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Viajes, sensaciones, momentos… La vida

Tesoros de la Edad Media francesa

 

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Me encanta la Edad Media y no podía pasar sin haber visitado el Museo de la Edad Media de París y sin tener un libro que cuente un poquito cómo se desarrolló la Edad Media francesa.
Este libro está orientado a enfocar desde una visión didáctica la evolución acontecida en el territorio francés, desde final de la Edad Antigua hasta el Renacimiento. Para ello nos cuenta la transformación gradual de la Edad Media francesa en diferentes planos culturales.
En el plano artístico vemos la evolución del arte románico hacia el arte gótico a través de diferentes obras como son diferentes edificios, libros, ilustraciones, vidrieras, tapices, joyas, pinturas, esculturas…
También cuenta el desarrollo de la sociedad feudal durante los diez siglos que dura la Edad Media. Nos habla de la nobleza, de la iglesia y de los campesinos.
Además, Carlomagno se presenta como una personalidad clave en todo este proceso de cambio gracias al impulso que dio a los manuscritos (portadores de cultura y conocimiento) y a la evolución de la letra carolingia.

Finalmente, la visión del mundo se focaliza sobre la figura humana y entramos de lleno en el periodo renacentista. Para poder visualizar claramente este paso,podemos fijarnos en la Dama del Unicornio; serie de tapices que tuve la oportunidad de ver de primera mano en el Museo Cluny de París y que me maravillaron. Os dejo un par de fotos de cuando estuve allí.

Recomiendo la lectura de este pequeño libro puesto que la historia medieval de Francia se vuelve muy amena con sus diversas y abundantes ilustraciones y se encuentran muy bien esquematizados los conocimientos clave para comprender fácilmente la Edad Media en Francia.

Título: Trésors du Moyen Age.

Autor: Caroline Desnoëttes.

Editorial: Réunion des Musées Nationaux.

Género: cultural, didáctico.

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Ser profesor es mucho más que una profesión

Para aquellos que no lo sepáis, estoy viviendo toda una experiencia en Francia al haber conseguido trabajo como profesora de español para extranjeros en un colegio de alumnos equivalentes a nuestro 6º de Primaria y nuestro 3º de la ESO.

Estoy aprendiendo muchísimo de esta profesión. Y creo que se tiene super infravalorados a los profesores.

“Ah, que eres profesor. ¡Vaya vacaciones que te pegas eh majo…!” Es la frase por excelencia que tenemos que escuchar. También tenemos la variante de “no os quejéis tanto, que son sólo niños y luego tenéis muchas vacaciones”.

Para quien no lo sepa, o no quiera darse cuenta, ser profesor es mucho más que ponerse delante de unos niños, recitar la lección y marchar.

Ser profesor es mucho más que tener vacaciones abundantes y los fines de semana sin tener que ir a dar clase.

Ser profesor es mucho más que dar una lección y mandar un par de deberes.

Ser profesor es mucho más que preparar los materiales que se van a ver en clase.

Ser profesor es mucho más que ser la persona que está con tus hijos cuando no tienes dónde dejarlos.

Ser profesor es mucho más que esa persona que pone notas a los deberes y exámenes de tu hijo.

Ser profesor es mucho más que esa persona que le da una regañina a tu hijo por haberse comportado mal en clase, porque sí, su hijo se porta mal en clase…

Ser profesor es mucho más que corregir exámenes y pasar página.

Ser profesor es mucho más de lo que piensas…

Ser profesor es preocuparte por ellos. Saber cuándo están mal y querer ayudarlos a salir del trago.

Ser profesor es pensar en cuál es la manera correcta de dar una lección para que tus 30 alumnos, todos con unas capacidades diferentes, puedan asimilar y comprender el tema.

Ser profesor es ver en cada canción de la radio, cartel publicitario, folleto, libro, vídeo del Facebook o foto de Instagram un nuevo material para usar en clase.

Ser profesor muchas veces es querer y no poder porque ves que tus alumnos no se involucran lo suficiente.

Ser profesor es querer que tus alumnos den lo mejor de sí mismos y que saquen lo máximo que llevan dentro.

Ser profesor es saber cómo explotar al máximo y buscar cómo sacar el mayor rendimiento a cada uno de ellos, porque todos ellos son iguales, pero al mismo tiempo son únicos, irrepetibles e incomparables.

Ser profesor es acabar buscando un hueco para poder hablar con ellos de tú a tú.

Ser profesor es preocuparte por tus modales y tu forma de vestir porque sabes que eres un ejemplo para ellos y que te debes de comportar como alguien a quien seguir, y para ello intentas no tener ni un solo fallo.

