Dentro del imaginario colectivo español tenemos a un personaje histórico-literario por excelencia, el Cid Campeador, quien iba acompañado por su caballo Babieca.
Burgos, como buena tierra por la que pasa este caballero medieval castellano, muestra en sus calles y museos multitud de representaciones de Rodrigo Díaz de Vivar con su corcel y, la casualidad ha querido que el equino presente atributos masculinos cuando, en verdad, Babieca es una yegua.

Una vez que ya tenemos aclarada la base, parece ser que Babieca fue una yegua de capa torda que el Cid ganó al mismísimo Rey de Sevilla. Aunque para mí, lo que se nos queda a los alumnos cuando estudiamos al Cid en el instituto es la historia de que, una vez que fallece el Campeador, este sigue ganando batallas a lomos de Babieca porque a alguien, se presume que a su mujer doña Jimena, se le ocurre sujetarlo a la montura y echar al caballo a galopar por ahí, aumentando así la moral de las tropas castellanas y atemorizando a las musulmanas.

Si ya dijimos que El Vizir, el caballo de Napoleón, murió a la excelente edad de 30 años, más increíble es lo de Babieca, que muere a los 40 años. De hecho, una vez que muere su amo, no volvió a ser montada por nadie más, dando así más grandeza a toda la historia que rodea al caballero de Vivar.

No sería del todo lícito afirmar que los restos del animal se encuentran a las afueras del Monasterio de San Pedro de Cardeña, justo donde nosotros encontramos un monolito en un viaje que hicimos a Burgos en 2015. ¿Por qué no hay que creerlo del todo? Porque en 1949 el duque de Alba financia unas excavaciones en la zona en las que no se obtienen resultados al respecto.

Para finalizar este texto y, de paso, cerrar el agitado año 2020, os transcribo lo que pone en el monolito que señala la supuesta ubicación de los restos de Babieca a las afueras del Monasterio de San Pedro de Cardeña.

Rey, yo vos dono a Babieca
mi caballo corredor.
Entonces respondió el Rey:
eso no quita que yo,
si yo lo tomo el caballo,
no tendrá tan buen señor.
Tal caballo como aqueste
es para tal como vos,
para vencer a los moros
y ser su perseguidor.
Por vos y por el caballo
bien honrados somos nos.
Babieca era yegua! Nunca lo hubiera imaginado.
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Misterios de la vida, como la turronasión
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La mujer del Cid fue Doña Jimena, asturiana de buen linaje. Elvira y Sol son las hijas del Cid en el Cantar; en realidad se llamaban María y Cristina. Feliz año.
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Patinazo absoluto. Eso me pasa por confiar en mi mala memoria, muchísimas gracias por decírmelo. Rectifico ahora mismo
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Sé que es muy duro. Yo llevo 10 años escrubiendo, pero me gustan tus artículos y tu estilo tan despejado y sentido.
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Muchas gracias. Estoy segura de que esos diez años te han servido para aprender mucho y para desarrollarte como escritor. Sigue adelante con ello, que es muy importante seguir cultivando aquello que nos permite realizarnos.
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Vaya, tanto leer sobre El Cid y nunca imaginamos que su caballo era una yegua. Que buenas historias y travesías las del Cid! Nos encanto tu post
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Es que la historia acarrea muchas historias!! Jajajajajaja. Me alegro de que os haya gustado y de que hayáis podido descubrir algo. Un abrazo!
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Bonita historia
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Muchas gracias
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