Cosas que me sorprenden en Francia

Foto principal: Foire aux haricots 2017 en Arpajon. Plaza principal.

Cuando nos mudamos de un lugar a otro, y más si la mudanza incluye un cambio de país, es inevitable establecer comparaciones con el lugar de donde vienes. Y eso es lo que me está pasando a mí. No puedo evitar comparar lo que veo en Francia con España.

Nada más hacer el viaje de España a Francia, el cual hicimos en coche, me flipó el tema de un peaje detrás de otro. Pero eso es lo de menos. Ole los cojones de los franceses a la hora de ignorar por completo el tema de las homologaciones y de la seguridad al volante. Me explico:

Íbamos a 130km/h (allí el límite no es 120km/h) y nos adelantaban coches con carros enganchados que dejaban mucho que desear, o nos adelantaban con caravanas, uno incluso llevaba un barco!!!! Un barco enganchado y a más de 130km/h por la autopista. ¿¿¿Hola???

Yo en España, cada vez que salgo con las bicis cargadas en el coche, mi novio y yo echamos la vida para dejarlas bien colocadas y que se vea la matrícula entera. Aquí en Francia eso de que se vea la matrícula no se lleva. Tienes la opción de que directamente se la sude y simplemente la tapen con los bártulos o, atención que ahí va, muchos tienen el detalle de escribir su matrícula a rotulador en un trozo de cartón. ¡OLÉ! ¡OLÉ! Vive la France! Y con dos cojones ponen en alguna parte del carro su trocito de cartón homologado en la república independiente de su santa casa y ale, arreando que es gerundio.

Desde luego, mucho más seguras las carreteras españolas.

Llegamos al tema de descansar. De dormir. ¿Por qué no existen las almohadas en Francia? Encima te hacen la trampa y vas a comprar una almohada a la sección oreiller, que significa almohada en español, y son todo COJINES. Aclaro, cojines se escribe coussins. El cuello y la espalda te quedan hechos mierda. Fuimos al IKEA a buscar almohadas y rebuscando entre los cojines sólo encontramos una desubicada almohada extrañamente cilíndrica y extralarga, por no decir kilométrica.

Luego, inocente de ti, te dices “voy a pedir en Amazon.fr una almohada que Amazon tiene de todo”. ¡ERROR! ¡Pobre iluso! Son todo cojines a los cuales llaman oreillers. Así que después de analizar la situación ya he pedido en casa que me envíen por paquetería mi adorada y entrañable almohada para no tener que acabar en el fisio.

Cosas que no puedo entender de Francia (I): las almohadas… es una entrada de un blog donde explican mucho mejor que yo el tema de las almohadas y te meas de la risa con cómo lo cuenta. Os recomiendo su lectura.

Supermercados. Vamos a dejar de lado los precios prohibitivos del jamón york y del pollo en general porque ya sabíamos de antes que la vida en Francia es más cara que en España. Pero esa diferencia en el precio no debería de interferir en la relación producto y etiquetado. Porque las cositas están muy bien ordenaditas, como en cualquier supermercado, pero no hay ni una etiqueta que esté en el sitio del producto con el que se corresponde!!!!! Te vuelves mico para saber cuánto cuestan los pimientos o el paté y directamente desistes y das por perdida la batalla de la búsqueda del precio correspondiente. (Con los pimientos todo ok, pero un mini paté de 10 pavos cayó en mi cesta… Ya puede estar bueno el jodío… Que algo que pone 10 pavos se lee bien).

Tema salsas. Yo soy una adicta al keptchup y he de dar una muy buena noticia a los keptchuadictos: la marca Heinz está más barata que en España y la diferencia es de un eurazoooo! Yujuuuuu!!!

Y ahora ya entramos en lo raro. Quise comprar mayonesa. Cogí un bote cuqui que ponía sans moutarde (sin mostaza). Y yo en plan, obvio, la mayonesa no lleva mostaza. Y nada, sigo haciendo la compra como si nada pero se me enciende la bombilla… ¿Cómo que sin mostaza? Si están especificando que la mayonesa no lleva mostaza… ¿Eso significa que aquí la mayonesa normal sí la lleva? Pues efectivamente queridos lectores, en Francia la mayonesa va con mostaza. Flipante…

Tema limpieza. ¡No hay bayeta! Cómo un trapo se puede volver tan imprescindible en tu vida. En cuanto nos hicimos con una bayeta volvimos a ser personas. Así de básico es el español de a pie.

