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El Campichuelo, de la tierra a las estrellas

El Campichuelo conquense es una pequeñita comarca de la provincia de Cuenca que se inserta en la Sierra, mayor comarca natural de la zona.

Supone una pequeña depresión cuyo significado viene a querer decir ‘campo pequeño y cubierto de hierba’ que, además, sirve como territorio de transición entre las comarcas de la Alcarria y de la Serranía.

Una vez que comprendemos la zona en que nos vamos a mover, vamos a ubicar las diferentes poblaciones que componen El Campichuelo: Arcos de la Sierra, Cañamares, Castillejo de la Sierra, Collados, Fresneda de la Sierra, La Frontera, Mariana, Pajares, Portilla, Ribagorda, Ribatajada, Ribatajadilla, Sotos, Torrecilla, Villaseca y Zarzuela.

Estos lugares que mencionamos fueron repoblados durante los siglos XII y XIII por castellanos que procedían, en la mayoría de los casos, del Señorío de Molina. Con el asentamiento de estos cristianos, cada pueblo formado plantea una serie de singularidades que lo hace especial.

Las iglesias que construyen los repobladores no son precisamente monumentales, sin embargo, muestran un románico popular marcado por su nave única, su presbiterio, su ábside y su espadaña. Si no edifican sus iglesias durante los siglos XII y XIII, será durante la segunda repoblación, en el siglo XVII, cuando se terminan de completar estos los pueblos con un templo. Pues el auge económico que experimentó la zona gracias a la ganadería permitió edificar estas construcciones o reformar las iglesias románicas que ya poseían.

Si nos venimos a la actualidad, el turismo astrológico hace las delicias de quienes viven en las nubes. Mariana, las pedanías que integran el municipio de Sotorribas, Zarzuela, Portilla, Arcos de la Sierra, Castillejo de la Sierra y Fresneda de la Sierra forman parte del gran parque astronómico que supone la Serranía de Cuenca, porque en Cuenca, no sólo desde El Campichuelo podemos ver las estrellas.

Cielo de Portilla. Foto de Gema.

La certificación Starlight garantiza unas condiciones excelentes para la observación nocturna de la bóveda celeste, siendo la Unesco, la Organización Mundial del Turismo (UNWTO) y la Unión Astronómica Internacional (IAU) quienes se encuentran detrás de este reconocimiento.

Ya sabéis, si queréis disfrutar de unos cielos libres de contaminación lumínica, totalmente nítidos, con sus lucecitas titilantes, tenéis que pasaros por la Serranía de Cuenca a disfrutar de todos los pueblos en los que podéis hacer turismo de estrellas.

Cielo de Collados. Foto de noe_koya2.

Yo de momento os voy a hablar sobre cada uno de los pueblos que integran la subcomarca del Campichuelo para que os entre el gusanillo de descubrir esta zona tan genial que tenemos en España.

Arcos de la Sierra

El nombre de este enclave alude a su situación, se encuentra en la comarca de la Sierra, teniendo próximas tres elevaciones o alcores, los cuales en su día sirvieron de vigilancia ante las tropas enemigas de aquellos cristianos repobladores procedentes del Señorío de Molina.

Arcos de la Sierra. Foto de fernycarreras.

Ya en el siglo XVII, alcanza Arcos de la Sierra su mayor auge gracias a las explotaciones ganaderas que trabajaban. Pues nos encontramos en muy buen lugar y momento para tener ganado en Castilla y aprovechar el éxito del sector lanar.

Su iglesia se dedica a la Asunción y probablemente se encuentre edificada sobre restos de un templo anterior.

Arcos de la Sierra. Foto de Ecoexperience

Cañamares

Cañamares es más que su famosa piscina natural. Su nombre responde a la abundancia de cáñamo en la zona, sustento de su economía.

