Archivo de la etiqueta: Sensaciones

25 imprescindibles en París

Hoy me apetecía hacer una entrada especial en el blog. Es mi cumpleaños, y por ello quiero autorregalarme una entrada con 25 cosas que me hacen feliz cuando voy a París.

El tiempo vuela y en nada ya tendré que volver a mi Tierrina, pero además de volver con un año más, también voy a volver con todo un bagaje de experiencias vividas en tierra gala que ya muchos quisieran.

He intentado vivir cada momento de este año en el extranjero con la mejor de las sonrisas.

También creo haber sacado el mejor provecho de cada momento de bajona (que gracias a dios han sido muy pocos)

Y todos los días estoy intentando empaparme al máximo de todas las historias posibles relacionadas con los lugares que visito en mis escapadas a París, que es de lo que más me gusta de mi estancia en Francia.

Antes de venir a la Galia hice una lista con las cosas que me gustaría hacer o visitar y, afortunadamente, ya he ido cumpliendo muchas de ellas.

Por todo ello quiero escribir esta entrada, porque estoy siendo feliz realizando mi sueño de vivir y trabajar en Francia y porque quiero compartir con vosotros los lugares y las pequeñas tonterías que me han dado un agradable momento de felicidad.

¡Ahí va mi lista! Espero que os guste, siempre podéis añadir algo más en los comentarios. No dudéis en escribirme.

1- Subir las escaleras de Montmartre y picar algo arriba mientras París hace vida.

montmartre
Sacré Coeur

2- Perderme por las calles de París e ir conociendo nuevos lugares fascinantes.

la defense
La Défense

3- Conocer los más viejos de París: el árbol más viejo de París, plantado en 1602 al lado de la iglesia de Saint Julien le Pauvre; y la casa más vieja de París, edificada en 1402 sigue en pie en el 51 de la rue Montmorency.

arbolcasa vieja.jpg

4- Ver la tele, una serie o escuchar la radio en francés. La tele la verdad que no la veo nada, en todo este año vi Eurovisión y ya. Muy tristes los comentaristas gabachos… Pero series ya he visto la de Metronome (la cual os recomiendo fehacientemente), L’amour à 200 mètres (lo pasé pipa), Ever after high (sé que es infantil pero o flipé) y Regn (sobre la reina María de Escocia, enganche total). Todas en francés y subtituladas en francés, para ir haciendo oído. Y respecto a la radio, somos fans de La radio sans pub.

5- Ir al mercado. Los viernes toca el de Arpajon y los domingos el marché de Bastille en Paría, en el boulevard Richard Lenoir. Hay mucha comida típica, fresca y muchos puestos de recuerdos y souvenirs a muy buen precio. Además el ambiente es muy animado.

20170916_192752
Mercado de Arpajon en Navidad

6- Hacer trasbordo en el metro parisino una y otra vez como si nada. Ahora que ya lo veo con un poco más de perspectiva, si hago esto es o porque la línea esta fatal comunicada con mi destino o porque me he perdido… Afortunadamente en todo el año que llevo aquí sólo me he perdido una vez y me confundí otra. Dos en total. Al final resulta muy fácil y cómodo lo del metro.

metro.jpg

7- Tener largas conversaciones con franceses. Al principio acababa con la cabeza como un bombo si escuchaba a los demás más de la cuenta hablar en francés, pero ahora ya estoy acostumbrada y la verdad que no hay problema. Bueno, siempre que el tema a tratar no sea una chapa.

8- Comprar un libro en una librería francesa tipo Gibert Jeune, Shakespeare and companie, una tienda de segunda mano o uno de los puestos que hay a la orilla del Sena (les bouquinistes).

shakespearre.jpg

9- Salir por la noche parisina.

10- Ir a uno y otro museo todo lo que se pueda y más, hasta que se acaben.

louvre.jpg

11- Comprar una baguette (decepción total) y comprar un croissant (todavía no he dado con uno que esté malo!!!)

croissant.jpg

12- Recorrer el Grand Axe (hice La Défense, L’Arc du Triomphe, Concorde y Saint Michel), en ello entran les Champs Elysées.

gran axe.jpg

gran axe concorde.jpg

13- Subir a la gran noria de París (La grande Roue).

grande roue.jpg

 

