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La importancia del espejo

El mes de noviembre es un mes terrorífico. Ya no solo por el tema de Halloween, Todos los Santos, Día de Muertos, llegada del frío y menos horas de luz con el cambio de hora… Consecuencia: facturas de electricidad y gas que suben proporcionalmente a cómo baja el dinero de la cuenta.

Como ya nos queda claro que noviembre no es el mes de la alegría, vamos a llenarlo de luz al ser el cumpleaños de Rubén. Y para traer la luz vamos a hablar de espejos.

Como todos sabemos, y quien no lo sepa ahora ya lo sabe, los egipcios de la Antigüedad no tenían electricidad. Hasta aquí todo correcto.

Imagen de Mailxmail donde se muestra cómo «rebota» la luz en los espejos para alumbrar los interiores

Una de las civilizaciones más inteligentes de la historia tenía que hacerse de notar y, para paliar las largas horas de oscuridad, utilizaban un sistema de espejos.

Este sistema consistía en colocar una serie de espejos de tal manera que la luz incidiera en uno de ellos y que se fuera reflejando de uno a otro, pudiendo así iluminar grandes salas gracias a la capacidad reflectante de los espejos. De esta manera se hacía más fácil trasnochar.

Hablando de trasnochar…

Quienes eran unos grandes trasnochadores eran los romanos, conocidos por sus bacanales o, dicho de otra manera, por sus grandes fiestas llenas de zumo de uva y de cebada. Pero a los romanos se les acaba pronto la fiesta por culpa de unos espejos griegos.

Arquímedes era griego y cuentan las habladurías que le da por hacer un uso bélico de los espejos. Ya que estamos en fechas en las que el terror está de moda, se puede decir que Arquímedes sembró el pánico entre los romanos utilizando contra ellos los llamados espejos ustorios.

Supuestamente (habría que demostrarlo), Arquímedes hundió navíos romanos porque usó los espejos ustorios para quemar las naves del general Marcelo.

Realidad o ficción, viendo que el invierno se avecina con todos los precios por las nubes, no sé si tendremos que recurrir al método de espejos egipcio para ahorrar en luz y el de Arquímedes para ahorrar en calefacción… Todo es ponerse.

En nuestra cultura popular hay un cuento que tiene un personaje conocido por todos. Si estamos hablando de espejos… ¿Quién será? ¡Pues claro! El Espejito Mágico de Blancanieves. Capaz de hablar y de saber quién es la dama más bella del reino, además de predecir el futuro.

Imagen de Trome

Supongo que sin falta de Espejo Mágico sabemos que este invierno gran parte del sueldo se irá para las facturas o para pijamas de pelito hechos con peluches taxidermizados.

Espejito, espejito
¿quién es la más bella del reino?

Llegados a este punto, yo tenía que hacer un pequeño homenaje al espejo del cuarto de baño. Todo lo que tiene que aguantar y lo poco que lo valoramos. Eso sí, llega un espejo que habla y ya perdemos todos la cabeza dejando de lado al del baño. Con todo lo que aguanta:

  • Escucharte cantar en la ducha.
  • Salpicaduras de pasta de dientes.
  • Verte en pelotas.
  • Soportar que te urgues la cara.
  • Aguantar el intento de peinarte todas las mañanas.
  • Olor a caca.
  • Quitarte pelos.
  • ETC…

Por favor, valoremos más el espejo del cuarto de baño, es todo un superviviente.

Ni tan mágicos, ni tan íntimos son los espejos que podemos encontrar en el Palacio de Versalles.

Entrada al Palacio de Versalles

Os quiero traer la Galería de los Espejos, la cual forma parte de un grupo de salas que ensalzan las victorias tanto políticas como militares de Luis XIV. En total, son tres partes, la citada Galería de los Espejos, el Salón de la Guerra y el Salón de la Paz.

En 1678 Hardouin-Mansart presenta el proyecto de esta galería para que se lo validen y que se pueda comenzar con su construcción. Este lugar supone el paso anterior a las grandes habitaciones del rey. Como se encontraba en el recorrido matutino de las habitaciones de Su Majestad a la capilla, los cortesanos lo esperaban en la Galería de los Espejos y aprovechaban su paso para solicitarle algún que otro favor.

Además, cuando se esperaba algún acto de gran importancia, tipo el recibimiento de alguna embajada, Luis XIV mandaba mover su trono de plata de su lugar habitual, el Salón de Apolo, y lo hacía instalar en la Galería de los Espejos.

¿Os imagináis totalmente rodeados de espejos y bailando los temas del momento?

No, no te me vayas al gimnasio con música chunda-chunda. Estos espejos también fueron testigos de grandes fiestas como lo eran los bailes de gala y de disfraces, también allí se celebraban las bodas de los príncipes.

Como se puede apreciar, cuando estuve en el Palacio de Versalles no pude sacar ni una foto buena en el modo guiri.

Espejos mágicos, bailes de ensueño, conciertos en la ducha o vino y cerveza a raudales son hechos que hacen de los espejos un elemento altamente interesante ya no sólo en nuestro día a día, sino en nuestra historia.

Espero que la luz de los espejos ilumine tu noviembre y que tu patosidad no rompa ninguno y traiga siete años de mala suerte.

Imagen de Infobae

Y tú, ¿qué espejos famosos conoces?