien más imaginación tiene, resulta ganador. El recorrido entre las piedras de mil y un formas sale a relucir en unos versos donde el agua y el aire moldean un paisaje de sueños, rostros y caminos.

Os dejo el soneto que da cuerpo a esta entrada y unas cuantas fotos que hicimos cuando fuimos a visitar la Ciudad Encantada de Cuenca.

“El poeta pregunta a su amor por la Ciudad Encantada de Cuenca”

¿Te gustó la ciudad que gota a gota
labró el agua en el centro de los pinos?
¿Viste sueños y rostros y caminos
y muros de dolor que el aire azota?

¿Viste la grieta azul de luna rota
que el Júcar moja de cristal y trinos?
¿Han besado tus dedos los espinos
que coronan de amor piedra remota?

¿Te acordaste de mí cuando subías
al silencio que sufre la serpiente
prisionera de grillos y umbrías?

¿No viste por el aire transparente
una dalia de penas y alegrías
que te mandó mi corazón caliente?

10 encantos en Guadalajara ciudad

Como no podía ser menos, el 10 de agosto había que dedicar la publicación del blog a Nieves-compi, también conocida como Mari Juli. Así que nos adentramos en las calles de la ciudad de esta mujer para descubrir bellos rincones de Guadalajara.

Los destrozos de la Guerra Civil y su proximidad a Madrid hacen de esta ciudad castellano-manchega un enclave que pasa desapercibido para mucha gente. Pero aquí estamos para dar la vuelta a la tortilla presentándoos 10 bonitos encantos de Guadalajara por donde podéis distraeros dando un paseo.

1- Palacio del Infantado

Es la joya de Guadalajara con esa fachada inconfundible llena de puntas de diamante, mitad palacio mitad fortaleza.

Se trata de un palacio renacentista español cuya autoría responde al nombre de Juan Guas. Lo ordena levantar sobre las antiguas casas de la familia Mendoza el segundo duque del Infantado, Íñigo López de Mendoza, quien en el siglo XV tenía el honor de conformar una de las familias más importantes de la nobleza española: la casa de los Mendoza.

A finales del siglo XVI, el palacio es sometido a una reforma durante el señorío del quinto duque del Infantado, gracias a quien son introducidos los elementos renacentistas que tanto caracterizan esta obra civil. Aunque no hay que olvidar que sus orígenes son gótico isabelinos.

Es curiosa su portada, pues esta va acumulando los distintos emblemas de la familia según se van sucediendo los diferentes duques del Infantado con un gran escudo de armas sujetado por dos colosos. Además, no debemos olvidar que se inspira en los palacios mudéjares del siglo XIV, por ello encontramos diferentes elementos mudéjares en la decoración palaciega.

En el siglo XIX la propiedad del palacio la comparten la propia casa ducal y el Ayuntamiento, quienes finalmente lo ceden al Ministerio de Guerra para ser utilizado como colegio para huérfanas de militares.

A principios del siglo XX lo devasta un incendio tras el cual, en los años 60, es restaurado, dejándolo tal y como lo vemos hoy en día, siendo un edificio público que alberga entre sus paredes el Museo Provincial de Guadalajara y el Archivo Histórico Provincial.

Si entramos en su interior, quedaremos fascinados con el Patio de los Leones, el cual presenta dos alturas. En la galería inferior predominan las representaciones de leones enfrentados, en la superior, los grifos y seres mitológicos hacen las delicias del visitante.

Como anécdota, los reyes Felipe II e Isabel de Valois y Felipe V e Isabel de Farnesio eligieron este palacio para celebrar sus bodas.

2- Concatedral de Santa María de la Fuente la Mayor

Edificada sobre una antigua mezquita, los orígenes de este conjunto catedralicio se remontan al siglo XIII, sin embargo, no es hasta 1959 que adquiere su estatus de concatedral.