Al igual que en Arcos de la Sierra no se tiene constancia de procesos inquisitoriales, en Cañamares encontramos el contrapunto. Destaca en este municipio la abundancia de litigios entre los musulmanes convertidos que decidieron quedarse y los cristianos, no teniendo tampoco una vida tranquila los judíos, pues aquí se registran procesos contra todo el mundo.

Piscina de Cañamares. Foto de Nieves.

También hubo turbulencias durante la Desamortización de Mendizábal, pues se sancionó al alcalde por haber ocultado bienes que tenían que expropiarse.

Su economía mejora al dedicarse al mimbre y a la madera, de lo que resulta un aumento de las infraestructuras y comodidades, entre ellas, su iglesia dedicada a San Millán, la cual, tras las reformas experimentadas, resulta desproporcionada, pues su cuerpo es mayor en altura que la torre.

Río Escabas a su paso por Cañamares.
Foto de beitagarrg.

Castillejo de la Sierra

Se cree que los habitantes de esta zona eran cristianos procedentes de Sigüenza o del Señorío de Molina. Se asientan en este lugar porque hay un castillo o atalaya musulmana, la cual le da le nombre de Castillejo. Respecto al apellido de la Sierra, este respondería a que se ubica en la comarca de la Sierra, al igual que con el resto de pueblos de los que hablaremos.

Es Alfonso VIII quien reconquista la zona, o más bien sus tropas; pero antes, quedó la zona bien protegida gracias a las múltiples fortificaciones y torres que manda construir el príncipe Alcadir Yahya ben Dylum, quien dominaba Huete y muere contra el rey valenciano Almuafar.

Al igual que en Arcos de la Sierra, el punto fuerte de Castillejo de la Sierra es la lana, permitiendo esta prosperidad crear, en el siglo XVII, la iglesia más grande del Campichuelo, siendo esta misma dedicada a la Asunción de la Virgen.

Tractor en Castillejo de la Sierra. Foto de Ecoexperience

Collados

Su nombre alude al accidente geográfico donde se ubica, un collado. Se supone que fue repoblado en el siglo XII, sin embargo, es con las segundas repoblaciones del XVII cuando comienza a destacar, además, momento en que se documenta una gran acumulación de hidalgos, siendo más estos que los propios pecheros.

Iglesia y plaza de Collados. Foto de davidgalanabarca.

Es curioso, o al menos a mí me lo parece, que en este punto de nuestra geografía se deje a un lado la vertiente mediterránea del Júcar para pasar a la atlántica del río Tajo, o a la inversa, según hacia dónde mires.

La plaza central de Collados hace gala de aunar múltiples espacios clave, como lo son el pilón-abrevadero, un precioso olmo, una casona deteriorada de aquellos hidalgos que mencionábamos antes y su iglesia, dedicada a la Concepción.

Fuente-abrevadero y olmo de Collados.
Foto de noe_koya2.

Fresneda de la Sierra

Lugar que presenta abundancia de fresnos en la Sierra de Cuenca. Ya en el siglo XIX es habitado por gentes de prestigio, pues se documentan un abogado de los Reales Consejos y un sangrador que quiere superar el examen de cirujano.

En medio de este apogeo socio-económico del XIX, es, probablemente, el momento en que se reforma su iglesia del XIV. Sin embargo, en la actualidad, la encontramos en estado de ruina. Fijo que en el pasado fue un templo espléndido, pues las grandes dimensiones nos permiten intuir su grandeza.

Un paño de la iglesia de Fresneda de la Sierra.

Me pareció muy curioso que en la descripción de la zona que lleva a cabo el gran historiador Pascual Madoz, que diga que las enfermedades más frecuentes de Fresneda de la Sierra sean los dolores de costado.

Tiene una rutita circular muy guapa que sale del pueblo para volver al mismo, pasando por parajes como la Risca del Perro, el Collado del Bu o pudiendo ver en la lejanía el Estrecho de Priego y los abrumadores alrededores que presenta el paisaje.

Mi Kira con el Estrecho de Priego al fondo.

