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#Hashtagviajeros y Tablaturas de mis pasos

Existen diferentes blogs que están buscando colaboradores. Éste ha sido el caso de Laura en hashtagviajeros.com

Contactamos a través de un grupo de Facebook dedicado a la promoción de blogs y mi experiencia encontrando trabajo en Francia encajó con la temática de su blog de viajes.

Cómo conseguir trabajo en Francia como profesor de español es como ha llamado a la entrada con la que he puesto mi granito de arena en su blog.

El título ya lo dice todo, así que si hay algún profesor leyéndonos por aquí con ganas de trabajar en la Galia, creo que le va a venir bien asomarse por hashtagviajeros.com

Por otra parte, si eres un viajero intrépido y estás pensando en tu próximo viaje, no te viene nada mal leer a Laura y a Sami, viajeros de categoría y renombre de los que tienes mucho que aprender.

Esta colaboración ha sido una experiencia muy positiva. Me alegra mucho poder ayudar a otras personas en su experiencia francesa a través de hashtagviajeros.com

Sin más que añadir, le doy las gracias a Laura y les deseo mucha suerte con su proyecto bloguero y un montón de viajes.

Y ahora… ¡A leerlos!

5 Días en París. Días 3, 4 y 5

Nuestro tercer día en París lo destinamos a cumplir con el objetivo de nuestro viaje: firmar nuestro próximo contrato laboral.

MIÉRCOLES

A pesar de haber estado unas 9 horas en Versalles no vimos nada. Solamente el gran palacio de la monarquía francesa ligado al Rey Sol, Luis XIV. Pero lo vimos de lejos, que el calor que había era inhumano y 8 horas de reunión laboral en francés agotan a cualquiera.

Tanto para ir como para volver a Versailles desde París tomamos la línea C del RER. Estos trenes tienen dos alturas y desde el piso de arriba fuimos contemplando el paisaje mientras el viento soplaba.

Después de sobrevivir al peor día de la ola de calor, la noche parisina nos esperaba. El viaje nos coincidió con la Fête de la Musique. Es un festival de música nacional en el cual, durante la noche, la ciudad rebosa de todo tipo de artistas realizando actuaciones improvisadas en directo. Esta fiesta musical es celebrada el 21 de junio todos los años y, esta vez, nosotras nos pudimos recostar en las escaleras del Sena, debajo de Notre Dame, y escuchamos animar la noche a Nicolas Baudet con la colaboración de Clémence. Por ahí por el vídeo salimos nosotras, ja, ja, ja. Fue una noche parisina total.

JUEVES

Mientras las infelices de nosotras buscábamos una copistería para hacer copia de los papeles para alquilar nuestro “futuro piso”, recorrimos el barrio de Saint Michel. Y digo infelices de nosotras porque por la tarde descubrimos que fue un timo, el “propietario” nos dio plantón y suplantó nuestra identidad llevándose nuestro dinero en una oficina de correos. Algún día explicaré este capítulo del viaje para que nadie sea tan ingenuo como nosotras, pero por ahora no tengo ánimos.

Felices recorrimos las calles de Saint Michel y me hice con el librito que todo turista parisino que se precie ha de tener: Paris par arrondissement.

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Pasamos al lado de lugares tan emblemáticos como el Panteón o la Universidad de la Sorbona, y nos fuimos a Arpajon en la línea C del RER para resolver (o más bien no resolver) el tema de nuestro futuro alojamiento.

ARPAJON

El pueblo me pareció muy guapo y tranquilo. Pero en estos momentos siento una relación amor-odio hacia él. Al descubrir que fuimos timadas nada más llegar, nos lo recorrimos de arriba a abajo buscando una solución. Mira que es pequeño, unos 10.000 habitantes, pero madre mía la cantidad de pasos que hicimos bajo aquel calor sofocante. 1498501265939

 

Para guarecernos un poco del sol y templar la frustración, la rabia, el enfado y el disgusto, estuvimos en la iglesia de San Clemente y en la plaza del mercado.