Se la tiene como una de las catedrales más singulares de España debido a su marcado estilo mudéjar, el cual se plasma principalmente en los materiales de construcción del templo, mampostería recubierta de ladrillo, o en las portadas exteriores. Su esbelta torre funciona como campanario y recuerda a un alminar árabe aunque con elementos románicos. La galería que rodea el templo es del singular estilo renacentista alcarreño del siglo XVI.

3- Puerta de Bejanque

Guadalajara contaba, nada más y nada menos, que con cinco puertas de acceso a la ciudad, siendo la Puerta de Bejanque una de las más importantes. Sus orígenes datan del siglo IX y constituye una parte de la muralla, el baluarte, que nos permite hacernos a la idea de la monumentalidad de la misma gracias al tamaño de las piedras utilizadas para su construcción y a la altura que alcanza.

A finales del siglo XIX, lo que queda de ese baluarte, vestigio de unión de dos de las partes de la muralla, es finalmente demolido, llegando a nuestros días únicamente el arco.

4- Escultura “Un árbol, un pensamiento”

Cuatro metros de altura en forma de escalera de libros adornan la Plaza de Santo Domingo. Este es el homenaje de la ciudad de Guadalajara a los profesores por la labor docente que desempeñan. A mí me quiere parecer una alusión a Historia de una escalera del guadalajareño Buero Vallejo. Vosotros me diréis si también os lo parece…

El árbol en el que se talló la obra era un pino carrasco ya seco de 110 años cuya ubicación se encuentra al lado de la estatua del conde de Romanones, quien a principios del siglo XX se las ingenia para que los sueldos de los maestros se incluyan en los presupuestos estatales. Un gran avance social en aquellos tiempos.

5- Ayuntamiento de Guadalajara

En la Plaza Mayor encontramos este edificio que data de 1906. Presenta un estilo ecléctico que se asienta sobre el anterior edificio del siglo XVI. Para los curiosos de la heráldica, en su interior se recogen numerosos escudos y emblemas, además de las famosas Tablas de San Ginés del siglo XV del maestro de los Luna. Este artista hispano-flamenco es conocido como don Álvaro de Luna y tenía como núcleos de trabajo Madrid y Guadalajara, siendo uno de sus principales clientes la familia Mendoza.

6- Ermita de San Roque

En el entrañable Parque de San Roque se encuentra esta coqueta ermita del mismo nombre que su enclave. Data del siglo XVI y es reformada en profundidad en el XVIII. Dicha reforma básicamente consiste en el derrumbe y reedificación del edificio. Esta medida tan drástica responde a las fuertes humedades, la madera envilecida y las paredes desplomadas. En los últimos años se vuelve a rehabilitar debido a unas humedades en el tejado que estaban afectando a su estructura.

7- Panteón de la condesa de la Vega del Pozo

María Diega Desmaissières y Sevillano fue una mujer que aportó lo indecible a la ciudad de Guadalajara en los siglos XIX y XX gracias a la gran cantidad de mejoras sociales que aplicó.

La tía de la Condesa, Santa María Micaela, era una monja que le inculcó los valores de la caridad y el servicio a los más desfavorecidos al quedar huérfana cuando era bien jovencita. Su herencia la convierte en la quinta mujer más rica de España y decide gastar su fortuna en construir este monumental edificio. Aparentemente este despilfarro no guarda mucha relación con la caridad y valores de pobreza, sin embargo, esta mujer nos sorprende una vez más al mandar edificar el magnífico Panteón con el objetivo de crear trabajo para las gentes pobres de la zona. El Panteón tendría como misión, además de para guardar sus restos mortales y los de su familia, para servir de asilo a los indigentes de la ciudad.

Lo genial de esta historia es que las obras no se acababan en ningún momento porque la cuestión era que las gentes conservaran el trabajo y, atención a las condiciones. Precursora del trabajo moderno, les pagaba cuando enfermaban, al igual que les eran compensados los domingos y festivos. Algunos hoy en día tendrían que echar la vista a atrás y tomar ejemplo…

Con esta forma de actuar y de cuidar de sus gentes , la Condesa se granjeó una muy buena fama, ya que sus trabajadores la estimaban mucho al ser una eficiente defensora de sus derechos.

