Archivos diarios: 21/10/2020

La tumba de Oscar Wilde

Voy a hacer lo propio después de haber leído De profundis y El retrato de Dorian Gray: hablar un poquito de la tumba del escritor Oscar Wilde, pues tuve la ocasión de conocer este lugar en París.

Primero, quiero apuntar que el lugar inicial donde fue enterrado estaba en el Cementerio de Bagneux, sin embargo, su amigo Robert Ross logra saldar las deudas de Wilde y le consigue un lecho en el Cementerio du Père Lachaise.

La “lápida” de Wilde llama la atención por su tamaño y su forma. Cuando damos con ella entre los diferentes paseos del cementerio, nos encontramos con un gran bloque de piedra de 20 toneladas de peso. Esta escultura es obra de Jacob Epstein y representa una esfinge con las alas abiertas. Probablemente el artista se inspirara en el poema “La esfinge” del dramaturgo irlandés.

Entre los datos curiosos relacionados con esta sepultura tenemos que los funcionarios parisinos consideraban ofensiva la lápida por el desnudo de la esfinge y el desproporcionado tamaño de sus testículos, así que intentaron taparla. Más tarde, unos gamberros arrancaron sus genitales y no fueron encontrados ni tampoco restituidos.

Otro dato interesante es la “tradición” que envuelve el lugar. Desde los años 90 se rinde homenaje a este literato plasmando un beso en la escultura. Las marcas de pintalabios fueron deteriorando el monumento, hasta que se decidió poner unos cristales que impidieran besar la piedra. Igualmente, la gente continúa besando el muro acristalado.

Yo no tengo ninguna foto con ningún beso en el cristal, todo lo contrario, bien limpito todo.

Como vemos, la irracionalidad que desata la pasión de un beso puede destruir hasta la más dura piedra o, dicho a lo popular, el diablo de tanto abrazar y querer a su madre la mató.