 

 

Los comerciantes se reúnen para mercar con sus bártulos y comestibles bajo esta estructura tan característica. Los lugareños se sienten orgullosos de ella ya que forma parte de la identidad de los arpajinos, arpajoneses… La verdad que no sé decir en español su gentilicio…

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Este poblado, en un comienzo, venía a ser un castro que se llamaba Châtres sous Montlhéry. Este territorio es adquirido por Louis II de Séverac, quien lo transforma en un marquesado al que llama Arpajon.

Para asentar el nombre entre las gentes se dedicaba a recorrer las calles y a preguntar a los lugareños cómo se llamaba el lugar. Quienes respondían Châtres recibían un bastonazo. Quienes acertaban contestando Arpajon eran premiados con una moneda. Un método más que efectivo el de Louis II de Séverac.

Una vez que ya no tuvimos nada más que intentar arreglar en Arpajon, retiramos a Montmartre a ahogar nuestras penas. Si tenéis que llevar recuerdos de París, os recomiendo comprarlos aquí, es el lugar donde más baratos están los souvenirs.

Como ya os conté en el día 1, tomamos el funicular con el billete antipolución y allí arriba, a los pies de un imponente Sacré-Coeur, vimos París cambiando sus colores por los de la noche.

Un ambiente alegre, juvenil, distendido e intercultural nos rodeaba en esa puesta de sol. Noches como ésta hacen olvidar las penas en París.

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VIERNES

Toca volver a casa. Nuestro trayecto fue aeropuerto de Orly, Lisboa, Oviedo. Volamos con la compañía portuguesa TAP (excelente) y me he quedado con unas ganas locas de aprender portugués. Bom día. Obrigada. Lo único que sabía decir y lo usé =)

No quiero cerrar este viaje sin contaros un par de cosas que me llamaron la atención.

Numerosos portales no tienen llave. Se abren con un código de entrada, el digicode, que por lo visto es modificado periódicamente.

Por el Sena vi circular motos acuáticas a toda velocidad.

En los restaurantes y cafeterías si no quieres que te cobren el agua, tienes que pedir une carafe d’eau (una jarra de agua) y te traen agua del grifo.

En supermercados, centros comerciales, museos, estaciones… los de seguridad vigilaban lo que llevabas en el bolso y antes de entrar en los sitios te pedían que abrieras los bultos que llevabas. También mucha policía y metralleta, es lo que tiene estar en un nivel tan alto de alerta terrorista. Este plan de seguridad nacional se llama Vigipirate, con el cual se dan mayores medidas de seguridad en diversos lugares públicos.

Las bicicletas que transportan turistas son torbellinos. Vimos una en la Plaza de la Concordia que madre mía de mi vida. ¡Pasaba por encima de los coches! Porque claro, la bicicleta pasaba, pero el carrito de detrás con los turistas iba arramplando con todo…

Mucha ciudad de la moda pero había cada ser con unas pintas más innobles… Eso sí, me encantó que es una ciudad cero prejuicios y nadie miraba para nadie. Excepto yo, que iba mirándolo todo en aquel maremágnum.

Me chocó mucho que no hubiera casi perros. Los mendigos sí que los tenían haciendo compañía. Pero a lo largo de la semana no vi casi ninguno. No sé si fue debido a la ola de calor y que por ello no los sacaban, o igual es que en París no se lleva tener mascota.

Fue un viaje fuera de lo común y para repetir pero sin calor, ni gestiones, ni engaños. Sólo dedicarnos a París y París a nosotras.

À bientôt Paris!

P.D.: Para documentar un poquito estas 3 entradas sobre mis 5 días en París me apoyé en las siguientes tres guías que saqué de la biblioteca de Oviedo.

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5 Días en París. Día 2

Hola curiosos por París.

En el primer día de este viaje os contaba que tuve que ir una semana a París gracias a mi nuevo trabajo y os hablé de los medios de transporte parisinos, del barrio Le Marais, del Centro Pompidou, del Hôtel de Ville y de Notre Dame. Como París tiene mucho más de lo que hablar, aquí os cuento el segundo día que pasamos en la capital de la luz.

