Archivo de la categoría: Experiencias parisinas

BSO de mi vida en Francia

Os quiero dejar una pequeña muestra de los acordes que están poniendo el hilo musical a mi primera experiencia en el extranjero.

“La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo”

“Con música he bailado, he llorado, he reído, he recordado, he besado, he amado, con música… he vivido”

Stay (ft Alessia Cara) ZEDD

Runnin’ (Lose It All) NAUGHTY BOY & BEYONCE

Galway Girl ED SHEERAN

All Stars (ft Alma) MARTIN SOLVEIG

Shine on my way DIVA FAUNE

Riche CLAUDIO CAPEO

Bon appetit KATY PERRY

What about us PINK

Ok (ft James Blunt) ROBIN SCHULZ

On était beau LOUANE

Without You AVICII

No Vacancy (ft Amir) ONE REPUBLIC

Beds are burning MIDNIGHT OIL

I believed MALO’

No roots ALICE MERTON

Believer IMAGINE DRAGONS

Katchi OFENBACH

Feet it still PORTUGAL. THE MAN

Moi aimer toi VIANNEY

Feels (Ft Pharell Williams & Katy Perry) CALVIN HARRIS

Attention CHARLIE PUTH

Adolescente pirate LEA PACI

You’re the best thing about me (feat Kygo) U2

Superstition STEEVIE WONDER

Should’ve gone home (Je ne suis qu’un homme) MANS ZELMERLOW

More Than You Know AXWELL INGROSSO

Issues JULIA MICHAELS

Me gusta MANE DE LA PARRA

Soy un chaval RAMONCÍN

 

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Rico, rico y con fundamento

Sin darnos cuenta ya se nos fue el mes de septiembre.

Espero que octubre venga repleto de tan buena comida como la de septiembre.

Os dejo las fotos de los platos estrella del mes más bonito del año, mes en que acaba el verano y da comienzo el otoño: SEPTIEMBRE.

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Crepes de La drogueríe, en la rue des Rosiers, París.
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Escaparate de una patisserie parisina, pastelería, repleta de macarons
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Los viernes por la mañana el mercado de Arpajon llena de vida la plaza central del pueblo con sus diferentes puestos de comestibles.
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Puré de zanahoria y patata.
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Interior de fajita
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Pescado en salsa
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Espinacas con bacon y queso

Cenamos una fondue extraordinaria en el restaurante Le vieux bistrot , en Mouffetard, París. El trato exquisito, al igual que la sangría y el super postre.

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Fondue de queso y de carne
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Sangría
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Coulant de chocolate
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Plato del día en el restaurante L’été en pente douce, en Montmartre

Y un poco de humor con nuestra casita de los pájaros, la maison des oiseaux. Les damos montañas de galletas a los pajaritos, hasta tal punto que pueden dormir en su propia comida. Vamos a crear pájaros diabéticos. Ja, ja, ja. Pero ellos hasta rebañan y todo =)

 

5 Días en París. Días 3, 4 y 5

Nuestro tercer día en París lo destinamos a cumplir con el objetivo de nuestro viaje: firmar nuestro próximo contrato laboral.

MIÉRCOLES

A pesar de haber estado unas 9 horas en Versalles no vimos nada. Solamente el gran palacio de la monarquía francesa ligado al Rey Sol, Luis XIV. Pero lo vimos de lejos, que el calor que había era inhumano y 8 horas de reunión laboral en francés agotan a cualquiera.

Tanto para ir como para volver a Versailles desde París tomamos la línea C del RER. Estos trenes tienen dos alturas y desde el piso de arriba fuimos contemplando el paisaje mientras el viento soplaba.

Después de sobrevivir al peor día de la ola de calor, la noche parisina nos esperaba. El viaje nos coincidió con la Fête de la Musique. Es un festival de música nacional en el cual, durante la noche, la ciudad rebosa de todo tipo de artistas realizando actuaciones improvisadas en directo. Esta fiesta musical es celebrada el 21 de junio todos los años y, esta vez, nosotras nos pudimos recostar en las escaleras del Sena, debajo de Notre Dame, y escuchamos animar la noche a Nicolas Baudet con la colaboración de Clémence. Por ahí por el vídeo salimos nosotras, ja, ja, ja. Fue una noche parisina total.

JUEVES

Mientras las infelices de nosotras buscábamos una copistería para hacer copia de los papeles para alquilar nuestro “futuro piso”, recorrimos el barrio de Saint Michel. Y digo infelices de nosotras porque por la tarde descubrimos que fue un timo, el “propietario” nos dio plantón y suplantó nuestra identidad llevándose nuestro dinero en una oficina de correos. Algún día explicaré este capítulo del viaje para que nadie sea tan ingenuo como nosotras, pero por ahora no tengo ánimos.