Ser profesor es pasar los fines de semana preparando la siguiente lección y adecuándola a cada nivel, incluso a veces, a cada alumno.

Ser profesor es romperte la cabeza para sacar lo mejor de ese niño que tiene una situación difícil detrás, que tiene potencial, pero que la realidad lo está consumiendo.

Ser profesor es corregir un examen, sumar todos los puntos antes de calificar el último ejercicio, y puntuar ese último ejercicio de manera que pueda aprobar. Porque sí. Porque ahora me doy cuenta de que muchos de mis 5 son profesores que quisieron tirar de mí.

Ser profesor es dudar entre dejar el suspenso que ha sacado el alumno o ponerle un aprobado raspado por no saber qué es lo que más va a motivarlo para seguir trabajando, si el aprobado por los pelos para poder tener más margen la siguiente vez o el suspenso para la próxima vez aprobar.

Ser profesor es bregar con padres ultraprotectores, padres que no quieren ver la realidad, padres que se creen las agendas de sus hijos, padres que no les dan la autonomía necesaria para el desarrollo adecuado a su edad…

Ser profesor es tratar con padres desagradecidos con nuestra labor por haber reñido un día a su hijo charlatán, o como dicen aquí en Francia, perturbador de la clase.

Ser profesor es tratar muchas veces con padres responsables y comprensivos que te dan todo su apoyo a la hora de sacar adelante al alumno/hijo.

Ser profesor es trabajar “muy poco” en cuanto a jornada laboral, pero os aseguro que muchísimos de vosotros no aguantaríais una hora teniendo que adaptar vuestros conocimientos a una horda de adolescentes hormonados con ganas de hacer el tonto.

Ser profesor es estar supuestamente una hora con cada grupo, pero el trabajo que hay detrás relacionado con ese grupo…, os aseguro que muchas veces sobrepasa la jornada de 8 horas.

Ser profesor es verlos sentados e imaginar cómo y qué serán de mayores.

Ser profesor es desear día tras día que tengan éxito en su vida.

Ser profesor es querer sacar lo mejor de ellos mismos y esperar que todo lo que aprenden en clase les sirva en alguna situación en el futuro.

Ser profesor es querer darles las bases para que luego se puedan desenvolver en la vida, darles las bases para que nadie los engañe y puedan pensar con total autonomía y de manera clara, sin coacciones.

Ser profesor es mucho más que una profesión.

Ser profesor es ser persona

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Intento traducir este poema de Janusz Korczak. “Usted dice: Cansa codearse con los niños. Usted tiene razón. Usted añade: Porque hay que agacharse, inclinarse, curvarse, hacerse pequeño. Llegados a este punto usted se equivoca. No es todo eso lo que más cansa, es el hecho de estar obligado a levantarse, de ponerse de puntillas hasta la altura de sus pensamientos para no herirlos.”

 

 

Mis alumnos dan más miedo que Halloween

Confirmo que mis alumnos, su comportamiento y su actitud dan más miedo que una historia de terror. Y a veces creo que no exagero.

No sé si les pasa a los demás profesores, tanto en Francia, como en España o en el mundo entero. Pero yo escribo en el encerado y digo que lo copien en sus cuadernos y no copian ni aunque les paguen. Lo digo entre 3 y 5 veces mínimo, y eso se convierte en una orden dada entre 6 y 10 veces, ya que lo digo tanto en francés como en español. Anotad, notez, copiad, copiez, escribid, écrivez… Y todo así… Y todavía se quedan todos sorprendidos a la tercera o cuarta vez y me preguntan si lo que hay en la pizarra hay que copiarlo. Pues sí alma de cántaro. Ye pa ti, no pa mí. Que yo ya lo sé…

Me alucina mucho que no escuchan nada. Por ejemplo, les digo que el ejercicio lo recojo y cuenta para nota y estoy terminando de decirlo y alguien levanta la mano. Mais… C’est noté? Cojones, acabo de terminar de decir que c’est noté!!!!!!!!! Y así con todo…

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Luego me flipa que con 15 años son súper dependientes. Que con qué bolígrafo escriben. Que si tienen que dejar espacios en el cuaderno. Que si pueden pegar la fotocopia en la libreta, etc. Y yo me digo pa mí, y a veces no tan para mí… ¿Y a mí qué me importa? Administra tu cuaderno como tú quieras, hay que ser mayor y comportarse como mayores.