La Frontera

Su nombre lo dice todo. Fue territorio fronterizo entre musulmanes y cristianos procedentes de Corduente, territorio del Señorío de Molina. También es considerado límite natural entre El Campichuelo y la Sierra, comarcas de las que ya hablamos.

Cuenta la leyenda que en el siglo XVI una tal Quiteria bajó a Cuenca a ver al obispo San Julián, obispo de Cuenca, quien obró el milagro en ella curándola de su fuerte cojera.

Dejando a un lado los milagros y pasando a temas más terrenales, entre la arquitectura del lugar hay una casona palaciega, la Iglesia de San Andrés del siglo XVI y multitud de tejaroces, los cuales son los tejaditos pequeñitos que hay sobre los diferentes huecos de las casas, como pueden ser ventanas, balcones o las propias puertas de entrada a los hogares.

Iglesia de San Andrés de La Frontera.

Mariana

Es incierto el origen etimológico del pueblo que nos compete, pues las diversas teorías nos llevan a que, debido a que es una población limítrofe con Cuenca, su nombre procede de una derivación de mutulus, maliana, majana, mariana.

Otros se decantan por un origen religioso, en el que los primeros repobladores se rindieron a la Virgen María con su devoción mariana.

Temporal Filomena de 2021 a su paso por Mariana.
Foto de deeeboris.

En 1874, en plena tercera guerra carlista, el general Santés pasó por diversas zonas del Campichuelo, como lo fue Mariana, para adentrarse en Cuenca. Iban tras él las tropas gubernamentales del general Santa Cruz. Tras varios días en Mariana, la persecución se dirige a Sotos para acabar allí dispersándose.

Su Iglesia de San Pedro data del siglo XIII, mostrando varias reformas y ampliaciones de los siglos XVII y XX.

Pajares

Al igual que en los demás, si comenzamos señalando su origen etimológico, podemos decir que fue una zona donde se almacenaban granos y paja del vecino pueblo de Torrecilla.

Se dice, según las crónicas de Giménez de Aguilar, que las tropas de Carlos V anduvieron por estos lares en 1521 de la que iban a combatir a los mismos comuneros a Toledo.

A los habitantes del Campichuelo no les cayó en gracia que los soldados imperiales se aprovecharan de sus recursos y los expulsaron de la zona.

La Iglesia de Pajares es de Santo Domingo de Silos y pertenece al románico del siglo XIII. Sin embargo, lo más curioso de la zona es que tienen dios propio: el Dios de Pajares. Este es un gran roble centenario al que sus habitantes cuidan mucho y hacen que goce de buena salud. Pertenece a un catálogo de árboles singulares, permitiendo a los vecinos este hecho que, si alguna vez lo notan mustio, avisen para que vengan a ayudarlo a recuperarse.

Iglesia de Santo Domingo de Silos de Pajares.

Portilla

Como pequeño puerto, su nombre alude a ese paso de montaña, el cual perteneció al marqués de Valdecabras al dotársele en 1530 de los territorios de Valdecabras, Las Majadas y Portilla.

Sus habitantes se dedicaron principalmente a la extracción de mármol de sus canteras. De hecho, de la cantera que se llama Piedra Jaspe salió el mármol del edificio de la Diputación Provincial de Cuenca procede de este municipio, al igual que también hay mármol de Portilla en el Palacio Real de Madrid.

La fábrica para tratar este material daba trabajo a nueve familias, las cuales aprovechaban no sólo los recursos de la montaña, sino que el río Júcar también se convirtió en su aliado.

Ribagorda

‘Riba’ significa elevación y ‘gorda’ ya lo sabemos todos. Así que quiere decir que este enclave se asienta en un alcor voluminoso donde, en el siglo XIII, lo comienzan a habitar los repobladores del Señorío de Molina.

Río Trabaque a su paso por Ribagorda. Foto de Julio.