Felices recorrimos las calles de Saint Michel y me hice con el librito que todo turista parisino que se precie ha de tener: Paris par arrondissement.

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Pasamos al lado de lugares tan emblemáticos como el Panteón o la Universidad de la Sorbona, y nos fuimos a Arpajon en la línea C del RER para resolver (o más bien no resolver) el tema de nuestro futuro alojamiento.

ARPAJON

El pueblo me pareció muy guapo y tranquilo. Pero en estos momentos siento una relación amor-odio hacia él. Al descubrir que fuimos timadas nada más llegar, nos lo recorrimos de arriba a abajo buscando una solución. Mira que es pequeño, unos 10.000 habitantes, pero madre mía la cantidad de pasos que hicimos bajo aquel calor sofocante. 1498501265939

 

Para guarecernos un poco del sol y templar la frustración, la rabia, el enfado y el disgusto, estuvimos en la iglesia de San Clemente y en la plaza del mercado.

 

 

Los comerciantes se reúnen para mercar con sus bártulos y comestibles bajo esta estructura tan característica. Los lugareños se sienten orgullosos de ella ya que forma parte de la identidad de los arpajinos, arpajoneses… La verdad que no sé decir en español su gentilicio…

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Este poblado, en un comienzo, venía a ser un castro que se llamaba Châtres sous Montlhéry. Este territorio es adquirido por Louis II de Séverac, quien lo transforma en un marquesado al que llama Arpajon.

Para asentar el nombre entre las gentes se dedicaba a recorrer las calles y a preguntar a los lugareños cómo se llamaba el lugar. Quienes respondían Châtres recibían un bastonazo. Quienes acertaban contestando Arpajon eran premiados con una moneda. Un método más que efectivo el de Louis II de Séverac.

Una vez que ya no tuvimos nada más que intentar arreglar en Arpajon, retiramos a Montmartre a ahogar nuestras penas. Si tenéis que llevar recuerdos de París, os recomiendo comprarlos aquí, es el lugar donde más baratos están los souvenirs.

Como ya os conté en el día 1, tomamos el funicular con el billete antipolución y allí arriba, a los pies de un imponente Sacré-Coeur, vimos París cambiando sus colores por los de la noche.

Un ambiente alegre, juvenil, distendido e intercultural nos rodeaba en esa puesta de sol. Noches como ésta hacen olvidar las penas en París.

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VIERNES

Toca volver a casa. Nuestro trayecto fue aeropuerto de Orly, Lisboa, Oviedo. Volamos con la compañía portuguesa TAP (excelente) y me he quedado con unas ganas locas de aprender portugués. Bom día. Obrigada. Lo único que sabía decir y lo usé =)

No quiero cerrar este viaje sin contaros un par de cosas que me llamaron la atención.

Numerosos portales no tienen llave. Se abren con un código de entrada, el digicode, que por lo visto es modificado periódicamente.

Por el Sena vi circular motos acuáticas a toda velocidad.

En los restaurantes y cafeterías si no quieres que te cobren el agua, tienes que pedir une carafe d’eau (una jarra de agua) y te traen agua del grifo.

En supermercados, centros comerciales, museos, estaciones… los de seguridad vigilaban lo que llevabas en el bolso y antes de entrar en los sitios te pedían que abrieras los bultos que llevabas. También mucha policía y metralleta, es lo que tiene estar en un nivel tan alto de alerta terrorista. Este plan de seguridad nacional se llama Vigipirate, con el cual se dan mayores medidas de seguridad en diversos lugares públicos.

Las bicicletas que transportan turistas son torbellinos. Vimos una en la Plaza de la Concordia que madre mía de mi vida. ¡Pasaba por encima de los coches! Porque claro, la bicicleta pasaba, pero el carrito de detrás con los turistas iba arramplando con todo…

Mucha ciudad de la moda pero había cada ser con unas pintas más innobles… Eso sí, me encantó que es una ciudad cero prejuicios y nadie miraba para nadie. Excepto yo, que iba mirándolo todo en aquel maremágnum.

Me chocó mucho que no hubiera casi perros. Los mendigos sí que los tenían haciendo compañía. Pero a lo largo de la semana no vi casi ninguno. No sé si fue debido a la ola de calor y que por ello no los sacaban, o igual es que en París no se lleva tener mascota.

Fue un viaje fuera de lo común y para repetir pero sin calor, ni gestiones, ni engaños. Sólo dedicarnos a París y París a nosotras.

À bientôt Paris!

P.D.: Para documentar un poquito estas 3 entradas sobre mis 5 días en París me apoyé en las siguientes tres guías que saqué de la biblioteca de Oviedo.

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5 Días en París. Día 2

Hola curiosos por París.

En el primer día de este viaje os contaba que tuve que ir una semana a París gracias a mi nuevo trabajo y os hablé de los medios de transporte parisinos, del barrio Le Marais, del Centro Pompidou, del Hôtel de Ville y de Notre Dame. Como París tiene mucho más de lo que hablar, aquí os cuento el segundo día que pasamos en la capital de la luz.

