Archivo de la etiqueta: historia

Galette des rois

La última fiesta de las navidades la vamos a cerrar con una la galette des rois.

Una compi de curro y yo habíamos pensado en publicar una receta de comida tradicional francesa y al mismo tiempo contar la historia o la vivencia que yo hubiera tenido. A ello le sumas los Reyes y se nos ocurrió la galette des rois [receta].

En España tenemos el roscón de Reyes, con o sin relleno, hasta sin azúcares ni gluten. [Se me ha quedao lo de hacer promoción de roscones esta Navidad en un supermercado. Ja, ja, ja.] En fin, si nos da por ser puristas, nos vamos a ir al roscón o galette más clásico.

Como ya sabéis, esta tradición tan dulce tiene sus orígenes en la gran época de Roma. Entre diciembre y principios de enero, nuestros queridos romanos celebraban unas fiestas que se llamaban las Saturnales.

La fiesta consistía en mucho desmadre (ni idea, pero la fama de los romanos…, mata un gato y te llamarán matagatos) y en comer el famoso roscón. Quien encontrara la faba que había en su interior se convierte en el amo/rey y puede cumplir todos los deseos u órdenes que quiera.

Si os acordáis del libro de Víctor Hugo Nuestra Señora de París, o de la película del Jorobado de Notre Dame, Quasimodo se convierte en rey de los bufones por un día.
También vemos una costumbre parecida recreada en la seria Reign con la monarquía francesa. La mujer de la Corte que encontrara la faba se convertía en reina de Francia por un día.

Bueno, hasta ahora todo muy pagano. Sin embargo, como otras tantas veces, la Iglesia adopta o adapta otras costumbres para integrarlas en sus celebraciones. De ahí que el roscón o la galette se asocien a los Reyes Magos.

Y vosotros, ¿coméis roscón por Reyes? ¿Con o sin relleno? ¿Conocíais la galette des rois?

Yo lo que sé es que la galette más rica no puede ser. Gracias a mi familia francesa las pude probar y estaban deliciosas (sí, comimos varias). Hojaldre relleno de frangipane (crema de almendras). ¿Qué más queréis?

Yo sigo conservando mi fève. Muijiji.

P.D.: Esta entrada se la dedico a ellos, que me hicieron sentir una más en tierra extranjera y me permitieron compartir su cultura y tradiciones con la gran familia estupenda que son.

Bisous!

Anuncios

La muralla de Lutecia

Alrededor del siglo III d.C. Lutecia, o la villa de los parisii, sufre constantes ataques procedentes de los bárbaros.

En consecuencia se decide que, aunque la ciudad se encuentra protegida por el río (la Seine), hay que edificar una muralla que la rodee y que la aísle de los enemigos.

Para crear dicha fortificación se dedican a tomar “prestadas” las piedras de casas, tumbas, monumentos… De hecho, si os pasáis por la Rue de la Colombe podéis haceros una idea de la amplitud de la muralla.

En el siglo XII la muralla es ampliada bajo el mandato de Felipe Augusto. Y, al igual que para construirla, toman “prestadas” piedras de todo tipo de lugares.

Podemos observar que al Oeste linda con el Louvre, al Este con la Place de Grève, al Norte con Les Halles y al Sur con la zona de Saint Geneviève.

En la cripta del Museo del Louvre también se pueden ver las bases de las antiguas torres de la muralla. (Yo juraría que había hecho una foto de la cripta del Louvre pero no la encuentro, así que os dejo este enlace para que le echéis un vistazo).

Es muy importante esta ampliación puesto que supone el primer intento de unión de los tres barrios parisinos:

  • La Cité, que era el corazón religioso, administrativo y judicial.
  • La Ville, que albergaba la vida económica.
  • L’Université, cuna de la cultura y el saber.

Si tienes más información o fotos sobre esta muralla tan emblemática, estaremos encantados de que las compartas con nosotros.

À la prochaine!!

La maldición del herrero de Notre Dame

Tanto si habéis estado en Notre Dame como si no, estoy segura de que os hacéis a la idea de la envergadura que han de tener las puertas de una catedral. ¡Son inmensas!

Pues existe una pequeña historia sobre la elaboración de las puertas de esta catedral europea: Nuestra Señora de París.

IMG_20180708_163459976

Un aprendiz de herrero es el encargado de forjar las cerraduras, bornes, bisagras y el entramado decorativo de las entradas al templo.

El aprendiz tenía por nombre Biscornet y su trabajo era muy concienzudo, de hecho, ni hoy en día se sabe cómo pudo haber tallado tales maravillas.

La leyenda cuenta que un día se ve desbordado por el trabajo e invoca al demonio para que lo ayude. Casualmente, al día siguiente todo estaba terminado…

IMG_20180606_123317062

Biscornet jamás desveló el secreto de su trabajo y todo el mundo quedaba, y queda, anonadado ante su obra.

No tenemos que olvidarnos del demonio. Pues se dice que el trato consistía en quedarse con su alma y, mientras, el demonio no paraba de torturarlo con pesadillas hasta que un día, el recién ascendido a maestro herrero, aparece muerto a las puertas de la catedral.

IMG_20180708_163452830

Tanto si es obra de Biscornet como del diablo a través de su figura, estas puertas son toda una maravilla.

IMG_20180708_162937283.jpg

La primera catedral de París

Como todos sabemos, hasta el siglo I de nuestra era no comienza a expandirse la religión cristiana.

El antiguo París, es decir, Lutecia, se presenta como ciudad relevante alrededor del siglo III d. C.

Es en este momento en el que un obispo italiano muy creyente, Dionisio, se decide a viajar a tierras de la Galia para convertir a los galos.

Pero no todo fue tan fácil, los cristianos no estaban bien vistos y eran perseguidos, apaleados, torturados…

Así que el obispo Dionisio, más conocido actualmente Saint Denis, se aleja un poquito del núcleo de población parisino por si las moscas y comienza a predicar en secreto la palabra de dios.

Toma una cantera abandonada para su misión y los cristianos se reúnen a escondidas y secretamente bajo tierra. Podemos decir que aquí tenemos una de las primeras iglesias del cristianismo.

Para San Denis las cosas no fueron muy agradables que digamos. Al no respetar la Ley de Roma y al dar la espalda a los dioses paganos (o simplemente romanos) fue condenado a muerte.

Le cortan la cabeza en el Monte de los Mártires, es decir, en el actual Montmartre.

Saint Denis toma la cabeza bajo el brazo y comienza a caminar hasta fundirse en el suelo, no sin antes haber parado para lavar su cabeza en una fuente.

El lugar donde se acabaron sus pasos fue donde se erigió la grandiosa Catedral de Saint Denis o la primera catedral de París.

Posteriormente, concretamente en el siglo XIII, se convierte en el “Cementerio de los reyes”, puesto que es en esta catedral donde se agruparon casi todos los monarcas y grandes personajes del poder real.

photo_2018-11-01_00-21-34

photo_2018-11-01_00-22-14

photo_2018-11-01_00-22-16

photo_2018-11-01_00-22-15