Del siglo XVII es su iglesia dedicada a Santiago Apóstol y se trata del único templo de la comarca que no presenta resquicios del estilo románico porque fue destruida y vuelta a hacer de cero. En cambio, es su Ermita de la Horcajada la que es del siglo XIII y sí que muestra elementos románicos.

Otra diferencia respecto a los otros núcleos urbanos del Campichuelo es que sus calles presentan una mayor amplitud y anchura. Aunque yo qué queréis que os diga, a mí todas las callecitas de los pueblos castellano-manchegos me parecen estrechas en demasía. Más de un apuro tengo pasado con el coche y fijo que no soy la única.

Ribagorda con la nieve del temporal Filomena de 2021. Foto de Ana

Ribatajada

Ya sabemos lo que significa ‘riba’ gracias a Ribagorda, así que Ribatajada vendría a querer decir que estamos ante una elevación escarpada o abrupta con una tajada.

Los restos hallados indican que hubo un poblado en la Edad de Bronce y también íberos, estos últimos desaparecidos por la ocupación de las tropas romanas de Escipión.

Al igual que en La Frontera, Ribatajada también es tierra de milagros. De este pueblo fue llevado un paño que tocó el obispo de Cuenca, San Julián. Con este mismo paño se le cubre el brazo a una mujer llamada Teresa, quien se había caído y roto una extremidad meses antes. Una vez que el paño cubre su brazo, Teresa queda curada.

Ribatajada asomando tímidamente. Foto de Guillermo

La iglesia de Ribatajada es del románico del XIII y se dedica a San Juan Bautista. Aunque a simple vista, lo que más llama la atención por estar coronando todo el alto del pueblo es la Ermita de Nuestra Señora de la Estrella.

Vistas de Ribatajada. Foto de Ecoexperience

Ribatajadilla

Basándonos en lo que hemos aprendido con la etimología de Ribatajada, Ribatajadilla es diminutivo de este último en cuanto al menor número de habitantes.

Tierra de brujos o herejes, se lleva a cabo un proceso inquisitorial en el siglo XVII en el que se enjuicia a un grupo de vecinos que se dedicaban a infundir supersticiones entre los lugareños.

Entrando en el ámbito de la opinión personal, me parecen super injustos estos procesos, pues una curaba las reses enfermas, otro eliminaba gusanos o parásitos y otro documentado hacía que los caballos que se perdían volvieran a casa. No veo yo el mal en estas cosas. No sé vosotros…

Su iglesia del románico popular está dedicada a la Asunción y, a las afueras del pueblo, encontramos otros edificio religioso, el antiguo convento franciscano de San Pantaleón.

Pilón-abrevadero de Ribatajadilla.

Sotos

Un soto es un monte bajo poblado de arbustos, de ahí el nombre de este lugar. Fueron los árabes pertenecientes a la Kora de KunKa los primeros en cultivar esta zona y, más tarde, son los cristianos viejos de Soria y de La Rioja quienes se asientan en Sotos a partir del siglo XII.

Cerro San Cristóbal de la Sierra de Bascuñana más ovejitas.

El siglo siguiente es el momento en que se crea la iglesia de Sotos dedicada a la Asunción debido a las mejoras económicas que les permite la actividad ganadera.

Otro milagro de nuestro ya conocido obispo de Cuenca, San Julián, aconteció a una sotera a la que le quedó agarrotada la mano por una enfermedad que sufría, la cual se le curó al meter su mano por la reja que guardaba el cuerpo del santo en el siglo XVI.

Al hablar de Mariana comentamos ciertos movimientos de las tropas carlitas y gubernamentales por la zona. Pues dejo caer por aquí que el alcalde de Sotos fue quien acogió en su casa, varios días, al general carlista Santés. Si es que desde siempre es un pueblo acogedor donde los haya.

Torrecilla

Se cree que el nombre de este lugar viene de una pequeña torre sobre cuyos restos vemos hoy en día la espadaña de la Iglesia de la Asunción de Torrecilla del siglo XIII. Sin embargo, no existe documentación que pueda respaldar esta teoría.

