Archivos Mensuales: septiembre 2020

Casas medievales en París

Maison de Nicolas Flamel

En el número 51 de la rue Montmorency se encuentra la casa de Nicolas Flamel, también conocida como la casa más vieja de París, puesto que data del año 1407.

Nicolas Flamel enviuda en 1397 y nunca llega a vivir en esta casa. Sin embargo, decide que quiere hacer el bien a la sociedad. Así que invierte su fortuna en construir esta casa que servirá para atender a los más desfavorecidos y a los jornaleros de las tierras de los alrededores.

La tumba de este hombre estaba en la desaparecida Iglesia de Saint Jacques, de la cual sólo queda su maravillosa torre, la Tour de Saint Jacques. En la lápida se leía la siguiente inscripción: “De la tierra vengo y a la tierra vuelvo”. (Me da muchísima rabia haber estado varias veces delante de esa lápida en el Musée Cluny y no haberle sacado una foto).

Tour de Saint Jacques

Aunque hoy en día la lápida está en el Museo de la Edad Media de París o Musée Cluny, en 1797 desapareció por un tiempo. De hecho, cuando decidieron abrir su tumba, quienes se acercaron encontraron el sepulcro vacío. Estos hechos no hicieron más que reforzar la leyenda con la que se afirma que Flamel logró encontrar la piedra filosofal o el elixir de la eterna juventud.

Esa leyenda también nos cuenta que Nicolas Flamel se dedicaba a la alquimia y que es justo en esta casa donde se ocupó de transformar los metales en oro. Sin embargo, la fortuna de la que hablamos antes, no la logra a través de la alquimia, sino que profesaba diferentes oficios: iluminador, librero, escriba-jurado en la Universidad y… ¡Chan, chan, channnn! La usura y la especulación inmobiliaria.

Respecto a la casa, si alzamos la mirada hacia su fachada, leemos en letras góticas

Nous hommes et femmes laboureurs demeurant au poche de cette maison qui fut fait en l’an de grâce 1407, sommes tenus chacun en droit sous dire tous les jours un patenôtre et un ave maria en priant Dieu que de sa grâce face pardon…

Nosotros, hombres y mujeres trabajadores moradores de esta casa que fue hecha en el año de gracia de 1407, seamos tenidos en cuenta cada uno de nosotros en el derecho de rezar todos los días un Padre Nuestro y un Ave María rogando a Dios que de su gracia nos conceda el perdón… (Lo traduje yo, así que no sé si no está muy allá)

Hay quienes cuentan que decidió plasmar sus conocimientos por las diferentes fachadas de sus múltiples casas y sólo accedía a todos esos saberes quien supiera descifrar el mensaje.

Fijo que a más de uno le suena el nombre de este señor y es que nada más y nada menos que J. K. Rowling decide rescatar su figura, apareciendo este personaje en el primero de los libros de esta saga: Harry Potter y la piedra filosofal. Nicolas Flamel, el amigo del afamado director del prestigioso colegio de hechicería Howgarts, Albus Dumbledore.

Maison d’Ourscamp

En el 44-46 de la rue François-Miron encontramos la Maison d’Ourscamp, cuya arquitectura nos transporta a la Edad Media parisina.

Una de estas casas data del año 1248, sin embargo, son reconstruidas hacia 1585. Se nota que aunque son casas altas, son estrechas, con dos ventanas por piso y un tejado a dos aguas. En 1960 son restauradas y se descubrió que su fuerte armazón de madera rellenado con barro y paja estaba tapado con yeso. Esto se debía que, a pesar de ser edificaciones muy duraderas, dato que podemos corroborar, eran muy propensas a ser pasto de las llamas.

La Abadía d’Ourscamp, la cual se encuentra en l’Oise, al norte del bosque de Compiègne, contaba con más de 500 monjes en 1154. En la ciudad, mandan construir una casa para acoger al abad y a aquellos jóvenes monjes que querían estudiar teología en París. Esa casa es una de las que podemos ver actualmente.

Hoy en día, la verdad que llaman la atención mientras paseas, porque entre todo el gris de los edificios haussmannianos, resaltan estas casitas con su arquitecura medieval.

La publicación de hoy es para mi mamá por su cumpleaños. Porque todos los días, más bien por teléfono, le intento acercar un poquito de mi mundo. Ojala descubramos dónde tiene Abu guardada la piedra filosofal y compartamos entre nosotras para tener siempre algo que contarnos.

