Viento

En medio de aquel lugar donde solo se oía el viento,
nuestros besos se abrían paso entre dos labios y dos lenguas con hambre de más.
Los abrazos ahuecaban las ráfagas de aire en el rincón de tu cuello.
Y, a pesar de que el viento se llevaba tu olor, yo te olía.
Y además, te sentía.

Ilustración de Clarafosca

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s