Entre sus edificaciones, cabe destacar un edificio de arquitectura civil como es la Casa Grande de Torrecilla, la cual fue, en sus buenos tiempos, una gran casona señorial que perteneció a don Lope Flórez, un ganadero de buena fortuna gracias a su actividad ganadera. Hasta ordenó acondicionar una capilla en la iglesia para su propia familia.

No solo a este tal Flórez le fue bien con los ganados, pues los habitantes de Torrecilla también supieron aprovechar el paso de la Cañada Real por sus dominios poseyendo un alto número de animales y pastos de los que sacar en provecho la lana.

Villaseca

Probablemente su nombre haga referencia a la escasez de agua durante la época en que se asentaron los cristianos a repoblar la zona.

Dentro de quienes saben reconocer el arte románico, su iglesia, dedicada a San Pedro Apóstol, es muy destacable y valiosa por tener una torre y una portada del siglo XIII que constituyen dos buenos ejemplos del románico popular. Aunque también hay que reseñar que ya se dejan entrever elementos góticos, así que esta iglesia es todo un ejemplo del esplendor de la transición del estilo románico al gótico.

Iglesia de San Pedro Apóstol de Villaseca.

Su construcción emblemática son las cuevas de vino que tiene a las afueras del pueblo, las cuales siguen funcionando y dándonos y rico vino.

Zarzuela

Su nombre nos deja intuir que estamos en un lugar con muchas zarzas. Sonado es en todo el reino del XVII el proceso inquisitorial a dos vecinas de Zarzuela, las cuales fueron quemadas por curar a niños cortando un árbol en presencia de tres Juanes y de tres Marías.

En el siglo XVIII el Santo Oficio la toma con el Lobero de Castejón, un curioso personaje que afirmaba tener poder sobre los lobos. En Zarzuela se “autoinvitó” a una boda y un vecino lo quiso echar, al cual el Lobero amenazó yendo en contra de su mula. Al día siguiente, la mula había sido atacada por los lobos.

En el siglo XIX también ocurren hechos destacables en Zarzuela; en este momento nos referimos a las guerras carlistas. Otrora ya habíamos dicho que el general carlista Santés anduvo pululando por tierras del Campichuelo. Pues ahora son enviados desde Albacete 1500 hombre de infantería más 100 caballos bajo las órdenes del coronel Felipe Moltó para atrapar a Santés.

La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción experimenta múltiples reformas, las más significativas en el siglo XVIII.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Zarzuela.

Y hasta aquí con El Capichuelo. Espero que os haya gustado mucho. La información que aparece, además de basarme en mi experiencia personal, la tomé de los libros Pueblos y arte: el Campichuelo conquense de Jesús Arribas y Miguel Romero; para la toponimia, además de estar trabajando en el Nomenclátor Geográfico de Castilla-La Mancha, me ayudé del libro Toponimia conquense: interpretación toponímica de todos los municipios que componen la provincia de Cuenca y notas complementarias de Heliodoro Cordente; y otras informaciones de los links que hay enlazados en las diferentes secciones.

Quiero terminar la publicación agradeciendo a todos aquellos que me enviaron sus fotos para completar gráficamente aquello que me apeteció escribir por aquí. Todo un placer haberos conocido a través de la pantalla.

Almudí de Cuenca

Si tomamos la definición que nos da la RAE de almudí, veremos que nos deriva a alhóndiga cuyo significado es ‘casa pública destinada para la compra y venta del trigo. En algunos pueblos sirve también para el depósito y para la compra y venta de otros granos, comestibles o mercaderías que no devengan impuestos o arbitrios de ninguna clase mientras no se vendan.’ En resumidas cuentas, un almudí es un almacén de granos.

En el siglo XVI, concretamente en 1569, Cuenca ya cuenta con una de estas obras propias de la arquitectura civil. Hay que añadir que este edificio conquense, además de pósito real, también funcionó como conservatorio, gimnasio, museo… Aunque la calle donde se ubica queda con el nombre de Calle del Pósito.