Después de saber esta historia, creo que es una feminista de nuestro pasado al no haberse quedado de brazos cruzados y utilizar su poder y medios para facilitar la dignidad y la calidad de vida para aquellos a quienes podía proteger.

8- Colegio Niña María de las Adoratrices

Al igual que el Panteón, este centro educativo se compone de un complejo monumental ideado bajo las órdenes del arquitecto Ricardo Velázquez Bosco y por encargo de nuestra querida Condesa.

Las líneas del conjunto de edificios toman elementos renacentistas y mudéjares que, más adelante, tendrán la función de albergar el colegio y convento de las monjas adoratrices, orden que había fundado su tía.

9- Parque de la Concordia

Este conjunto verde de la ciudad de Guadalajara es una de sus zonas más simbólicas. Es inaugurado en 1854 configurándose como el primer parque público de la ciudad. Se siguió el modelo que se taba llevando a cabo en el resto del territorio español: hasta el siglo XIX multitud de terrenos continuaban perteneciendo a la nobleza y las villas deciden crear en esos lugares espacios públicos orientados al ocio al aire libre.

El estanque de los patos es una de las zonas más relajantes donde puedes disfrutar de una buena tarde a la sombra de sus grandes árboles. Y si es acompañado de un helado, mejor que mejor.

10- Iglesia de San Ginés

Esta singular iglesia responde a la idea de tener una fachada tipo retablo y unas dimensiones bastante más extensas de las que tiene hoy en día. La falta de dineros… Ya se sabe… Finalmente la vemos así, con una gran portada custodiada por dos sólidos contrafuertes que culminan en dos espadañas. De hecho, el lugar donde se emplaza esta iglesia era el antiguo Convento de Santo Domingo, del cual no quedan restos.

Obviamente yo no conozco todo Guadalajara ciudad, sin embargo, os dejo una batería de lugares llenos de historia que podréis encontrar dando un paseo por esta tranquila ciudad: Palacio de Antonio de Mendoza y antiguo Convento de la Piedad, Palacio de la Cotilla, Capilla de Luis de Lucena, Convento de San Francisco, Convento de las Carmelitas de San José, Alcázar Real de Guadalajara, Ábside de San Gil y San Nicolás el Real, Torreón del Alamín, Puente del Henares, Torreón de Álvar Fáñez…

¡UY! ¡Se me olvidaba un último encanto de Guadalajara!

11- Mis compis

Como no podía ser de otra manera, el último encanto de Guadalajara lo dejo para dos personas geniales y que tanto me aportan, Rubén y Nieves. Extremeño y ciudadana del mundo, Guadalajara nos ha dado buenos momentos a pesar de que hay que darle a Cuenca el honor de habernos juntado en el camino. Feliz cumpleaños Nieves.

12 passages top de París

Cualquiera que se imagine una gran ciudad es consciente de la cantidad de recovecos y escondrijos que esta puede albergar.

En honor a la gran tierra de quesos que es Francia, podemos pensar en París como un gran queso gruyere. Su subsuelo se encuentra lleno de túneles que hacen una de las delicias de la ciudad: el metro, las catacumbas, el alcantarillado… Sin embargo, en el post de hoy no vamos a ahondar bajo tierra, sino que nos vamos a quedar a nivel del suelo y vamos a pasear entre las diferentes calles cubiertas, es decir, los passages parisinos, cuyas estructuras semejan galerías subterráneas pero con mucha más luz al no estar bajo tierra.

Nosotros vamos a descubrir doce passages y galerías cuyas entrañas se componen de restaurantes, museos, tiendas, salones de té, teatros… Y de alguna que otra historia y curiosidad que os voy a contar.