Oh la laaa! Comprar una baguette recién hecha en Francia e ir dándole pellizcos camino a casa a ese pan calentito que se deshace entre tus manos con sólo tocarlo… MENTIRA. Eso sólo pasa en las películas. En un mes que llevo aquí todavía no he dado con un pan medio comestible, sólo está bueno el pan de molde.

Creo que me va a pasar lo mismo que me pasó cuando estuve en Italia. Que se me metió en la cabeza que no podía marchar del país de la pasta y la pizza sin comer una buena pizza. En consecuencia me tiré una semana entera a pizzas malísimas y no logré dar con ninguna decente. Y en Francia con el pan me da que va a ser lo mismo que en Italia con la pizza, que voy a recorrer todas las panaderías habidas y por haber y no voy a dar con un buen pan. Seguirán en un pedestal las pizzas del Mercadona y la barra artesanal tan maravillosa que si te dejan te la pimplas tú solo en una comida.

Aceite, sabiamente llamado oro líquido. Pues aquí a cada uso lo tiran. Se me ponen los pelos de punta con sólo recordarlo. ¿Cómo puedes tirar el aceite? ¡Con lo caro que es! ¡Cómetelo! Y no sólo eso. Sino que estás jodiendo el planeta. Si tiras aceite por el fregadero, éste llega al mar y no deja pasar los rayos del sol para que las plantas y los animales marinos puedan desarrollarse adecuadamente.

Después del aceite viene la aceitera, cómo no… Ni me enrollo, directamente no existe tal artilugio en la Francia. Tiene su lógica, como tiran el aceite… ¬¬’ Entonces me vino la iluminación y me dije, la compro en Amazon.fr ERROR. 30€ de aceitera. ¡¿Pero ésto qué es!? Ya he desistido y he pedido una a mi casa. Es indispensable, como la bayeta.

Fueron las fiestas del pueblo. Todo se llenó de puestos de comerciantes artesanales, de feriantes con sus atracciones y de los mismos stands que los de la Feria de Muestras de Gijón, pero en gabacho. Sólo faltaba el de la chorrimanguera, porque el de los cuchillos que lo cortan todo, el de limpia-vitros y el de las motosierras ahí estaban dándolo todo traspasando fronteras. En definitiva, que las fiestas son los mismo en todas partes y todas tienen los mismos puestos y feriantes.

Lluvia. El tiempo es tipo Asturias: sol, lluvia, granizo, viento, nubes, sol, frío, lluvia, nubes todo a la vez. Y nadie lleva paraguas. Me flipa. Puede estar cayendo el diluvio que soy yo la única que va con su paragüitas.

Y por último, la administración francesa. ES ODIOSA, FRUSTRANTE, QUISQUILLOSA. He de decir que la de España es mejor y mejorable, porque si quieres o necesitas algo rellenas un formulario, presentas 4 papeles, pagas y te vas. Fin del proceso. Aquí no. Aquí hay que presentar chorropecientos papeles hasta pa respirar… Más luego pagar… No me extraña que esté todo colapsado. Porque luego puedes llegar a la variante de que hasta el propio empleado se pierda a la hora de relatarte la lista de papeles a cumplimentar y que vuelvas al día siguiente con “todo” y que te diga el mismo mongol que te falta no sé qué… Son estrellables…

Y con ésto termino mis primeras impresiones en la Galia.

¿A vosotros qué cosas os chocan cada vez que salís al extranjero?

 

 

7 comentarios sobre “Cosas que me sorprenden en Francia

  1. ¡No has dicho lo de la obsesión que tienen con la señal amarillita de prioridad en las carreteras! Este verano he estado en Francia y me he hartado de verla. Y también de los peajes, se ve que no existen autovías, es autopista o carretera comarcal (donde se han gastado el presupuesto en señales de prioridad)
    ¡Saludos! 🙂

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  2. ¡Me ha causado mucha gracia tu artículo!, y es que te entiendo perfectamente. Yo nunca he vivido en otro país, pero si he visitado algunos por vacaciones.
    Justo el verano pasado visite Barcelona. Mi mayor sufrimiento estando en España fue a causa de no conseguir picante en ningún lado. jaja, casi me da algo por el estrés.
    Verás, si los mexicanos tenemos pintas de tener estomago de acero y comer picante en grandes cantidades es porque es verdad, :P. El problema es que estamos tan acostumbrados a acompañarlo todo con chile que cuando nos hace falta la comida nos viene a saber insípida. El punto es, que creo que siempre que visites otros lados extrañaras tu hogar y las costumbres que allá se tienen.
    Pero seguro te acostumbras pronto.

    Un abrazo desde México linda 🙂

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