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10 encantos en Guadalajara ciudad

Como no podía ser menos, el 10 de agosto había que dedicar la publicación del blog a Nieves-compi, también conocida como Mari Juli. Así que nos adentramos en las calles de la ciudad de esta mujer para descubrir bellos rincones de Guadalajara.

Los destrozos de la Guerra Civil y su proximidad a Madrid hacen de esta ciudad castellano-manchega un enclave que pasa desapercibido para mucha gente. Pero aquí estamos para dar la vuelta a la tortilla presentándoos 10 bonitos encantos de Guadalajara por donde podéis distraeros dando un paseo.

1- Palacio del Infantado

Es la joya de Guadalajara con esa fachada inconfundible llena de puntas de diamante, mitad palacio mitad fortaleza.

Se trata de un palacio renacentista español cuya autoría responde al nombre de Juan Guas. Lo ordena levantar sobre las antiguas casas de la familia Mendoza el segundo duque del Infantado, Íñigo López de Mendoza, quien en el siglo XV tenía el honor de conformar una de las familias más importantes de la nobleza española: la casa de los Mendoza.

A finales del siglo XVI, el palacio es sometido a una reforma durante el señorío del quinto duque del Infantado, gracias a quien son introducidos los elementos renacentistas que tanto caracterizan esta obra civil. Aunque no hay que olvidar que sus orígenes son gótico isabelinos.

Es curiosa su portada, pues esta va acumulando los distintos emblemas de la familia según se van sucediendo los diferentes duques del Infantado con un gran escudo de armas sujetado por dos colosos. Además, no debemos olvidar que se inspira en los palacios mudéjares del siglo XIV, por ello encontramos diferentes elementos mudéjares en la decoración palaciega.

En el siglo XIX la propiedad del palacio la comparten la propia casa ducal y el Ayuntamiento, quienes finalmente lo ceden al Ministerio de Guerra para ser utilizado como colegio para huérfanas de militares.

A principios del siglo XX lo devasta un incendio tras el cual, en los años 60, es restaurado, dejándolo tal y como lo vemos hoy en día, siendo un edificio público que alberga entre sus paredes el Museo Provincial de Guadalajara y el Archivo Histórico Provincial.

Si entramos en su interior, quedaremos fascinados con el Patio de los Leones, el cual presenta dos alturas. En la galería inferior predominan las representaciones de leones enfrentados, en la superior, los grifos y seres mitológicos hacen las delicias del visitante.

Como anécdota, los reyes Felipe II e Isabel de Valois y Felipe V e Isabel de Farnesio eligieron este palacio para celebrar sus bodas.

2- Concatedral de Santa María de la Fuente la Mayor

Edificada sobre una antigua mezquita, los orígenes de este conjunto catedralicio se remontan al siglo XIII, sin embargo, no es hasta 1959 que adquiere su estatus de concatedral.

Se la tiene como una de las catedrales más singulares de España debido a su marcado estilo mudéjar, el cual se plasma principalmente en los materiales de construcción del templo, mampostería recubierta de ladrillo, o en las portadas exteriores. Su esbelta torre funciona como campanario y recuerda a un alminar árabe aunque con elementos románicos. La galería que rodea el templo es del singular estilo renacentista alcarreño del siglo XVI.

3- Puerta de Bejanque

Guadalajara contaba, nada más y nada menos, que con cinco puertas de acceso a la ciudad, siendo la Puerta de Bejanque una de las más importantes. Sus orígenes datan del siglo IX y constituye una parte de la muralla, el baluarte, que nos permite hacernos a la idea de la monumentalidad de la misma gracias al tamaño de las piedras utilizadas para su construcción y a la altura que alcanza.

A finales del siglo XIX, lo que queda de ese baluarte, vestigio de unión de dos de las partes de la muralla, es finalmente demolido, llegando a nuestros días únicamente el arco.

4- Escultura “Un árbol, un pensamiento”

Cuatro metros de altura en forma de escalera de libros adornan la Plaza de Santo Domingo. Este es el homenaje de la ciudad de Guadalajara a los profesores por la labor docente que desempeñan. A mí me quiere parecer una alusión a Historia de una escalera del guadalajareño Buero Vallejo. Vosotros me diréis si también os lo parece…

El árbol en el que se talló la obra era un pino carrasco ya seco de 110 años cuya ubicación se encuentra al lado de la estatua del conde de Romanones, quien a principios del siglo XX se las ingenia para que los sueldos de los maestros se incluyan en los presupuestos estatales. Un gran avance social en aquellos tiempos.

5- Ayuntamiento de Guadalajara

En la Plaza Mayor encontramos este edificio que data de 1906. Presenta un estilo ecléctico que se asienta sobre el anterior edificio del siglo XVI. Para los curiosos de la heráldica, en su interior se recogen numerosos escudos y emblemas, además de las famosas Tablas de San Ginés del siglo XV del maestro de los Luna. Este artista hispano-flamenco es conocido como don Álvaro de Luna y tenía como núcleos de trabajo Madrid y Guadalajara, siendo uno de sus principales clientes la familia Mendoza.