París llegó a tener unos 140 passages. Con tal cantidad de túneles podéis creeros que muchas veces no hacía falta pisar la calle para ir de un sitio a otro. Es un pena que hoy en día sólo se conserven unos veinte de ellos porque la verdad que son una maravilla.

Estos son los doce passages que yo conocí en París. ¡Listos para callejear!

Passage des Panoramas, el más viejo

Es el más antiguo de estas singulares construcciones cubiertas, ya que data de 1799. Al igual que otros passages que veremos, está clasificado como monumento histórico cuyos escaparates van reflejando un momento de la historia de esta bella ciudad. Destaca como elemento cultural el Théâtre des Varietés y, si queréis descansar, son numerosos sus restaurantes y cafeterías.

Los amantes de la edición encontrarán aquí la ubicación de una de las imprentas más antiguas de París. Y para quienes curiosean en el mundo de la numismática y de la filatelia, es un lugar de referencia.

A modo de curiosidad, este passage cubierto fue el primero que se iluminó con lámparas de gas en 1816.

Ubicación: 11 boulevard Montmartre – 75002 Paris

Galerie Vivienne, la más lujosa

Muy cerca del Palais Royal encontramos esta galería que forma parte del grupo de passages relacionados con la alta sociedad parisina. Se construye en 1823 y, desde 1978, es declarado monumento histórico. Respaldando su categoría podemos observar que se encuentra decorado con gran esmero, paredes de madera, suelo de azulejo y mosaicos, cristaleras y techos de cristal…, todo ello ideado bajo el conocido estilo imperio.

Para los amantes de los libros es una parada obligada debido a sus librerías de viejo y quienes aprecian el buen vino también van a disfrutar del paseo por esta galería.

Como curiosidad, Jean Paul Gaultier abrió su primera tienda en este fabuloso passage.

Ubicación: 4 rue des Petits-Champs – 75002 Paris

Passage Jouffroy, el más transitado

Este paseo se yergue en el podio de los más frecuentados de la Ciudad de las Luces. Ello probablemente se deba a que en él se encuentran el famoso museo de cera, Musée Grévin, el Salón de los Espejos, hoy en día cervecería, el salón de té Valentin o el gran Hôtel Chopin, entre otros afamados locales.

Quienes aprecien el arte oriental y les gusten las figuras de cera van a aprovechar mucho la caminata por esta galería.

Como dato curioso, se trata de uno de los passages más tardíos en construirse, en 1846, y el primero en disponer de calefacción central.

Ubicación: 10-12 boulevard Montmartre – 75009 Paris

Passage du Grand Cerf, el más alto

Aunque no es un passage tan lujoso como los comentados anteriormente, su estructura en hierro forjado de 12 metros de alto hace las delicias de sus intrépidos paseantes. Pertenece al grupo de passages situados en uno de los barrios más populares de París, cerca de la rue de Saint Denis.

A lo largo de sus 117 metros de largo por 3 metros de ancho, la luz nos llega a través de un precioso techo acristalado cuya gran altura es lograda gracias al entramado de hierro que comentábamos hace un momento.

El origen de su nombre se debe a que esta galería se construye sobre el antiguo Hôtel du Grand Cerf (Hotel del Gran Ciervo). De hecho, en algunos de sus puntos vemos la alusión a su nombre en distintas figuras de ciervos.

Muy curioso es que, desde el año 2016, una veintena de sus comerciantes aceptan los pagos de las compras en bitcoins.

Ubicación: 145 rue Saint-Denis – 75002 Paris

Passage Verdeau, el más luminoso

El nombre de este passage hace referencia a su promotor, Verdeau. Viene caracterizado porque sus galerías suponen la continuación de los ya mencionados Passages des Panoramas y de Jouffroy.

Situado en el Quartier des Grands Boulevards, su techo acristalado presenta forma de pez. Esta curiosa cúpula pasa a ser la más luminosa de todos los passages debido a la gran cantidad de luz que deja pasar. Si miramos para abajo, el suelo que pisamos es el original, de 1847.