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Odio el típex. Lo prohibiría. De hecho la siguiente vez que tenga la oportunidad voy a plantear su eliminación del planeta… Bueno, de mi colegio al menos. Con eso me conformo. Vamos a ver adorados padres. Si les compráis a vuestros fantásticos retoños un típex con una cinta de unos 5 metros… ¿Alguien me puede explicar cómo es posible que en menos de un mes ya esté gastado? Y gastado en el mejor de los casos, porque normalmente los destruyen. Se dedican en clase a tirar de la cinta… Y sin cortarse un pelo. Como si estuvieran tirando confeti en la Cabalgata de Reyes… Llevo tantos típex arrancados de esas “manitas de ángel” que si me dieran un premio por cada uno que confisco sería la persona más premiada del lugar.

Una cosa que no entiendo por más que lo intente y me esfuerce en ello es el tema del proyector. Mis alumnos tienen entre 11 y 15 años. Es decir, que simplemente con ver una pantalla encendida ya deberían de quedar absorbidos por completo. Pues con una de las clases de 11 años no es así queridos amigos… Les puse un vídeo precioso sobre Asturias y nada. Estoy de acuerdo en que la música igual no es la mejor para niños tan pequeños, pero a mí me gusta mucho. Y respecto a las imágenes… Muchos de ellos no han visto la playa ni el mar en su vida. Os recuerdo que viven en el interior del país. Además sale gente haciendo actividades de aventura. En el resto de las clases se partieron de la risa cuando la canoa volcó. Me preguntaron que en cuál de esos sitios vivía yo, etc., etc. Es decir, afloró la curiosidad propia de la edad. Excepto en ese grupo en concreto… Que algunos hasta le dieron la espalda al proyector… Increíble.

Les puse también el vídeo del Toro Ferdinando. Ganador de sus premios Óscar y todo, portador de la cultura española desde una visión de la no violencia (y eso que son toros y es un corto de 1938). Pues nada. A su puta bola. Y eso que íbamos comentándolo y todo, pero nada. Sólo participaron unos pocos. El resto en la luna.

Les puse la canción de La gozadera de Gente de Zona. Bah, una canción súper actual, con buen rollo y una canción ideal para trabajar el tema de los países y de las nacionalidades en América. Y diréis, fue el desmadre porque todos se pusieron a bailar y a hacer el tonto con la canción. Pues no queridos amigos, a este grupo en concreto con 11 añitos les pones una canción molona para su edad y se ponen a hablar entre ellos y ya. A la mierda la canción. En los otros grupos intentaron cantarla, intentaron sacar todos los países y nacionalidades que había, si el proyector funcionaba les ponía el vídeo e intentaban hacer el baile de la cabeza… Es decir, reacciones normales para niños, excepto ese grupo en concreto.

Una actividad sobre los días de la semana que sólo hice con los grupos de 11 años consistía en una canción para aprender los días. El primer grupo quedó apasionado con la canción. Era súper fácil y todos acabaron cantándola y pidiéndome que la repitiera una y otra vez. Pues el grupo que no hay por dónde cogerlo como si oyera llover. Es que de verdad, me parece increíble la capacidad que tienen para que les resbale todo.

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Todos los profesores dicen que son la pesadilla de este año. Y que el año pasado que también eran telita marinera. Y yo les pido consejos porque es mi primer año de enseñanza y no sé muy bien cómo desenvolverme ante tanto pasotismo. Y todos me responden lo mismo, punir, punir, punir. Es decir, castigar, castigar, castigar. No sé, si éste es el segundo año que hacéis lo mismo y cada vez van a peor a pesar de tener 11 años… Es que algo no funciona con el súper método… Yo he de decir que conmigo cada vez van a mejor, pero a pasos de hormiguita, que menos es nada. Pero son el grupo más difícil que tengo en cuanto a conseguir captar su atención.

Voy a intentar crear actividades más lúdicas y dinámicas con las que puedan aprender y si les pongo vídeos o canciones las voy a poner en el volumen justo para que tengan que esmerarse en escuchar. Porque ya tengo comprobado que como ponga la música alta… Adiós que te vaya bien.

Y luego tengo otro grupo que no me está empezando a gustar. Es de los de 15 años… Todavía no es primavera y tienen las hormonas en plena efervescencia. Y están empezando a mostrar quién es el más machito y quién es la más diva cuando no tienen que hacerlo, es decir, en clase. Os podéis hacer una idea del percal… A una mala tienen una tutora excelente que está todo el tiempo encima de ellos y metiendo caña y ya han llegado a tal punto de tontería mezclada con falta de respeto hacia todo el equipo de profesores que les impartimos clases, yo incluida, que su tutora ha decidido crear un plan de seguimiento de esa clase y hacer constancia de ello a sus padres y responsables. Yo no soy muy consciente del alcance del plan de seguimiento, pero debe de ser algo muy chunguele, porque todo el mundo ha quedado de piedra. Pero bueno, creo que lo que importa es que los alumnos queden de piedra, no los profes.