Durante toda nuestra estancia estuvimos recorriendo a un lado y a otro las orillas del Sena, río al que también se le conoce como el alma de París. Diversos barcos, embarcaciones y cruceros navegan sus aguas día y noche. Desde la orilla se puede ver a turistas y lugareños disfrutando del recorrido en barco mientras se deleitan con el paisaje urbano que ofrece esta ribera tan urbanita. Me pareció muy curioso que muchos de los barcos fueran barcos-restaurante, los cuales eran acristalados y se podía ver a los comensales nutrirse mientras navegaban… Sinceramente, me recordó al zoo.

MARTES

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La Place de la République me pareció una maravilla imponente. Actúa como sólido centro de una rotonda y la verdad que me llevó su tiempo sacar una foto en la que no se viera el abundante tráfico. La figura femenina que podemos apreciar es la Marianne de la República Francesa.

 

 

 

Cogimos el metro en République para ir a ver la gran obra de Gustave Eiffel, la Tour Eiffel.

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Dicha torre se ha convertido en el símbolo moderno de esta capital europea, procedente de la exposición universal de 1899. Por todos es sabido que primeramente esta famosa obra arquitectónica del paisaje parisino fue rechazada por el público, llegando a denominarla “el espárrago de hierro”. Pero su utilidad para el campo de la radiotelegrafía le permitió limpiarse la mala reputación ganada por su aspecto y con los años se ha vuelto el icono de París.

Tengo pendiente volver para poder adentrarme en su interior y ascender por ella hasta tener París bajo mis pies.

El mayor reloj solar sobre la tierra se yergue en el centro de la Place de la Concorde. El obelisco de la Concorde, procedente del Templo de Luxor, es este famoso reloj de sol. En la plaza donde reside este regalo venido desde Egipto, fueron decapitados entre otros el rey Luis XIV, María Antonieta y Robespierre. Otro dato interesante es que las piedras de esta plaza son las de la prisión de la Bastille.

IMG_20170620_163834Uno de los espacios verdes que recorrimos bajo el sol abrasador fue el Jardin des Tuileries, de tejas. En medio de este representante del jardín de estilo francés descansamos a la sombra en una de sus cafeterías, desde la cual pudimos ver cómo cuervos, palos y aves como la de la foto (supongo que es una prima de las palomas) revoloteaban de un lado para otro.

Yendo hacia el Louvre echamos la vista atrás, al igual que el Cid durante su destierro, y en la lejanía, en perfecta línea recta, se alineaban el Obelisco de la Concordia y el Arco del Triunfo. A pesar de encontrarnos al otro extremo, eran patentes sus 50m de alto y 45m de ancho. Se veía gigante, así que estando en sus inmediaciones tiene que ser abrumador encontrarse en la rotonda más grande del mundo.

Este eje histórico de la ciudad finaliza en el Arco de la Defensa, pero yo no lo llegué a ver. No sé si era porque no llevaba gafas o porque simplemente está demasiado lejos.

En el otro extremo de este eje histórico o vía triunfal, es decir, donde estábamos nosotras, teníamos las espaldas del Arco del Triunfo del Carrusel (Arc de Triomphe de Carrousel) y el Louvre con su pirámide de cristal.

El Arc du Carrousel lo mandó construir Napoleón para conmemorar los éxitos bélicos y los caballos dorados que lo coronan proceden de Venecia.

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Como veis en la foto, asoma tímidamente la pirámide de cristal de Leoh Ming Pei. Me sentí totalmente metida en el Código da Vinci de Dan Brown. Por descontado, entramos, aunque los martes el Louvre cierra, pero deambulamos por su zona habilitada como centro comercial y, además de huir del sol asfixiante, vimos la pirámide desde abajo. Sólo nos faltaba el profesor Langdon o Tom Hanks, quien prefiráis. Ja, ja, ja.

El Louvre es gratuito el primer domingo de mes en temporada baja. Así que ya tengo plan los domingos de octubre a marzo. Pinchando en lo azul os dejo el enlace sobre Museos gratuitos de París.

Mientras esperábamos a que amainara el calor infernal, nos fuimos a un BHV. Un centro comercial que para mí fue un equivalente al Corte Inglés pero mucho más grande y con una planta gigante dedicada única y exclusivamente a ¡¡¡papelería!!! Obviamente me perdí en esa planta entre tantas libretas, agendas, bolis, estuches… tan cuquis.