Los que tengan debilidad por los objetos antiguos y el coleccionismo se pueden hacer con un buen botín en sus tiendas. Y, como yo, los amantes del chocolate pueden deleitar su paladar en la chocolatería más antigua de París, À la mère de famille, abierta en 1761.

La curiosidad que os cuento de este passage es acerca de su promotor, monsieur Verdeau, quien fue el inventor del sistema de alquiler de ropa y textiles para hoteles y apartamentos turísticos.

Ubicación: 6 rue de la Grange-Batelière – 75003 Paris

Passage des Princes, el último en ser construido

Su nombre inicial fue Passage Mirès, sin embargo su nombre resulta modificado al emplazarse sobre el antiguo Hôtel des Princes et de l’Europe. Durante la época haussmanniana es el último passage edificado, siendo su fecha de construcción en 1860. Su historia presenta algún que otro altibajo, pues fue destruido en 1985 para, finalmente, ser reconstruido a semejanza del original en 1995. Entre los elementos reutilizados del passage original, se encuentra una hermosa cúpula de vidrio decorada de rosas que data de 1930.

Los fanáticos del mundo de los juguetes, del modelismo y de los videojuegos van a pasarlo como niños visitando todas sus jugueterías.

La curiosidad que quiero señalar de este passage viene de la mano de una galería de arte llamada La vie moderne. En este local fundado por Georges Charpentier, fue el lugar donde expusieron la mayoría de los artistas impresionistas allá por el siglo XIX.

Ubicación: 5 boulevard des Italiens – 75002 Paris

Passage Choiseul, el más largo

Su recorrido de 190 metros hace que se sitúe como el passage más largo de París. Desde 1974 ostenta el título de monumento histórico, cuyo nombre viene de Étienne-François de Choiseul-Beaupré-Stainville, ministro de Guerra y de Asuntos Extranjeros bajo el reinado de Luis XV.

Sus arcadas y pilastras parten del nivel del suelo, siendo la planta baja la dedicada a los comercios y las plantas primera y segunda poseen un carácter residencial. Las vidrieras que presenta son de 1907 y, gracias a un gran proyecto de restauración que duró desde el 2012 hasta el 2019, podemos apreciarlas en todo su esplendor. También restauraron el suelo, la iluminación y los toldos iniciales y finales del passage. A mí me tocó conocerlo en plenas obras, una pena porque fijo que es precioso.

Como curiosidad, en la década de los 70 el diseñador de moda Kenzo instala en esta galería una de sus tiendas, acto que supone un aumento de las visitas en este lugar. O Alphonse Lemerre tiene aquí su boutique, donde se erige como el primer editor en Francia de los poetas parnasianos en la segunda mitad del XIX.

Ubicación: 40 rue des Petits Champs – 75002 Paris

Passage des Deux Pavillons, el más pequeño

Fue abierto hacia 1820 y en 1986 es nombrado monumento histórico. Sus 33 metros de largo y sus poco más de dos metros de ancho le hacen portar el noble título del passage cubierto más pequeño de París.

A quienes les guste lo chic, no pueden dejar de visitar sus glamurosos locales.

Entre los passages parisinos surgen rivalidades. En este caso resulta muy curioso que se vuelven archienemigos el Passage des Deux Pavillons y la Galerie Vivienne, ya que ambos desean tener la mayor afluencia posible de transeúntes y así granjearse buenas ganancias con las ventas y el comercio. Finalmente, monsieur Marchoux compra este passage y modifica su trazado para hacerlo desembocar en la Galerie Vivienne, unificando así los dos focos de actividad comercial y eliminando la rivalidad.

Ubicación: 5 Rue des Petits Champs – 75001 Paris

Passage du Bourg l’Abbé, el incendiado

Bourg l’Abbé es el nombre de un burgo que dependía de la abadía de Saint Martin des Champs.