14- Morrear en el Muro de los Te quiero, y en lo alto de la Tour Eiffel, y en el Sacré Coeur…

mur je taime
Mur des Je t’aime

15- Subir a la Torre Eiffel, al Arco del Triunfo, a las Torres de Notre Dame y de Montmartre y ver las grandes panorámicas de París.

telescopi torre eiffel
Vistas desde la Tour Eiffel

16- Leer libros en francés. Obviamente ya cumplí con El principito de Saint Expéry y con Nuestra Señora de París de Victor Hugo, de la cual leí un buen pedazo en Notre Dame (¡¡como tiene que ser!!).

principito

17- Relajarme a los pies de Notre Dame y ver la cantidad de turistas que no paran de un lado para otro.

notre dame

18- Descubrir un lugar mágico, como el Canal de Saint Martin, y ver otra de las muchas caras de París, no la de los turistas, sino otra más tranquila.

canal san martin.jpg

19- Poner un candado del amor en uno de los puentes del Sena, si hay que ser turista se es de verdad de la buena.

candado

20- Montar en uno de los barcos que recorren el Sena a lo guiri total y ver lo más famoso de París desde una perspectiva diferente.

barco.jpg

21- Saludar desde la orilla a los barcos con turistas (y recibir el saludo, claro).

22- Espatarrarme en cualquier jardín de París y disfrutar del ambiente (Jardins de Luxembourg, Jardin des Tuileries, Champs de Mars, parc de Buttes Chaumont, parc Monceau, pars de Sceaux, domaine de Chamarande y un largo etcétera).

IMG_20180413_171248_705

23- Asistir a un concierto improvisado en las calles de París (o de mi gato-compi-de-piso).

leche.jpg

24- Comer un crepe, una quiche, una fondue, un coulant, una blanquette, un croissant, una galette, macarrons o lo que sea típico francés.

IMG_20180401_225910_651.jpgcrepe.jpg

25- Compartir toda esta experiencia con un ser querido.

26. Y finalmente añado una 26 porque son los años que cumplo: SER FELIZ VIVIENDO EL PRESENTE.

 

Espero que os haya gustado. Ya sé que hay mil cosas más por hacer, así que ahora es el turno de que vosotros las compartáis. Os espero en los comentarios.

 

Anuncios

Dicen que la lluvia…

Dicen que la lluvia es triste.

Dicen que la lluvia trae consigo días grises.

Dicen que la lluvia deja las ganas opacas.

Dicen que la lluvia da galbana.

Dicen de la lluvia que es engorrosa, que es fría, que moja…

Donde yo ando dicen qu’elle donne de la flemme…, que da pereza…

Yo discrepo.

Digo que la lluvia es transparente.

Digo que la lluvia rejuvenece el paisaje.

Digo que la lluvia ansía la vida.

Digo que la lluvia da ganas de avanzar.

Digo de la lluvia que es sencilla, que es ligera, que riega el alma…

Foto tomada desde la terraza del Centro Pompidou de París.

Y tú, ¿en qué idioma dices “te quiero”?

El arte de París habla de amor y no sólo por San Valentín.

Ya llevo casi medio año viviendo al lado de París y en todo este tiempo he podido fotografiar muchísimo arte de la Ciudad de la Luz.

Con motivo de la festividad de los enamorados he querido recopilar todas las fotos en las que he capturado un instante de amor. Instantes de amor en arte que en realidad duran la eternidad.

¿Pero de dónde viene en verdad todo este revuelo de San Valentín?

La fiesta de San Valentín data por primera vez de finales del siglo V. Este santo habitó en la Antigua Roma y se le conoce como un santo mártir, cuyas advocaciones son el amor universal y el afecto.

¿A qué se dedicaba Valentín hace tantos años?

Pues nada más y nada menos que a casar a escondidas a soldados con sus damas en tiempos en que el Cristianismo estaba prohibido.

Los altos cargos se enteraron de que realizaba estos casamientos en secreto y lo mandaron capturar, con tan mala suerte de que no era querido por unos cuantos poderosos y lo mandaron decapitar.

De la que iba a acabar con su condena, entregó un papel a una chica ciega para que lo leyera. Ella quedó muy extrañada porque no podía ver y por lo tanto tampoco leer, pero abrió el papel y vio por primera vez. Leyó “Tu Valentín”.

Así que puede interpretarse que nuestro mayor representante del amor también estaba enamorado.