6- Ermita de San Roque

En el entrañable Parque de San Roque se encuentra esta coqueta ermita del mismo nombre que su enclave. Data del siglo XVI y es reformada en profundidad en el XVIII. Dicha reforma básicamente consiste en el derrumbe y reedificación del edificio. Esta medida tan drástica responde a las fuertes humedades, la madera envilecida y las paredes desplomadas. En los últimos años se vuelve a rehabilitar debido a unas humedades en el tejado que estaban afectando a su estructura.

7- Panteón de la condesa de la Vega del Pozo

María Diega Desmaissières y Sevillano fue una mujer que aportó lo indecible a la ciudad de Guadalajara en los siglos XIX y XX gracias a la gran cantidad de mejoras sociales que aplicó.

La tía de la Condesa, Santa María Micaela, era una monja que le inculcó los valores de la caridad y el servicio a los más desfavorecidos al quedar huérfana cuando era bien jovencita. Su herencia la convierte en la quinta mujer más rica de España y decide gastar su fortuna en construir este monumental edificio. Aparentemente este despilfarro no guarda mucha relación con la caridad y valores de pobreza, sin embargo, esta mujer nos sorprende una vez más al mandar edificar el magnífico Panteón con el objetivo de crear trabajo para las gentes pobres de la zona. El Panteón tendría como misión, además de para guardar sus restos mortales y los de su familia, para servir de asilo a los indigentes de la ciudad.

Lo genial de esta historia es que las obras no se acababan en ningún momento porque la cuestión era que las gentes conservaran el trabajo y, atención a las condiciones. Precursora del trabajo moderno, les pagaba cuando enfermaban, al igual que les eran compensados los domingos y festivos. Algunos hoy en día tendrían que echar la vista a atrás y tomar ejemplo…

Con esta forma de actuar y de cuidar de sus gentes , la Condesa se granjeó una muy buena fama, ya que sus trabajadores la estimaban mucho al ser una eficiente defensora de sus derechos.

Después de saber esta historia, creo que es una feminista de nuestro pasado al no haberse quedado de brazos cruzados y utilizar su poder y medios para facilitar la dignidad y la calidad de vida para aquellos a quienes podía proteger.

8- Colegio Niña María de las Adoratrices

Al igual que el Panteón, este centro educativo se compone de un complejo monumental ideado bajo las órdenes del arquitecto Ricardo Velázquez Bosco y por encargo de nuestra querida Condesa.

Las líneas del conjunto de edificios toman elementos renacentistas y mudéjares que, más adelante, tendrán la función de albergar el colegio y convento de las monjas adoratrices, orden que había fundado su tía.

9- Parque de la Concordia

Este conjunto verde de la ciudad de Guadalajara es una de sus zonas más simbólicas. Es inaugurado en 1854 configurándose como el primer parque público de la ciudad. Se siguió el modelo que se taba llevando a cabo en el resto del territorio español: hasta el siglo XIX multitud de terrenos continuaban perteneciendo a la nobleza y las villas deciden crear en esos lugares espacios públicos orientados al ocio al aire libre.

El estanque de los patos es una de las zonas más relajantes donde puedes disfrutar de una buena tarde a la sombra de sus grandes árboles. Y si es acompañado de un helado, mejor que mejor.

10- Iglesia de San Ginés

Esta singular iglesia responde a la idea de tener una fachada tipo retablo y unas dimensiones bastante más extensas de las que tiene hoy en día. La falta de dineros… Ya se sabe… Finalmente la vemos así, con una gran portada custodiada por dos sólidos contrafuertes que culminan en dos espadañas. De hecho, el lugar donde se emplaza esta iglesia era el antiguo Convento de Santo Domingo, del cual no quedan restos.

Obviamente yo no conozco todo Guadalajara ciudad, sin embargo, os dejo una batería de lugares llenos de historia que podréis encontrar dando un paseo por esta tranquila ciudad: Palacio de Antonio de Mendoza y antiguo Convento de la Piedad, Palacio de la Cotilla, Capilla de Luis de Lucena, Convento de San Francisco, Convento de las Carmelitas de San José, Alcázar Real de Guadalajara, Ábside de San Gil y San Nicolás el Real, Torreón del Alamín, Puente del Henares, Torreón de Álvar Fáñez…

¡UY! ¡Se me olvidaba un último encanto de Guadalajara!

11- Mis compis

Como no podía ser de otra manera, el último encanto de Guadalajara lo dejo para dos personas geniales y que tanto me aportan, Rubén y Nieves. Extremeño y ciudadana del mundo, Guadalajara nos ha dado buenos momentos a pesar de que hay que darle a Cuenca el honor de habernos juntado en el camino. Feliz cumpleaños Nieves.