Del lado de la rue de Palestro, dos cariátides custodian su entrada como alegoría de la Industria y del Comercio. Respecto a su extensión, no se trata de la original, ya que le son amputados varios metros debido a la creación de las calles de Palestro y del Boulevard Sébastopol, conservando sus actuales 47 metros. Este largo lo encontramos ocupado por almacenes, así que no es de gran atractivo turístico que digamos.

Por otra parte, varios de los elementos que configuran este discreto passage están incluidos en el Inventario de Monumentos Históricos, como lo es su suelo, sus vidrieras y sus fachadas. En los años 90 esta galería sufre un devastador incendio tras el cual, es restaurada.

Como curiosidad, es creado a imagen y semejanza del desaparecido Passage de Saucède.

Ubicación: 120 rue Saint-Denis; 3 rue de Palestro – 75002 Paris

Galerie des Varietés, la más folclórica

Su nombre procede del teatro que alberga, Théâtre des Varietés, el cual conserva del edificio original su fachada y el vestíbulo de la entrada, que son de 1789 (año de la Revolución Francesa). Desde hace dos siglos, este teatro anima el tránsito de las gentes que acuden al passage. Además, el passage también contenía una tienda en él, la famosa imprenta Graveur Stern, el de los grabados, que hoy en día es el llamado Caffé Stern y que hace esquina con el Passage des Panoramas.

Como curiosidad, el teatro que alberga es creado por una mujer, mademoiselle Montansier o Marguerite Brunet, a la cual algunos tachaban de bruja.

Ubicación: 38 rue Vivienne; 28 Galerie Saint-Marc – 75002 Paris

Galerie Saint Marc, del que casi no hay información

Fue abierto en 1834 bajo el nombre de Saint Marc debido a su propietario, el señor de Saint Marc, quien también da nombre a una calle además de al passage. Este hombre fue regidor de París en los años de 1599.

Al igual que la mayoría de los passages parisinos, se encuentra en el 2º arrondissement. Este discreto passage linda con el famoso des Panoramas, haciendo del interior del recorrido de estos paseos todo un laberinto de calles cubiertas.

A modo de curiosidad, antes dijimos que toma el nombre del señor de Saint Marc, pero es que este hombre se llamaba Louis Vivien y es su apellido el que da nombre a la Galerie Vivienne. Así que al menos dos de los passages llevan su santo y seña.

Ubicación: 8 rue Saint-Marc; 23 Galerie des Varietés – 75002 Paris

Passage Potier, el primero en abrir

En cambio, a diferencia del anterior, el Passage Potier se ubica en el 1º arrondissement, ya que la mayoría de estas calles cubiertas las podemos encontrar entre los distritos primero y segundo.

Es un passage privado aunque lo abren al público. Es creado en 1785, así que es la primera galería en abrirse debido a la comodidad de acceso hacia los Jardines del Palais Royal. Habíamos dicho que el más antiguo era el Passage des Panoramas, pero es que este no estaba cubierto. De hecho, hoy en día todavía mantiene una parte sin techar.

A pesar de que su nombre original fue Beauvillers, adquiere el nombre de Passage Potier en honor a un capitán de la Armada convertido en el comediante más célebre de principios del siglo XIX parisino, Charles Gabriel Potier.

Os señalo algunos personajes curiosos del XVIII y XIX que habitaron en este passage, la ministra de moda de la reina María Antonieta, Rose Bertin. O el inventor del primer restaurante gastronómico, Antoine Beauvillers.

Ubicación: 23 rue Montpensier; 26 rue de Richelieu – 75001 Paris

Por último, quiero cerrar esta publicación dedicada a los passages parisinos que conocí con un pequeño extracto de “El otro cielo” en Todos los fuegos el fuego (1966) de Cortázar:

“Me gustaba echar a andar sin rumbo fijo, sabiendo que en cualquier momento entraría en la zona de las galerías cubiertas, donde cualquier sórdida botica polvorienta me atraía más que los escaparates tendidos a la insolencia de las calles abiertas”