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El kilómetro 0 de Francia

En la plaza de Notre Dame de París se encuentra el KM0 parisino. Todas las carreteras francesas parten de este icónico punto.

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Justo donde está el árbol de Navidad, al lado está el KM0

En su día, había un poste que pertenecía al área de justicia del obispo de París.

A ese lugar llegaban los sentenciados a hacer enmienda antes de recibir la condena correspondiente.

Iban vestidos en camisa, con los pies desnudos, la soga al cuello, un cirio en la mano y sobre su pecho o espalda llevaban escrito o dibujado el crimen que habían cometido.

Con este atuendo, tenían que arrodillarse, reconocer públicamente su delito e implorar la absolución.

Una escena más que espeluznante.

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Inscripción: “POINT ZÉRO DES ROUTES DE FRANCE”

La puerta del Infierno

La porte de l’Enfer. Con este nombre tan dramático comenzamos la entrada de hoy. Pero no creáis que es de mi invención, pues es el nombre con que titula el gran artista August Rodin su mayor logro escultórico.

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Durante más de 30 años estuvo el hombre trabajando en estas puertas para que hoy en día digamos Rodin y sólo nos acordemos de su célebre Pensador.

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Pues tampoco vamos tan desencaminados, ya que el famoso Pensador fue extraído y reproducido de una de las esculturas de esta puerta. (Ahí está bien rodeado en rojo.)

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No sé a vosotros, pero a mí esto de la Puerta del Infierno me recuerda a la Divina Comedia de Dante. ¿A vosotros no? Pues ahora veréis.

En el s. XIX le encargaron a Rodin una puerta de entrada para el Museo de las Artes Decorativas. Al hombre le viene la inspiración y dice (más menos que más) ale, voy a responder al colega italiano Lorenzo Ghiberti. Él hizo la Puerta del Paraíso para el Baptisterio de Florencia plasmando diferentes escenas de la Divina Comedia. Pues yo voy a responder con una descomunal Puerta del Infierno.

Las puertas en bronce y al propio Pensador los podemos contemplar en el Museo Rodin de París. En cambio, el yeso de esta gran obra está en el Museo d’Orsay de París, al final del todo de la planta baja.

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Yeso de las Puertas del Infierno de Rodin en el Museo d’Orsay
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Musée Rodin de Paris

¿Dónde pasaste los Mundiales de fútbol que viviste?

 

¿Alguna vez tuvisteis la oportunidad de estar en el país que gana el Mundial de fútbol? ¿Qué tal la experiencia?

Quelque fois avez-vous eu l’occasion d’être sur le pays qui gagne le Mondiale de football ? Que diriez-vous de l’expérience ?

Yo he tenido la ocasión 2 veces nada más y nada menos.

El 11 de julio de 2010 estaba en un pueblecito de Asturias (España) y viví cómo ganaba España en Sudáfrica. Me tocaba trabajar pero disfruté mucho. Los niños del campamento en el que era monitora estaban eufóricos y fue muy divertido. Creo recordar que fuimos a la playa a celebrarlo en plena noche. La juventud…

Ocho años después, este 15 de julio de 2018, vi cómo ganaba Francia el Mundial de Rusia. Estoy de vacaciones, así que en plena marabunta de París tuve el placer de corear on est champion !!!!!

Vimos el partido en una cafetería que tenía un desfase de un par de segundos en la emisión. Así que en cuanto gritaban los de enfrente gol, nosotros lo seguíamos. Pero ya al final, el desfase de tiempo se fue ampliando y llegó a ser de unos 30 segundos. Así que mientras los demás celebraban la victoria, nosotros intentábamos interpretar de qué eran los gritos y mirábamos intensamente nuestra televisión.

El final fue apoteósico. Todo el mundo se levantó de su sitio con mogollón de alegría. No pararon de cantar la Marsellesa y otros cánticos relacionados con el fútbol y el deporte. Tiraron bengalas, petardos, se desnudaron, lanzaron cerveza, se subieron a señales, también se montaron en coches… Iban con medio cuerpo saliendo de las ventanillas, o cuatro o más en el maletero, y también por el techo… Había un coche que no funcionaba y tenían que empujarlo. Lo que también le caracterizaba era que estaba pintado con la bandera francesa.