Fue una festividad católica que a mediados del siglo XX fue suprimida, sin embargo, ello no fue ningún impedimento para que se siguiera festejando el amor internacionalmente, olvidando las religiones, culturas, ideologías…

Volviendo a las fotos que os quiero compartir, hay algunas que no logro identificar porque ya se me ha olvidado dónde las hice… Como dice mi madre: “memoria de zanahoria”. Pero bueno, ello no quita ningún gramo de belleza a la obra.

Lo mejor lo he dejado para el final, os recomiendo ver todas las fotos.

Rodin esculpe varias escenas apasionadas de amor.

A la izquierda, en bronce, Rodin esculpe El beso, escena que ambienta la entrada del Museo de l’Orangerie.

A la derecha, también en bronce, podemos ver una de estas escenas en el interior de su propio museo, el Museo Rodin, la cual se llama La eterna primavera.

 

 

Y esta maravilla en mármol también está esculpida por el gran Rodin. Representa a Cupido y a Psique fundidos en un eterno beso y abrazo.

IMG_20180114_154530702.jpg

 

Henri de Toulouse-Lautrec nos pinta una escena cotidiana de cualquier pareja, La cama o Le lit. Yo quiero pensar que son dos novios guareciéndose del invierno en su cama.

img_20171102_165437382_ll.jpg

 

Esta imagen creo que la saqué en el Museo d’Orsay. Sé que es un detalle de un cuadro más grande. Y esta pareja en una esquina me encantó. Parece que se están dando un beso apresurado a la vez que delicado.

IMG_20171102_182219040.jpg

 

No todo va a ser amor romanticón y empalagoso. También tenemos la amistad y el compañerismo. En el Museo de las Armas saqué está foto a una fotografía que me impactó mucho. Dos soldados llevan en volandas a un tercero. Este último tiene el pie atravesado por una trampa. Es increíble que sus caras no reflejan en ningún momento la gravedad de la situación que están viviendo.

IMG_20171103_162326272_LL.jpg

 

Ahora quiero aludir al amor por nuestros amigos y fieles compañeros los animales. Aunque he de decir que el ejemplo que he elegido me parece un poco de colgadillo.

Os presento a El Vizir, el caballo de Napoleón. Lo acompañó durante 12 años en sus batallas y acabó muriendo con 33 años. Napoleón ordenó conservar su piel, para ello la envió a Inglaterra, evitando así que los siguientes regímenes se hicieran con ella.

Ambos difuntos se encuentran próximos, pues cerca está la tumba del emperador, en el Dômo de los Inválidos.

IMG_20171103_165346893_LL.jpg

 

Esta foto la hice en el Museo Picasso y creo que es un boceto de un Picasso. Pero tengo bastantes dudas y no encuentro más información. Me parece una bonita escena, relajada, un canto al amor desde la imagen de la música.

IMG_20171203_140348450.jpg

 

Encontramos el mito de Edipo en el Museo d’Orsay. Un amor no aceptado socialmente, el deseo del hijo por su progenitor. En este caso lo esculpe Jean Baptiste Hugues y lo llama Oedipe à Colone.

photo_2018-02-14_01-12-55

 

Sé que no es una foto muy buena, pero me encanta. La saqué en el Louvre y se trata del Sarcófago de Cerveteri. Se trata de dos esposos recostados durante un banquete etrusco. Si os fijáis, sus piernas se acaban fundiendo y confundiendo. Me encanta la sonrisita que tienen dentro de esa estatismo.

IMG_20180119_150824040.jpg

 

El sueño del Niño Jesús es la última obra relacionada con el amor que os quiero enseñar. El amor de una madre y su hijo. En este caso de la madre de todas las madres. La pintó Sassoferrato en Roma en pleno siglo XVII. Me parece de un delicado y de un enternecedor hermoso.

img_20180119_1616407371.jpg

 

 

Para terminar con esta entrada en la que triunfa el amor, quiero dejaros dos lugares emblemáticos en estos del amor parisino. Por una parte tenemos El muro de los te quiero. Esta obra fue imaginada por Frédéric Baron y por Claire Kito. Al tratarse París de la ciudad del amor, quisieron los dos artistas crear un lugar donde se viera representado todo ese amor que confluye en esta gran ciudad. Para ello escribieron 311 “te quiero” en 250 idiomas. 

Si os fijáis, hay un montón de trocitos rojos esparcidos por la obra. Se trata de un corazón roto que simboliza la fractura de la humanidad. Es decir, haz el amor y no la guerra.