El calor nos dejó tan sumamente agotadas que acabamos rendidas en el apartamento. A la mañana siguiente teníamos que madrugar porque había que ir a Versalles para firmar nuestro contrato de trabajo. Así que fuimos responsables y dejamos la noche parisina para el día siguiente.

5 Días en París. Día 1

¡Por fin he conocido la Ciudad de la Luz!

Este junio de 2017 se presentó una ocasión fantástica para conocer París debido a mi nuevo trabajo, gracias al cual pasé una semana en esta bella ciudad con una amiga que trabajará conmigo allí.

Fue una semana muy ajetreada y acabamos agotadas, aunque yo creo que influyó mucho la súper ola de calor que nos cogió de pleno en tierras parisinas.

Si os soy sincera, no puedo comparar París con ninguna otra ciudad. Este viaje lo dediqué principalmente a resolver gestiones y el calor me anula por completo, por ello no visitamos ningún lugar y si veíamos algún monumento, plaza, edificio, museo, jardín… era debido a que nos pillaba de paso. Estuve a unos cientos de metros del Palacio de Versalles y no quise ni acercarme, así que con eso podéis haceros una idea de lo mal que lo pasamos con el calor que hubo. Yo, que tengo un imán para todo lo relacionado con el arte y la cultura, huyendo de semejantes maravillas con tal de guarecerme bajo algo de sombra.

Por ello no se parece a ninguno de los viajes que he hecho hasta el momento y no puedo establecer términos de comparación. Así que sólo os puedo decir que París es único y que tengo todo un año por delante para poder visitarlo de la forma que quiera.

De momento os voy a mostrar mis primeros contactos con esta capital europea.

AEROPUERTOS

París presenta tres aeropuertos, de los cuales Charles de Gaulle (CDG) y Orly son internacionales. El tercer aeropuerto es Paris Beauvais y principalmente se destina a vuelos chárter.

Oviedo – CDG lo hicimos con la compañía aérea Vueling. CDG se encuentra en el nordeste de París y para llegar al centro tomamos la línea B del RER (tren). En unos 30 minutos nos hallábamos en pleno corazón de París.

La vuelta a Oviedo la hicimos desde Orly. Pero antes, para llegar a este aeropuerto, tuvimos que ir a la Place Denfort Rocherau para tomar el Orlybus, el autobús destinado a cubrir el trayecto hasta dicho aeropuerto.

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La vuelta la realizamos con la compañía portuguesa TAP. Su servicio fue excelente e hicimos escala en Lisboa para llegar a Oviedo. Lisboa – Oviedo  lo viajamos en un pequeño avión de hélices. Fue una experiencia diferente y muy cómoda.

 

Hélice derecha del avión.

 

RER (Reseau Express Regional)

El RER se trata de un tren de cercanías que permite una comunicación muy efectiva entre los alrededores de París y su centro.

A lo largo del casco urbano es combinable con el metro aunque sólo tengas billete para uno de los dos. La diferencia con el metro es que en el RER tienes que introducir el billete en las máquinas para poder salir y en el metro no.

Gracias al RER de la línea C pudimos ir tanto a Versalles como a Arpajon.

El jueves era el día antipolución y, además de salirnos el billete por la mitad de precio, lo pudimos utilizar para todos los trayectos que quisimos en el trasporte que quisiéramos. Ello se tradujo en que usamos tanto el RER como el metro todas las veces que pudimos con tal de huir del calor y, por la noche, como fuimos hasta el Sacré Coeur, en vez de hacer pierna subiendo aquella retaíla de escaleras, tomamos el funicular con el billete antipolución. Todo un chollo hasta las 00:00h que caducó el billete.

METRO

Bien conocida es la complejidad del metro parisino y su infinidad de combinaciones posibles, hasta estaciones fantasma tiene. ¡Y debajo de todo ello están las catacumbas! Menos mal que mi amiga ya había vivido un año en París y que se conocía el metro al dedillo, porque yo estaba muy perdida y lo que hacía era disfrutar de las corrientes de aire en medio de aquel calor horroroso y no se podía pedir más de mí (como podéis comprobar pasamos un calor tremendo y supongo que lo seguiré repitiendo muchas veces contándoos estos cinco días en París. Es lo que tiene haber vuelto con una parte de cerebro derretida…).