No sé muy bien qué más contaros. Parece una entrada un tanto negativa en la que sólo se ven los errores. Pero en realidad también hay muchas cosas buenas. Ves cómo cada día crecen tanto física como mentalmente. Van utilizando poco a poco el español. En las redacciones que me escriben me cuentan sus cosas y algunos son muy ricos. Luego ves perfectamente a quién le caes bien y vienen a contarte sus cosas en el pasillo. Y unos cuantos ya me van diciendo que hablo mucho mejor el francés que cuando llegué. No sé si es por hacer peloteo, pero me presta mogollón, je, je, je. Y bueno, hay días que es una de cal y otra de arena.

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Quería contaros las cosas malas porque son las que quiero cambiar e igual hay por aquí algún lector majo que me dé la varita mágica con un super consejo para poder arreglar la situación.

¡Ya me diréis si alguno de vosotros porta esa varita!

 

Cosas que me sorprenden en Francia

Foto principal: Foire aux haricots 2017 en Arpajon. Plaza principal.

Cuando nos mudamos de un lugar a otro, y más si la mudanza incluye un cambio de país, es inevitable establecer comparaciones con el lugar de donde vienes. Y eso es lo que me está pasando a mí. No puedo evitar comparar lo que veo en Francia con España.

Nada más hacer el viaje de España a Francia, el cual hicimos en coche, me flipó el tema de un peaje detrás de otro. Pero eso es lo de menos. Ole los cojones de los franceses a la hora de ignorar por completo el tema de las homologaciones y de la seguridad al volante. Me explico:

Íbamos a 130km/h (allí el límite no es 120km/h) y nos adelantaban coches con carros enganchados que dejaban mucho que desear, o nos adelantaban con caravanas, uno incluso llevaba un barco!!!! Un barco enganchado y a más de 130km/h por la autopista. ¿¿¿Hola???

Yo en España, cada vez que salgo con las bicis cargadas en el coche, mi novio y yo echamos la vida para dejarlas bien colocadas y que se vea la matrícula entera. Aquí en Francia eso de que se vea la matrícula no se lleva. Tienes la opción de que directamente se la sude y simplemente la tapen con los bártulos o, atención que ahí va, muchos tienen el detalle de escribir su matrícula a rotulador en un trozo de cartón. ¡OLÉ! ¡OLÉ! Vive la France! Y con dos cojones ponen en alguna parte del carro su trocito de cartón homologado en la república independiente de su santa casa y ale, arreando que es gerundio.

Desde luego, mucho más seguras las carreteras españolas.

Llegamos al tema de descansar. De dormir. ¿Por qué no existen las almohadas en Francia? Encima te hacen la trampa y vas a comprar una almohada a la sección oreiller, que significa almohada en español, y son todo COJINES. Aclaro, cojines se escribe coussins. El cuello y la espalda te quedan hechos mierda. Fuimos al IKEA a buscar almohadas y rebuscando entre los cojines sólo encontramos una desubicada almohada extrañamente cilíndrica y extralarga, por no decir kilométrica.

Luego, inocente de ti, te dices “voy a pedir en Amazon.fr una almohada que Amazon tiene de todo”. ¡ERROR! ¡Pobre iluso! Son todo cojines a los cuales llaman oreillers. Así que después de analizar la situación ya he pedido en casa que me envíen por paquetería mi adorada y entrañable almohada para no tener que acabar en el fisio.

Cosas que no puedo entender de Francia (I): las almohadas… es una entrada de un blog donde explican mucho mejor que yo el tema de las almohadas y te meas de la risa con cómo lo cuenta. Os recomiendo su lectura.

Supermercados. Vamos a dejar de lado los precios prohibitivos del jamón york y del pollo en general porque ya sabíamos de antes que la vida en Francia es más cara que en España. Pero esa diferencia en el precio no debería de interferir en la relación producto y etiquetado. Porque las cositas están muy bien ordenaditas, como en cualquier supermercado, pero no hay ni una etiqueta que esté en el sitio del producto con el que se corresponde!!!!! Te vuelves mico para saber cuánto cuestan los pimientos o el paté y directamente desistes y das por perdida la batalla de la búsqueda del precio correspondiente. (Con los pimientos todo ok, pero un mini paté de 10 pavos cayó en mi cesta… Ya puede estar bueno el jodío… Que algo que pone 10 pavos se lee bien).