El Arca Santa en París

Hoy en día la ciudad italiana de Módena es conocida, sobre todo, por su vinagre balsámico y los súper coches Ferrari y Lamborghini. Sin embargo, hoy sacamos a colación este enclave porque allá por el año 1472 era fabricada en Módena el Arca Santa que veis en la foto.

En la publicación Astérix y Obélix, Goscinny y Uderzo ya os hable sobre el Museo de Arte y de la Historia del Judaísmo de París, que es donde vi expuesta esta obra procedente de la sinagoga de Módena. Además, es una obra en depósito del Musée Cluny o de la Edad Media de París.

Como dato que la hace más singular de lo que ya es de por sí, se trata del único arca santa medieval que ha llegado hasta nuestros días.

Si os fijáis, evoca una torre fortificada, alegoría del nombre de Dios. Y encontramos en hebreo el siguiente verso: “torre fuerte es el nombre de Jehová, a él correrá el justo y será levantado” (Proverbios, XVIII, 10).

Dicha inscripción pintada sobre la madera recuerda los lienzos religiosos y simbólicos entre el Arca Santa y el Arca de la Alianza del Templo de Jerusalén (la cual todos conocemos gracias a Indiana Jones en busca del arca perdida). En la repisa del arca, la decoración del vaso con flores alude al árbol de la vida, símbolo de la Torah.

La verdad que nunca hubiera imaginado poder estar tan cerca de un elemento tan relevante en la historia de la religión. Y en forma de esta publicación se lo acerco un poco a mi tiíta preciosa Carmen por su cumpleaños. Porque el arte une y a nosotras, más.

Gare du Nord y la Maison Fond

La Estación del Norte de París, Gare du Nord, es la más importante de todo el Hexágono y supone una de las más grandes a nivel mundial gracias a sus más de 200 millones de pasajeros al año. Ante tal dato, es de suponer que preste servicio a todo tipo de líneas, alta velocidad tanto nacional como internacional, media distancia, regional, cercanías y también conecta con el metro y el servicio de autobuses.

Respecto al majestuoso edificio que supone esta transitada estación, es obra del arquitecto Jacques Hittorff. Fue inaugurada en 1846, sin embargo, pronto se quedó pequeña, demoliéndose parte de ella y trasladándose su fachada en 1860 a Lille.

Otra de sus remodelaciones para adecuarla a las nuevas necesidades data de 1865. Además, la adornan 23 estatuas que representan las ciudades a las que llegaban las líneas de tren de esta estación. Rondan los cuatro metros, para que os hagáis una idea de lo grandes que son.

En 1884 ha de volver a reformarse ampliándola con cinco vías más. Con el añadido de que en 1906 se completa con el servicio del metro (líneas 4 y 5). Lo último que vamos a apuntar en este pequeño paso por su cronología es que en 1975 la estación Gare du Nord fue declarada Monumento Histórico de Francia.

Finalmente, el toque cinéfilo lo ponemos con escenas de películas y series que fueron grabadas en este edificio: El caso Bourne, Ocean’s Twelve, Las vacaciones de Mr. Bean o Gossip Girl.

A las afueras de la Gare du Nord, en su parvis, nos damos de bruces con una alegoría del calentamiento global, la Maison Fond del artista argentino Leandro Erlich. Si hacéis un poco de memoria, no es la primera vez que un artista nos presenta un objeto de nuestro día a día “pasando de estado sólido a líquido”. Salvador Dalí en 1931 ya nos mostraba unos relojes blandos y deformados en La persistencia de la memoria.

Volvemos al 2015, año en que se inaugura esta curiosa casa delante de la Gare du Nord, la cual, como ya dijimos antes, además de hacernos reflexionar sobre el cambio climático también alberga un juego de palabras con el que se nos sensibiliza sobre el legado que estamos dejando a las generaciones futuras. “Maison fond” suena casi igual que “Mes enfants” (mis hijos).

Como vemos, París está lleno de arte e historia y sus estaciones no iban a escapar de esta carga cultural.

Para Sandra. La gallega con la que tengo pendiente una escapada para llevar siempre en el recuerdo. (Atención. Se hace saber que sólo yo la puedo llamar gallega).