Me sorprendió muchísimo que nunca tuvimos que esperar más de un par de minutos a que apareciera el siguiente metro. La verdad que fue un no parar. También me llamó la atención que era súper multicultural y no estaba tan lleno como esperaba, eso sí, en el Orlybus, que os hablé antes de él, aquello fue lata de sardinas total. No se movía nadie, respirábamos y ya.

Como dato informativo cada metro recibe el nombre de su última parada y se pueden solicitar planos gratuitos del mismo en las ventanillas de las estaciones. Espero hacerme con el metro a lo largo de este año, porque la verdad es que es muy útil y eficiente.

IMG_20170622_215500La que más me llamó la atención fue la estación Arts et Métiers. Como se puede ver en la foto, se encuentra totalmente recubierta de cobre y las ventanitas hacen que parezca que estés dentro del submarino de Julio Verne.

Ahora que ya tenemos una idea sobre cómo nos movimos por París, voy a contaros lo que vimos el primer día. Dejo para otras entradas los demás días porque sino, esta publicación se va a hacer muy extensa.

LUNES

Nos alojamos en el barrio Le Marais y lo primero que vimos de la que íbamos hacia el apartamento fue el Centro Pompidou. Es el Centro Nacional de Arte y de Cultura Georges Pompidou y resaltan sus vivos colores de entre su gran estructura metálica.

Marais significa pantano, ciénaga, lo cual hace referencia al origen de este barrio cuyas marismas comenzaron a habitarse sobre el siglo XIII. Se puede apreciar que es el barrio parisino que presenta mayor homogeneidad arquitectónica, sus calles son muy estrechas, de edificios grises de gran altura, dando lugar a una zona donde hoy en día se sitúan las comunidades de judíos y de homosexuales.

Una vez que dejamos nuestro equipaje nos dirigimos hacia Notre Dame y las orillas del Sena pasando por el gran Hôtel de Ville.

La inmensa Place de l’Hôtel de Ville fue testigo de muchas de las principales ejecuciones de la época revolucionaria, las cuales fueron prohibidas a finales del siglo XIX. Más pacíficas fueron las hogueras de San Juan en dicha plaza, las cuales encendía el propio rey en más de una ocasión.

El Hôtel de Ville, el ayuntamiento, da nombre a la plaza que lo alberga. Su construcción es encargada por Francisco I en el siglo XVI. Entre los diferentes actos memorables, este edificio fue testigo de la boda de Napoleón con María Luisa de Austria o de las proclamaciones de la 2ª y 3ª república (1848, 1870). También fue víctima de un incendio provocado por los comuneros (communards) y durante su restauración/reconstrucción se llevaron a cabo diversos añadidos, conociéndolo finalmente como es hoy en día.

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Como dato súper curioso os cuento el origen de la parabra “huelga” en francés: grève. Antes de denominarse la Place de l’Hôtel de Ville se llamaba la Place de Grève. Como era allí donde se agrupaban los desempleados, las huelgas acabaron llamándose grèves.

La ciudad romana de Lutecia, hoy en día París, nace en L’Île de la Cité, abrigo de la majestuosa Nuestra Señora, la Catedral de Notre Dame. Lugar de la coronación de Napoleón y escenario de las aventuras de Quasimodo y Esmeralda, hace compañía a la ribera del Sena, creando así un marco de grandiosa belleza con marcado estilo gótico.

Justo enfrente de la fachada principal, a los pies de su majestuoso rosetón, podemos pisar el KM 0 de las carreteras francesas. Y si miramos a la derecha, conoceremos al emperador Carlomagno a lomos de su caballo.

La Place du Parvis de Notre Dame nos dio el remanso que necesitábamos después de tan largo día de viaje. Mientras los diversos turistas no paraban de fotografiar, ni de fotografiarse, con Notre Dame, nosotras nos quedamos disfrutando de una tranquila puesta de sol que nos permitió ver la catedral en todos sus colores y texturas, al igual que el impresionista Claude Monet con la Catedral de Rouen.

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¡Ya se nos hizo de noche! ¡Continuamos con el viaje en la siguiente entrada!

À bientôt!