Tema salsas. Yo soy una adicta al keptchup y he de dar una muy buena noticia a los keptchuadictos: la marca Heinz está más barata que en España y la diferencia es de un eurazoooo! Yujuuuuu!!!

Y ahora ya entramos en lo raro. Quise comprar mayonesa. Cogí un bote cuqui que ponía sans moutarde (sin mostaza). Y yo en plan, obvio, la mayonesa no lleva mostaza. Y nada, sigo haciendo la compra como si nada pero se me enciende la bombilla… ¿Cómo que sin mostaza? Si están especificando que la mayonesa no lleva mostaza… ¿Eso significa que aquí la mayonesa normal sí la lleva? Pues efectivamente queridos lectores, en Francia la mayonesa va con mostaza. Flipante…

Tema limpieza. ¡No hay bayeta! Cómo un trapo se puede volver tan imprescindible en tu vida. En cuanto nos hicimos con una bayeta volvimos a ser personas. Así de básico es el español de a pie.

Oh la laaa! Comprar una baguette recién hecha en Francia e ir dándole pellizcos camino a casa a ese pan calentito que se deshace entre tus manos con sólo tocarlo… MENTIRA. Eso sólo pasa en las películas. En un mes que llevo aquí todavía no he dado con un pan medio comestible, sólo está bueno el pan de molde.

Creo que me va a pasar lo mismo que me pasó cuando estuve en Italia. Que se me metió en la cabeza que no podía marchar del país de la pasta y la pizza sin comer una buena pizza. En consecuencia me tiré una semana entera a pizzas malísimas y no logré dar con ninguna decente. Y en Francia con el pan me da que va a ser lo mismo que en Italia con la pizza, que voy a recorrer todas las panaderías habidas y por haber y no voy a dar con un buen pan. Seguirán en un pedestal las pizzas del Mercadona y la barra artesanal tan maravillosa que si te dejan te la pimplas tú solo en una comida.

Aceite, sabiamente llamado oro líquido. Pues aquí a cada uso lo tiran. Se me ponen los pelos de punta con sólo recordarlo. ¿Cómo puedes tirar el aceite? ¡Con lo caro que es! ¡Cómetelo! Y no sólo eso. Sino que estás jodiendo el planeta. Si tiras aceite por el fregadero, éste llega al mar y no deja pasar los rayos del sol para que las plantas y los animales marinos puedan desarrollarse adecuadamente.

Después del aceite viene la aceitera, cómo no… Ni me enrollo, directamente no existe tal artilugio en la Francia. Tiene su lógica, como tiran el aceite… ¬¬’ Entonces me vino la iluminación y me dije, la compro en Amazon.fr ERROR. 30€ de aceitera. ¡¿Pero ésto qué es!? Ya he desistido y he pedido una a mi casa. Es indispensable, como la bayeta.

Fueron las fiestas del pueblo. Todo se llenó de puestos de comerciantes artesanales, de feriantes con sus atracciones y de los mismos stands que los de la Feria de Muestras de Gijón, pero en gabacho. Sólo faltaba el de la chorrimanguera, porque el de los cuchillos que lo cortan todo, el de limpia-vitros y el de las motosierras ahí estaban dándolo todo traspasando fronteras. En definitiva, que las fiestas son los mismo en todas partes y todas tienen los mismos puestos y feriantes.

Lluvia. El tiempo es tipo Asturias: sol, lluvia, granizo, viento, nubes, sol, frío, lluvia, nubes todo a la vez. Y nadie lleva paraguas. Me flipa. Puede estar cayendo el diluvio que soy yo la única que va con su paragüitas.

Y por último, la administración francesa. ES ODIOSA, FRUSTRANTE, QUISQUILLOSA. He de decir que la de España es mejor y mejorable, porque si quieres o necesitas algo rellenas un formulario, presentas 4 papeles, pagas y te vas. Fin del proceso. Aquí no. Aquí hay que presentar chorropecientos papeles hasta pa respirar… Más luego pagar… No me extraña que esté todo colapsado. Porque luego puedes llegar a la variante de que hasta el propio empleado se pierda a la hora de relatarte la lista de papeles a cumplimentar y que vuelvas al día siguiente con “todo” y que te diga el mismo mongol que te falta no sé qué… Son estrellables…

Y con ésto termino mis primeras impresiones en la Galia.

¿A vosotros qué cosas os chocan cada vez que salís al extranjero?