Del siglo XVI conserva su portada, su rejería, sus escudos y diversos motivos ornamentales, varios de ellos con restos de policromía. La puerta y la parte más antigua son de estilo renacentista y, lo demás, rococó. El resto fue reformado en el siglo XVIII, en 1906 y actualmente también lo podemos ver en obras.

Es curioso que hoy en día seamos los turistas quienes volvamos la mirada a su fachada, cuando antes fueron campesinos, músicos o gimnastas quienes se adentraron en este recinto.

Ya en el siglo XXI dos filólogas, que no filósofas, tienen que verlo; así que Alba, ya sabes, todavía te queda mucho por conocer en Cuenca. Yo sólo dejo caer como idea de cumpleaños otra vuelta por aquí (además tienes permiso para tocar todos los picaportes que vuesa merced desee).

“El poeta pregunta a su amor por la Ciudad Encantada de Cuenca”

“El poeta pregunta a su amor por la Ciudad Encantada de Cuenca” es el título que da Federico García Lorca a un soneto ambientado en el famoso enclave turístico conquense de Ciudad Encantada.

Como bien sabemos, Lorca es uno de los poetas más relevantes de la Generación del 27. Todos hemos estudiado a este grupo de escritores, tanto en el colegio como en el instituto, algunos hasta en la carrera… Y quién me iba a decir a mí que, entre las joyas de este hombre, iba a encontrar una descripción lírica de unos de los parajes de la tierra en la que me está tocando vivir.

A pesar de haber visitado Cuenca en 1932, en 1935 nuestro autor escribe este soneto, el cual forma parte de una colección de once sonetos publicada en el periódico ABC, cuyo nombre era Sonetos de amor. Otros prefieren llamarla Sonetos de amor oscuro, en referencia a ese amor oculto, dolorido, angustioso y apenado que expresan sus versos. Un año después, un 18 de agosto de 1936, es asesinado. Por ello, este 18 de agosto de 2020 he decidido escribir esta publicación sobre Lorca y la Ciudad Encantada.

En el mencionado soneto, Lorca asimila el paisaje kárstico conquense con el sentimiento de amor. Entrevemos entre sus versos las rocas de la Ciudad Encantada mezcladas con una serie de emociones que interpelan al ser amado.

Hace 90 millones de años el mar de Thetis inundaba Cuenca, al retirarse y dejar el suelo marino al descubierto, las inclemencias atmosféricas labraron a su antojo la piedra caliza que tan peculiar hace que sea el paisaje de Cuenca.

Hace 85 años, Lorca escribía este soneto dando forma a lo mismo que seguimos viendo los visitantes de este enclave turístico: una ciudad de piedras en la que la búsqueda de diferentes formas e imágenes se vuelve un juego donde quien más imaginación tiene, resulta ganador. El recorrido entre las piedras de mil y un formas sale a relucir en unos versos donde el agua y el aire moldean un paisaje de sueños, rostros y caminos.

Os dejo el soneto que da cuerpo a esta entrada y unas cuantas fotos que hicimos cuando fuimos a visitar la Ciudad Encantada de Cuenca.

“El poeta pregunta a su amor por la Ciudad Encantada de Cuenca”

¿Te gustó la ciudad que gota a gota
labró el agua en el centro de los pinos?
¿Viste sueños y rostros y caminos
y muros de dolor que el aire azota?

¿Viste la grieta azul de luna rota
que el Júcar moja de cristal y trinos?
¿Han besado tus dedos los espinos
que coronan de amor piedra remota?

¿Te acordaste de mí cuando subías
al silencio que sufre la serpiente
prisionera de grillos y umbrías?

¿No viste por el aire transparente
una dalia de penas y alegrías
que te mandó mi corazón caliente?