Durante toda nuestra estancia estuvimos recorriendo a un lado y a otro las orillas del Sena, río al que también se le conoce como el alma de París. Diversos barcos, embarcaciones y cruceros navegan sus aguas día y noche. Desde la orilla se puede ver a turistas y lugareños disfrutando del recorrido en barco mientras se deleitan con el paisaje urbano que ofrece esta ribera tan urbanita. Me pareció muy curioso que muchos de los barcos fueran barcos-restaurante, los cuales eran acristalados y se podía ver a los comensales nutrirse mientras navegaban… Sinceramente, me recordó al zoo.

MARTES

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La Place de la République me pareció una maravilla imponente. Actúa como sólido centro de una rotonda y la verdad que me llevó su tiempo sacar una foto en la que no se viera el abundante tráfico. La figura femenina que podemos apreciar es la Marianne de la República Francesa.

 

 

 

Cogimos el metro en République para ir a ver la gran obra de Gustave Eiffel, la Tour Eiffel.

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Dicha torre se ha convertido en el símbolo moderno de esta capital europea, procedente de la exposición universal de 1899. Por todos es sabido que primeramente esta famosa obra arquitectónica del paisaje parisino fue rechazada por el público, llegando a denominarla “el espárrago de hierro”. Pero su utilidad para el campo de la radiotelegrafía le permitió limpiarse la mala reputación ganada por su aspecto y con los años se ha vuelto el icono de París.

Tengo pendiente volver para poder adentrarme en su interior y ascender por ella hasta tener París bajo mis pies.

El mayor reloj solar sobre la tierra se yergue en el centro de la Place de la Concorde. El obelisco de la Concorde, procedente del Templo de Luxor, es este famoso reloj de sol. En la plaza donde reside este regalo venido desde Egipto, fueron decapitados entre otros el rey Luis XIV, María Antonieta y Robespierre. Otro dato interesante es que las piedras de esta plaza son las de la prisión de la Bastille.

IMG_20170620_163834Uno de los espacios verdes que recorrimos bajo el sol abrasador fue el Jardin des Tuileries, de tejas. En medio de este representante del jardín de estilo francés descansamos a la sombra en una de sus cafeterías, desde la cual pudimos ver cómo cuervos, palos y aves como la de la foto (supongo que es una prima de las palomas) revoloteaban de un lado para otro.

Yendo hacia el Louvre echamos la vista atrás, al igual que el Cid durante su destierro, y en la lejanía, en perfecta línea recta, se alineaban el Obelisco de la Concordia y el Arco del Triunfo. A pesar de encontrarnos al otro extremo, eran patentes sus 50m de alto y 45m de ancho. Se veía gigante, así que estando en sus inmediaciones tiene que ser abrumador encontrarse en la rotonda más grande del mundo.

Este eje histórico de la ciudad finaliza en el Arco de la Defensa, pero yo no lo llegué a ver. No sé si era porque no llevaba gafas o porque simplemente está demasiado lejos.

En el otro extremo de este eje histórico o vía triunfal, es decir, donde estábamos nosotras, teníamos las espaldas del Arco del Triunfo del Carrusel (Arc de Triomphe de Carrousel) y el Louvre con su pirámide de cristal.

El Arc du Carrousel lo mandó construir Napoleón para conmemorar los éxitos bélicos y los caballos dorados que lo coronan proceden de Venecia.

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Como veis en la foto, asoma tímidamente la pirámide de cristal de Leoh Ming Pei. Me sentí totalmente metida en el Código da Vinci de Dan Brown. Por descontado, entramos, aunque los martes el Louvre cierra, pero deambulamos por su zona habilitada como centro comercial y, además de huir del sol asfixiante, vimos la pirámide desde abajo. Sólo nos faltaba el profesor Langdon o Tom Hanks, quien prefiráis. Ja, ja, ja.

El Louvre es gratuito el primer domingo de mes en temporada baja. Así que ya tengo plan los domingos de octubre a marzo. Pinchando en lo azul os dejo el enlace sobre Museos gratuitos de París.

Mientras esperábamos a que amainara el calor infernal, nos fuimos a un BHV. Un centro comercial que para mí fue un equivalente al Corte Inglés pero mucho más grande y con una planta gigante dedicada única y exclusivamente a ¡¡¡papelería!!! Obviamente me perdí en esa planta entre tantas libretas, agendas, bolis, estuches… tan cuquis.

El calor nos dejó tan sumamente agotadas que acabamos rendidas en el apartamento. A la mañana siguiente teníamos que madrugar porque había que ir a Versalles para firmar nuestro contrato de trabajo. Así que fuimos responsables y dejamos la noche parisina para el día siguiente.