IMG_20180114_164725816.jpg

Y tú, ¿en qué idioma dices “te quiero”?

Y ya para concluir, os dejo un candadito del amor. De esos que encuentras en los lugares más insólitos de las calles parisinas. De esos que intentan atrapar el amor durante unas efímeras vacaciones. De esos que durante un viaje se vuelven un recuerdo especial. De esos que son símbolo de un amor que se dejó caer por la gran ciudad del amor.

IMG_20171024_164425721_HDR.jpg

 

Muchas gracias por llegar hasta aquí. Te deseo mucho amor en este día de San Valentín y en todos los del año.

 

 

Me he enfadado con un profesor de la Facultad

He sido alumna del prestigioso catedrático de Lengua Española de la Universidad de Oviedo José Antonio Martínez y comparto su forma de pensar respecto al desdoble masculino-femenino, ya que el género masculino incluye al femenino a la hora de expresarnos y el hablante se guía por el principio de economía del lenguaje.
Pero he de decir, y bien alto, que la catedrática Mercedes Bengoechea y la doctora Eulalia Lledó le dan mil vueltas en su argumentación en el artículo que acabo de leer en el periódico El País: “El debate sobre las `portavozas´divide también a los lingüistas”.
Ellas, para mí, han ido un paso más adelante, porque aunque estuviera en mi pensamiento un pequeño esbozo de su postura, ellas han verbalizado que no es sólo el principio de economía del lenguaje al que hay que tener en cuenta (principio que valoro muchísimo), sino que también priman las necesidades comunicativas. Y hoy en día, en pleno siglo XXI, la revolución de la mujer está más que presente. Para interiorizar los cambios de mentalidad propuestos por el colectivo de mujeres, es necesario que el lenguaje acompañe para expresar esta nueva realidad. Porque es a través del lenguaje la manera en que el ser humano codifica el mundo y construye su pensamiento de acuerdo a las realidades que quiere representar.

La necesidad a la que se refieren estas dos expertas es la de ir relegando las desigualdades entre hombres y mujeres, de las cuales el habla del día a día se hace eco y se convierte en una necesidad verbal del hablante. Eso sí, unas veces más convenientemente que otras. Martínez recalca muy acertadamente que estos desdobles desvían la atención del oyente en el acto comunicativo. OK. Pero no se está dando cuenta de que, quizás, muchas veces, en ese acto comunicativo el hablante también quiere comunicar a través de ese desdoble y que debemos de olvidarnos en esos momentos del principio de economía y centrarnos en el principio comunicativo.

No puedo estar más de acuerdo con la afirmación de Bengoechea: “Si queremos inclusión absoluta, tenemos que atajar el lenguaje”. Afirmación que liga perfectamente con el principio de economía, no como la del señor Martínez, quien apunta muy bien al señalar que esas utilizaciones del lenguaje inclusivas, además de erróneas dentro del propio sentido gramatical, son “fruto de haber interiorizado de forma mecánica la fórmula del desdoble en masculino y femenino”; pero el buen hombre lo tira todo por la borda más tarde con un discurso propio de un “político” de los de hoy en día, no de un catedrático: “son confusiones, meteduras de pata, y quieren hacerlas buenas convirtiéndolas en el bálsamo de fierabrás, diciendo que es bueno para la reivindicación de las mujeres”
Al igual que con la preposiciones, que se encuentran a medio camino entre lo léxico y lo gramatical, yo también me encuentro a medio camino entre el principio de economía y el responder mediante el lenguaje a las realidades y necesidades que nos rodean.

Ante un tema de gran importancia, controversia y actualidad, el profesor Martínez se lo ha tomado como una jocosidad de la cual mofarse. Las otras dos expertas en lenguaje le dan mil vueltas en esta entrevista simplemente por haber respondido a las preguntas y haber expuesto su opinión argumentada desde el RESPETO. El señor Martínez se dedicó a soltar un “discurso” casposo, lleno de metáforas y frases ordinarias e irónicas que denotan no caminar al lado de la realidad, de una realidad cambiante y viva, al igual que las lenguas, las cuales son seres vivos que evolucionan. Y nosotros, como seres vivos, tenemos que tomar ejemplo de las lenguas y evolucionar.

Para terminar, creo que la corriente lingüística del Funcionalismo, cuya cuna se encuentra en Oviedo, pierde fuerza y credibilidad con representantes como este catedrático de la llamada Uniovi (Universidad de Oviedo).