Tres errores en un solo rey: Alfonso VIII

En un rinconcito muy entrañable del Casco Antiguo de Cuenca nos topamos con una estatua cuyo simbolismo va ligado a la historia de la capital conquense: la estatua del rey Alfonso VIII, sita en la Plaza de Obispo Valero.

Cuenca debe a Alfonso VIII que, allá por el lejano año de 1177, concretamente durante la festividad de San Mateo, 21 de septiembre, este rey y sus huestes toman Cuenca para el bando cristiano. Nueve meses de duro asedio es el tiempo que les costó retirársela a los almohades.

Quien me conozca un poco sabe que, aunque no suela decir nada, soy una picajosa, por no decir una rompehu…narices. Todo el día me estoy fijando en los “errores” de los demás (laísmo, leísmo, queísmo, dequeísmo, simplificaciones de grupos cultos, etc.) y no podía dejar mi esencia a un lado al ver la estatua de este noble rey.

Javier Barrios es el escultor conquense que ve inaugurada en el 2009 su obra sobre este rey medieval, sin embargo, el hombre no debió de documentarse en demasía a la hora de llevar a cabo su representación de Alfonso VIII el Noble.

Error 1

Si comenzamos de arriba a abajo, observaremos que la testa de esta escultura se enmarca en una corona. Por todos es sabido que uno de los atributos de los reyes es la corona. Pues… ¡Catapúm! La primera en la frente (literalmente). Alfonso VIII porta en su noble cabeza de bronce una corona ducal.

Rey = corona real
Duque = corona ducal

Nadie sabemos lo que consultó Barrios…

Error 2

Desde la Antigüedad hasta hoy en día las estatuas ecuestres se encuentran regladas bajo un código conocido por todos:

a) Si el jinete muere en combate, se representará con las patas delanteras del equino en el aire. Es decir, un caballo rampante.

b) Si el jinete muere por heridas de batalla, su corcel levantará una de sus patas delanteras.

c) Si el jinete fallece por causas ajenas a la batalla o por muerte natural, los aplomos del equino se mantendrán en el suelo.

Si observamos la representación de Barrios, concluiremos que el rey Alfonso VIII murió a causa de unas heridas sufridas durante la batalla… ¡Pues no! Este escultor no se documentó muy allá que digamos porque, según la historia, este rey noble murió al contraer unas fiebres.

Continuamos sin saber si Barrios consultó alguna fuente a la hora de inspirarse en su creación…

Error 3

Se nota de lejos que Barrios no era ningún Miguel Ángel y el tema del juego de perspectivas en escultura tiene que seguir trabajándolo.

Yo quiero entender que, al igual que el David de Miguel Ángel o que cualquier escultura hecha a gran escala para ser vista desde una altura media, Barrios quiso hacer la parte superior más grande que la inferior para que el ojo humano recomponga la escena y todo resulte equilibrado. Este resultado lo obtenemos en el mencionado David de Miguel Ángel, cuyas extremidades y cabeza son más grandes, aunque a nuestros ojos, todo el conjunto se encuentra en una pasmosa armonía.

En Cuenca lo que encontramos es un jinete cabezudo cuyos pies aparentan estar más cerca del suelo de lo que debieran, haciendo que el corcel se asemeje más a un pequeño pony que al majestuoso caballo que se entiende que posee un rey. La figura humana es demasiado grande de acuerdo a las dimensiones planteadas al equino.

Además, en la documentación histórica, se comenta que Alfonso VIII medía, nada más y nada menos, que seis pies de altura. Es decir, lo que hoy en día atribuimos a 1’80m. Para un soriano del siglo XII esta altura no está nada mal, sin embargo, en la estatua del XXI parece más bien que tenemos a un castellano-manchego to retaquete.

Yo no tengo ni idea de las fuentes consultadas por Barrios, aunque a estas alturas de la película, me atrevo a decir que no miró na de na.

¿Y vosotros? ¿Conocéis algún error más en las estatuas de vuestras ciudades?
No os cortéis y contádmelo en los comentarios.