Yendo hacia la zona de los Campos Elíseos y de los Campos de Marte estaba todo que desbordaba.

Con lo que me quedo fue con el pedazo de cielo que nos regaló París ese día en medio de la euforia colectiva. Fue un cielo mágico en un día especial para los franceses.

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¿Y tú? ¿Tienes un recuerdo especial de algún Mundial?

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Ángel sonriente y Ángel que llora. Rouen y Amiens

He tenido la oportunidad de conocer la maravillosa ciudad de Reims y de poder visitar algunos de sus más emblemáticos símbolos, como lo es el Ange au Sourire o el Ángel Sonriente.

En el pórtico de la gran Catedral de Reims, el cual pertenece a una fachada de unas 2.000 estatuas, se encuentra, con un aire super apacible, una serie de ángeles cuyas caras son risueñas por completo. En concreto, uno de esos ángeles se erige como icono francés durante la Primera Guerra Mundial, simbolizando así el ingenio francés y aquello destruido por los alemanes.

Entre el patrimonio destruido a causa de la guerra se encuentra nuestro ángel protagonista, el cual data de la primera mitad del siglo XIII y, durante la guerra ya citada, es “decapitado” durante el incendio de la catedral y posteriormente restaurado.

Decapitado o no, representa a San Gabriel, y sus alas extendidas hacen de esta representación religiosa una rareza escultórica dentro del arte gótico.

Hasta principios del siglo XIX nuestro ángel protagonista es testigo de las coronaciones de los monarcas franceses, en 1914 de la Primera Guerra Mundial, en 1991 de la inclusión de la propia catedral de Reims en el Patrimonio de la Humanidad, u hoy en día de los miles de turistas que se acercan a contemplarla con toda tranquilidad e ilusión por acercarse a este trocito de historia.

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Catedral de Reims

Casualmente, unos meses después conocí la estupenda Amiens. Y cuando vi que en su catedral también había un ángel, pero en este caso triste, me llené de alegría. Sin saberlo se habían cruzado en mi camino dos grandes símbolos franceses de la Primera Guerra Mundial que para mí están completamente relacionados, pues uno es el Ángel Sonriente y el otro el Ángel que llora. Dos sentimientos y expresiones que todos conocemos, pues cada día nos batimos entre la tristeza y la alegría en esto de vivir.

Este ángel, como ya indican su nombre y su pose, tiene un trasfondo más triste, pues simboliza el dolor de los huérfanos de una casa de caridad, a cuyo cuidado se encontraba el sacerdote de la catedral. Se llamaba l’École des enfants bleus.

El ángel se encuentra sumido en un gran dolor y, como podemos ver en la imagen, la simbología acompaña la atmósfera que lo envuelve. A la izquierda hay un reloj de arena representando lo breve que es la vida. Bajo su codo, una calavera nos muestra la muerte.

Este ángel es más tardío que nuestro Ángel sonriente, pues data de mediados del siglo XVII y pertenece al grupo escultórico ideado para el mausoleo del canónigo Guilain Lucas de Genville. El pueblo de Amiens le profesa un gran cariño y es durante la Primera Guerra Mundial cuando se expande por completo su fama, pues los soldados se ampararon en él, lo protegieron con una gran barricada de sacos de arena y mandaron múltiples imágenes, fotos y postales en su correspondencia con sus allegados.

El Ángel Sonriente y el Ángel que llora son para mí dos esculturas que han enriquecido enormemente mis andaduras por Francia, pues no sabía de su existencia y sin querer, ambos se toparon en mi camino. Haciendo de esta casualidad del destino un bonito encuentro entre lo que es viajar y lo que es empaparse de cultura a donde quiera que vayas.

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Catedral de Amiens

Me llevo un gran recuerdo de los dos y sentimientos encontrados, pues mucho sonrío por haberlos visto y mucho entristezco por no poder volver a verlos todas las veces que quisiera.